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Thursday, April 16, 2015

Jóvenes intérpretes y autónomos primerizos: 5 pistas para llegar con buen pie a la cabina

por Pilar García-Crecente, AIB



No encontraréis en estas líneas ni una divertida aventura ni tampoco la opinión de una experta. Mi humilde intención es compartir unos cuantos pasos que pueden parecer obvios cuando se llevan ya unos añitos bregando en esto de la interpretación, pero que no lo son tanto cuando uno intenta abrirse camino como intérprete.

Primero el placer: no estamos solos
Antes de enfrascarnos en la farragosa burocracia recomiendo bucear en algunos recursos que resultan de gran ayuda en los inicios de la profesión, por ejemplo la red Vega de AIIC (Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias) para intérpretes jóvenes y por supuesto la página colaborativa que patrocina interpreting.info. Además podemos escudriñar los entresijos de la profesión de la mano de Michelle en The Interpreter Diaries o de la mano audiovisual de Lourdes de Rioja en su canal de Youtube.

Después el deber
El mercado privado, como le llamamos, tiene sus propias reglas y, desde luego el español, tiene sus triquiñuelas y dificultades y puede costar aclararse en el marasmo de papeleo al que de repente nos enfrentamos una vez superado con éxito el doloroso trance del máster de interpretación.
El intérprete de conferencias es un profesional libre, un autónomo y, como tal, al empezar a trabajar se convierte en persona física que no solo debe cumplir con los muchos requisitos que establece la ley, sino que también deberá demostrárselo a sus “clientes” cuando se lo soliciten.
Para abrirse paso en el laberinto burocrático es recomendable hacerse con la firma o certificado digital; agilizará las gestiones y nos permitirá hacerlas desde casa.

Ojo avizor con el fisco y la Seguridad Social: Primero Hacienda y después la TGSS, siempre en este orden y dentro del plazo (30 días el alta, 6 días la baja)
El primer trámite para poder trabajar es dar de alta nuestra actividad económica en Hacienda en el epígrafe correspondiente del  IAE  ¡es gratis! Luego….tenemos 30 días como máximo para el siguiente requisito.

A continuación tenemos que solicitar el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, en la Seguridad Social, ya que estamos obligados a cotizar desde el primer día ¡toca pagar la cuota mensual! Por cierto, en caso de que podáis acogeros a alguna bonificación, revisad bien las condiciones.

Es fundamental tener en cuenta que podemos darnos de alta y de baja las veces necesarias, pero sobre todo es imprescindible ¡que coincidan  Hacienda y Autónomos! Como al arrancar en la profesión probablemente no trabajaremos regularmente, es frecuente darse de alta durante los meses en que abunda más el trabajo y solicitar la baja cuando se nos presenta un desolador panorama sin contratos por delante. ¡Cuidado! ¡Aquí está el quid de la cuestión! Si, para ahorrarnos la cuota, nos damos de baja en la Seguridad  Social y se nos olvida la Agencia Tributaria (que es gratis), podemos encontrarnos con que, cuando volvamos a pagar nuestra cotización, nos reclamen “atrasos”. La Administración entiende que hemos dejado de pagar estando en activo y el susto puede ser mayúsculo.

Obligaciones contables… sin facturar-¡ni deudas tributarias ni sanciones, a poder ser!
Habrá que aprender lo antes posible los intríngulis de los formularios del IVA y del IRPF. No está de más recordar que, aunque haya meses en los que no trabajemos nada de nada, si estamos de alta, habrá que presentar la declaración trimestral del IVA, aunque sea poniendo aquello tan desolador de “sin actividad”, o nos caerá una sanción.

¿Riesgos laborales?-¡más vale prevenir!
Por fin tenemos un par de jornadas de trabajo a las puertas, una reunión para la que llevamos estudiando varios días; ya cumplimos religiosamente nuestras obligaciones legales y vamos a facturar algo cuando…, sin previo aviso, nos piden un certificado de Prevención de Riesgos Laborales para poder entrar en el edificio.


¡Que no cunda el pánico! ¡No estamos solos!, cualquier colega más avezado nos echará una mano para conseguir superar este último trance y llegar, al fin, a nuestra ansiada cabina.

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