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Wednesday, July 26, 2017

Reflexiones de una estudiante de Traducción e Interpretación

Por María Leiva, estudiante de 3º del Grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Complutense de Madrid.

Este mes, nuestro socio Fernando González (AIB) deja que sea una de sus estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid quien exponga sus reflexiones sobre lo que es y supone la interpretación para ella.

Fernando González (AIB), con el grupo de estudiantes de 3º (María Leiva, 2ª por la derecha)

Hay muchas cosas que me hubiera gustado saber antes de empezar Traducción e Interpretación. Cosas en las que no tienes tiempo de pensar con la Selectividad todavía reciente y un verano entero por delante, pero que siempre rondan tu cabeza a lo largo del grado cuando te repites una y otra vez: «¡Quién me mandaría a mí meterme aquí!».

El primer momento de incertidumbre no tarda en llegar si, como yo, te matriculas sin tener ni idea de una de las lenguas de tu futura combinación. Si bien todos los alumnos deben superar una prueba específica de acceso, esta solo exige conocimientos de la lengua A –español– y de una de las lenguas B –inglés o alemán–. Esto quiere decir que yo pude entrar en el grado sin saber nada de alemán. Craso error. Terminar la carrera traduciendo o interpretando una lengua con la que hasta hace escasos años no habías tenido el más mínimo contacto no es imposible, muchos lo han conseguido; sin embargo, el camino es, cuando menos, frustrante.

Dicho esto, pese a que sea más que aconsejable dominar todas las lenguas de tu combinación, enseguida descubres que la que de verdad importa es el español. Cuando vi por primera vez el horario del primer curso, no salía de mi asombro: «¿Por qué tantas asignaturas de español? ¿Eso no es lo que ya sabemos? ¿Es que aquí no venimos a estudiar otras lenguas?». Tres cursos después, he aprendido que para poder traducir o interpretar hay que ser, sobre todo, un experto en la lengua de llegada, o sea, en el español.

Traducir no es lo mismo que interpretar y, aunque hoy me parece una obviedad, cuando comencé la carrera no lo tenía tan claro. Incluso mucho después de empezarla, en mis clases de 1º y 2º no se oía hablar demasiado de la interpretación. Para mí, la interpretación era algo lejano, difícil y hasta exclusivo que mis profesores mencionaban solo de vez en cuando, con un tono que oscilaba entre el respeto y el miedo. Sin embargo, en un intento por alejarme del combo pijama-portátil que entonces parecía intrínseco a la profesión de traductor, decidí optar por el itinerario de interpretación.

Así, en 3º llegaron los primeros profesores que se dedicaban, además de a la docencia, a la interpretación profesional. Hasta entonces, un profesor de interpretación que hubiera ejercido la profesión de intérprete de forma continuada era lo más parecido a una criatura mitológica para mis compañeras y para mí. En mi humilde opinión, un profesor de interpretación tiene que haber sido necesariamente un intérprete; si no, no puede –por mucho que haya investigado sobre la interpretación– enseñar a otros a interpretar. Del mismo modo que, si uno no ha tocado un coche en su vida, no puede enseñar a otro a conducir.

Ahora, a las puertas del último curso, el futuro está lleno de posibilidades y de incertidumbre. Con frecuencia me pregunto si me dedicaré profesionalmente a la interpretación, una vez concluido el grado. No estoy segura de que acontecimientos como el Brexit ofrezcan un panorama muy esperanzador… Por otra parte, siempre he temido que mi combinación lingüística sea algo simplona: español, inglés y alemán. Tres idiomas se quedan cortos al lado de los muchos que dominan todos los intérpretes que he conocido hasta el momento y, además, no parecen ofrecer nada nuevo al mercado laboral de hoy en día. Aunque sé que nunca es tarde para aprender nuevas lenguas, siento que los estudiantes de interpretación que hablan checo, búlgaro, chino, ruso o árabe resultarán mucho más atractivos que yo a organismos internacionales y empresas en un futuro próximo. Lo que está claro es que ser intérprete implicará necesariamente cursar un máster de Interpretación de Conferencias, porque el tiempo que dedica el plan de estudios a la interpretación no es suficiente.

Esta opción en España es, por desgracia, bastante costosa. Asimismo, este último año he podido comprobar que un intérprete es, ante todo, un comunicador que resuelve problemas con rapidez y tiende puentes entre culturas. Las opciones para alguien con estas cualidades son infinitas y no tienen por qué limitarse únicamente a la interpretación. Desde hace tiempo vengo pensando en continuar mis estudios en Alemania –donde, sin duda, las universidades ofrecen unas condiciones económicas más asequibles que aquí– y apostar por la rama de las relaciones internacionales o, tal vez, del turismo. Quién sabe… De momento, queda enfrentarse por fin al último curso y esperar que entonces todo esté un poco más claro.

Tuesday, June 20, 2017

Terminology on Social Media: An Interview with Licia Corbolante

by Edwina Mumbrú, AIB









I met Licia Corbolante in Manchester many years ago when she was working in the Italian Department at Salford University. Rendering humour into other languages is almost an obsession of hers. It´s a skill that ensures any conversation with her is peppered with anecdotes of weird translations spotted by her keen eye of the absurd.

An excellent public speaker, she focused her career on localization and IT terminology and for almost 20 years was an Italian Language Specialist and then Senior Terminologist at Microsoft. She now works as an independent terminologist and cultural specialist.

Licia is very active in the web with her blog Terminologia etc. and in Twitter as @terminologia : She comments on terminology, translation, localization and anything language-related that attracts her attention especially from the press and current affairs (check her posts on Theresa May´s “dementia tax” and Trump, Comey e le richieste di “lealtà” .   


Although her focus is on English to Italian terminology and on the increasing interference of English into the Italian language, her analysis is always relevant for anyone with English as a working language.




Q- Your blog does not cover only terminology but also other subjects. How do you choose your topics?

I have always loved languages, not only as a fantastic form of communication but also as a mirror of our cultures, which I am sure is a shared attitude among language professionals. Additionally, I always had a very keen interest in linguistics as I believe the more you know about the “mechanics” of a language, the better you are as a language professional, and this is what I try to convey with my blog. I take inspiration from language quirks, peculiarities, idiosyncrasies and unusual errors, but also from whatever is trending or makes one laugh as this creates interest more easily. In particular, I like to focus on different aspects of terminology work, not only because I am a terminologist but also because in Italy there is hardly any “terminological culture” to speak of, unlike in Catalunya, one of the most active terminological hotspots in Europe.  Italian institutions, industries and media pay hardly any attention to terminology, which results into inconsistencies, inaccuracies, lack of definitions and ultimately unsatisfactory user experience. It also means excessive reliance on anglicisms as whoever adopts them often ignores that Italian offers plenty of options for naming new concepts. 

Overall, my posts aim at creating better linguistic awareness and I believe the most effective way to do so is to analyse the language mechanisms involved, in a light-hearted yet rigorous manner. 

My contribution is possibly only a drop in the ocean, yet I am rewarded by the considerable number of followers, who keep on growing year by year, by the interactions I have with them, and by other types of recognition I get for my blog.

Q- For several years, your blog has featured in the international Top 100 Language Professional Blogs competition.
Can you tell us more about what blogging means for you as a language professional?

It’s always quite flattering to get good scores and to know that my blog has a good reputation. The downside is that I regularly find chunks of my posts recycled elsewhere, quite often with no mention of the source, a form of plagiarism which I find very annoying.

Anyway, the blog has given me considerable visibility, which resulted in a number of interviews, also on national radio, and above all in excellent professional opportunities. Being a regular blogger requires quite some dedication and takes time, but the more you write, the easier it becomes and after almost ten years of blogging I still find it very rewarding and enjoyable. I would recommend it to any language professional: a blog provides you with a very personal, unique platform which is a showcase for your expertise and professional skills. 

Q- So being present online is an absolute must for language professionals? Even for Interpreters? What do you recommend?

Indeed, I believe that nowadays all language professionals, especially freelancers, should have an online presence –it is the 21st century CV! My main point of contact is my blog, but ideally one should have profiles on all main platforms. Unfortunately, the day only has 24 hours, so I think each one of us should prioritize according to one’s own preferences, interests and goals.

I believe most language professionals have a profile on LinkedIn, whose Pulse functionality can also serve as an alternative to a personal blog where you can get a taste of what it is like to publish posts. It’s a useful form of training if you are planning a more ambitious personal blog or maybe a shared blog with a few colleagues –the very format of the AIB blog! 

As an alternative, medium or similar platforms offer more flexibility as you don’t have to restrict yourself only to professional topics, as you would be expected to do in LinkedIn. I love Twitter and its dynamics – just keep away from politics and other charged topics and you’ll find it’s a very civilized place! On Twitter, you can really learn a lot from the information that is shared on your timeline and from other serendipitous discoveries you can make by using hashtags and checking trending topics. There is a very vibrant community of English-speaking linguists and other language professionals that keep you up-to-date with what is going on with the English language, from many different angles: neology, grammar, pragmatics, sociolinguistics and of course translation and terminology, just to name a few. On the Italian front, I enjoy the interactions with the numerous translators and with quite a few language lovers. Overall, I find Twitter a great place for language insights, for exchanging information and, if needed, for getting quick yet relevant answers to any query you might have. I am quite active on Twitter so it could come as a surprise that I am not on Facebook, for several different reasons, but mainly because I don’t like the Facebook concept. I am fully aware it cuts me off from a lot of information, opportunities and above all networking, but I stand by my choice not to open a profile.  

Monday, May 22, 2017

La voz, nuestra herramienta de trabajo. Consejos para una buena higiene vocal



Por Cristina Amils, AIB




                                                 Elisabeth Castro, logopeda y cantante
                                                         www.gershwinvocalstudio.com 


La voz es el espejo del alma. Cuántas veces no habremos oído esta frase y asentido en silencio. La voz es la expresión más directa de nuestro ser, el vehículo para comunicarnos con el mundo que nos rodea. Pero para los intérpretes de conferencias, en concreto, es mucho más que eso: es nuestra herramienta de trabajo. Sin ella, nuestro trabajo no sería posible.

Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Sabemos cómo tratar, cuidar, mimar a nuestra voz? ¿Somos conscientes de que es un órgano de nuestro cuerpo que requiere de ciertas atenciones para funcionar correctamente?

Quienes saben mucho de eso son los logopedas. Ellos deberían ser a los intérpretes lo que los fisioterapeutas a los deportistas de élite. Hablamos con Elisabeth Castro, logopeda, especialista en trastornos de la voz y profesora de canto formada internacionalmente y que ejerce en Barcelona. Le pido que me dé consejos concretos para una buena higiene vocal y propongo clasificarlos en tres apartados: cosas que no deberíamos hacer nunca, cosas que deberíamos hacer siempre y cosas que podríamos hacer para mantener y aumentar el rendimiento de nuestra voz. Ahí van:

NEGATIVO

- Susurrar, ya sea en el cine o en el trabajo. Es preferible hablar a bajo volumen porque cuando susurramos provocamos una constricción de la musculatura de la garganta.

- Tomar caramelos o dulces cuando sentimos molestias de garganta. Los dulces consiguen que segreguemos toda la saliva que guardamos como reserva para casos de necesidad y que esta vaya a parar al estómago, dejando la boca aún más seca a la larga. En estos casos, es mucho mejor utilizar un pequeño pulverizador de agua o un espray de própolis para aliviar las molestias e hidratar la garganta.

- Hablar mucho en el coche, en la calle o en lugares ruidosos, si utilizamos la voz como herramienta de trabajo. En estos sitios suele haber más ruido de lo que creemos y casi siempre acabaremos gritando y forzando la voz

-Algo que, de hecho, ya sabemos: el consumo de tabaco o permanecer en lugares con mucho humo. Reseca las cuerdas vocales, las puede llegar a inflamar y altera el flujo normal de las secreciones.

POSITIVO

- Es importante asegurar una buena hidratación de las cuerdas vocales. ¡Ojo, el café y el alcohol no nos sirven! Al contrario, deshidratan las cuerdas vocales

- Las cuerdas o pliegues vocales son pequeños músculos. Cuando hacemos deporte, nos recomiendan calentar la musculatura previamente para evitar lesiones y aumentar nuestro rendimiento. Con la voz deberíamos hacer lo mismo: escalas sencillas o hacer la “sirena” para ir estirando las cuerdas vocales. Así también evitaremos la monotonía (tono plano y monótono), que puede perjudicar a nuestro aparato fonador e incluso llegar a provocar nódulos.

- Para los profesionales de la voz sería óptimo empezar a trabajar nueve horas después de levantarnos. Misión imposible, cierto, pero podemos acelerar el proceso de calentamiento con ejercicios vocales tales como escalas, deslizamientos de la voz, lip bubble, etc.

RECOMENDACIONES

- A fin de alargar las cuerdas vocales en diferentes tonos y mantener el tono de la musculatura diafragmática, es aconsejable asistir regularmente a clases de canto o realizar ejercicios vocales dirigidos.

- Al igual que se recomienda realizar chequeos de salud regulares, también sería más que aconsejable pasar la ITV de nuestro aparato fonador con un logopeda una vez al año. Un profesional podrá escucharnos desde fuera y modificar las tendencias perjudiciales para nuestra voz.

- Muy importante: tras un resfriado o gripe acompañados de afonía, es muy aconsejable acudir al logopeda para que nos examine y compruebe que el aparato fonador sigue funcionando correctamente, sin posturas compensatorias extrañas adoptadas durante la afonía.

- En caso de variaciones de la estructura dental, brackets, implantes, etc. se debería revisar la voz con un logopeda porque cambian los puntos de articulación en determinadas consonantes y podría ocurrir que la persona intentara compensarlo con un esfuerzo vocal adicional.

- A aquellos que no se someten a revisiones vocales de forma regular siempre les quedará un último recurso más casero: hacer lecturas de textos en voz alta, intercalando comas/pausas frecuentes, a fin de trabajar la coordinación respiratoria, y cambiando los tonos de voz regularmente (imitando voces de niño, voces graves, agudas, etc.) para espabilar las cuerdas vocales y evitar que tiendan a un habla monótona. Cuando llevemos muchas horas en cabina, no estaría de más aplicar el mismo principio y dejar que las cuerdas vocales se relajen a través de la respiración, de breves pausas y pequeños cambios de tono.


¡Larga vida a nuestras cuerdas vocales! 😀