Specialists in oral translation services

Wednesday, September 26, 2018

Start with a smile!

By Edwina Mumbrú, AIB

Summer recess has come to an end, the cumulative stress we felt in June seems to have faded and I think we all look now at our profession with kinder eyes. We have more energy to study for the demanding assignments that will inevitably come along, and more strength to take the bull by the horns and give it our all — which is how I sometimes visualize our work, corrida-like — especially EP plenaries.

Apart from catching up with "old" friends, one of the things that I look forward to most are those delightful, humorous incidents that occur in or around the booth which lighten the heaviest days. Of course, rekindling amusing episodes is also a wonderful way to ensure we kick things off with a smile.

Knowing we can all be prone to taking ourselves a bit too seriously, I can really recommend Benoît Cliquet's wonderful Clic collection of sketches to bring out our lighter side. In addition to "guaranteed smile creation", the collection also has the benefit that all proceeds of the sale of the book go to the AIIC Solidarity Fund.
If moving images are more your style, there are also some short vintage videos that never fail to raise a smile and remind us there are many ways to get a message across albeit the wrong one. My favourites include these two:

https://www.youtube.com/watch?v=DcJVqj0Tjb4
https://www.youtube.com/watch?v=N5bg1No_RSE

And let's not forget the anecdotes, those unexpected moments that brighten our lives and our memories. They change over time, of course — we add a sentence or two and naturally overindulge in the telling — but it's these stories (the ones we can tell, as Cristina rightly points out in AIB's August post) that allow us to unwind after a tense interpreting day.

I am not referring to mistranslations that — apocryphal or not — non-interpreters appear to like so much, but more the sharing of comical situations that randomly occur.

If my memory doesn't fail me (a clear possibility as Guiomar points out in her post about interpreters' memory), I can share a few recent incidents, while inviting you all to relay your own additions in our comments section!

Inadvertent open microphones are clearly accidents-in-waiting. Recently, I was told of two interpreters who were commenting on the "fashion-ability or not" of the neckties on view, when suddenly, one delegate stood up and said: "Hey, before you get to mine, please switch off the mic!"

Sometimes, it"s not the external technical elements but the psychological ones that play tricks on us and bring in unwanted connections. A good example of this comes from a friend who was going through a difficult divorce process. To her dismay, she heard herself say during a financial conference: "el matrimonio está agotado" instead of "el patrimonio está agotado."

Similarly, travel, new environments and sheer exhaustion can surprise us. On a mission in Bolivia, knocked sideways by altitude sickness, I thought I had totally lost it when I couldn't understand a single word the local speaker was uttering. He went on and on and my notes were just bigger and bigger question marks to hide my panic attack… until I realized… he was speaking in Quechua!

The effect of environments can take different forms. Not so long ago, one of our members — who shall remain nameless — had to perform a tricky consecutive in the kitchen of a world-renowned restaurant whilst a camera crew filmed the illustrious chef alone in front of his culinary creation; the only solution was for our intrepid colleague to get down on her knees in order to take notes and hide behind the kitchen table. I would love to see the out-takes!

But it's not just the impersonal that can create havoc; it's the personal as well. At a conference on soybean crops, a well-meaning colleague wrote down "coffee? tea?" to simply ask her stressed boothmate if he'd care for a drink during what was a very strenuous simultaneous session. Without missing a beat, and with a big, thankful grin for the words he thought he had missed, he aired to the massive audience: "products such as coffee or tea".  Good thing she didn't write down "WC" to indicate a trip to the loo!

Humour, of course, is in the eye of the beholder, but let us never underestimate the power of having fun.
Bonne rentrée!

Monday, August 20, 2018

El intérprete… ¿invisible?

Por Cristina Amils, AIB


Hace un par de meses, topé con el blog de interpretación Translation Times y un artículo titulado “The Invisible Interpreter: We Haven’t Seen Her”. En este artículo, sus autoras (Judy y Dagmar Jenner) afirman no haber visto nunca a un/a intérprete invisible, a pesar de que muchos a menudo se refieren a nuestra profesión como una profesión invisible. Subrayan el papel crucial que desempeñan los intérpretes en ámbitos tan variados como conferencias internacionales, reuniones de negocios, juzgados, hospitales, zonas de guerra, cárceles, escuelas, etc. Al final del artículo nos emplazan a todos a dirigir el foco hacia los intérpretes, a reconocerles, apoyarles y darles visibilidad.

Este artículo y los hechos acaecidos en nuestra profesión últimamente me han dado que pensar y me han llevado a preguntarme si realmente los intérpretes somos invisibles, si es algo bueno o malo, si es inherente a nuestro trabajo y si hay algún motivo que justifique intentar cambiar esta situación. Reconozco que me resulta difícil encontrar una respuesta a todas estas preguntas.

La profesión del intérprete lleva consigo toda una serie de obligaciones y compromisos que podrían explicar parte de esta invisibilidad. Pongamos, por ejemplo, la obligación a la confidencialidad. Los intérpretes presenciamos conversaciones y situaciones que a menudo tienen lugar a puerta cerrada y que no están destinadas a oídos ajenos. Formamos parte del equipo de trabajo o de la delegación, pero en realidad es como si no estuviéramos. Excepto cuando alguien que no tiene acceso a la reunión de repente se acuerda de nosotros y nos saca de la penumbra. Estoy pensando en periodistas que alguna vez han probado suerte colocándose a la salida de la sala para interceptar y sacar información a algún colega… O bien, más recientemente, el partido de los Demócratas en EEUU que consideró que era una cuestión de seguridad nacional hacer comparecer a la intérprete ante el Congreso para saber exactamente de qué habían hablado los presidentes Trump y Putin en su tête à tête. Por primera vez en mucho tiempo, la figura del intérprete cobró visibilidad en los medios de comunicación y durante los últimos días de julio ganamos más popularidad que en decenas de años. Afortunadamente la cosa quedó en nada y la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencia (AIIC) dejó bien claro en su comunicado que el principio de la confidencialidad del intérprete debe ser inquebrantable y que estos no deben ser llamados a declarar.

Durante estos últimos meses, también hemos oído hablar de la intérprete que trabajó en la reunión entre Donald Trump y Kim Jong Un. Parece que tiene entretenidos a los medios de comunicación en Estados Unidos últimamente, tal como refleja este artículo de abc News.

También en el corazón de Europa los intérpretes hemos dado de qué hablar. Las protestas y huelgas de los intérpretes del Parlamento Europeo este verano han llamado la atención a la prensa. Los micrófonos se apagaron y se empezaron a oír las voces de los intérpretes fuera de las cabinas. Algunos de los clientes principales de los intérpretes, los eurodiputados, contribuyeron a dar visibilidad a las protestas que se organizaron a raíz del anunciado cambio en las condiciones de trabajo en el PE.

Podríamos decir que la poción mágica que nos hace invisibles ante la opinión pública ha perdido fuerza este verano…

De todos modos, el trabajo en cabina, en interpretación simultánea, es un trabajo entre bambalinas y cada vez lo será más con la interpretación a distancia. Dejaremos de estar presentes en la sala de reuniones y ya solo se oirán nuestras voces. Bueno, de hecho esto tampoco será una gran novedad porque hace ya años que algunos clientes prefieren sacar las cabinas de la sala principal, sobre todo en las presentaciones de productos varios. Reconozco que nuestros pequeños habitáculos no siempre resultan muy estéticos ;-)

Sin embargo, creo que la invisibilidad cuenta con una excepción importante en nuestro trabajo, que no siempre valoramos en su justa medida. Cuando trabajamos en consecutiva o en enlace, somos muy visibles, mucho más de lo que nos gustaría a veces. Ahí se nos concede el derecho a convertirnos en personas de carne y hueso, a las que hay que escuchar y a las que hay que dirigirse para hacerse entender. Personas que salen de las cabinas y se “materializan” para abrirse paso a codazos entre los agentes de seguridad que custodian a algún personaje ilustre. Ahí es cuando no nos queda más remedio que dar la cara e intentar seguir demostrando que somos actores neutrales, profesionales que desempeñamos nuestro trabajo lo mejor que podemos. Tenemos que dejar claro a las dos partes que no defendemos ni atacamos a nadie y que las palabras que salen de nuestra boca en realidad no son nuestras. Ahí es cuando nos gustaría volver a ser invisibles… Pero ya se sabe que en la vida no se puede tener todo y considero que nos viene muy bien el contacto humano de vez en cuando. Nos ayuda a todos, clientes e intérpretes, a situarnos en la realidad y a conocernos un poquito más. Al fin y al cabo, no somos autómatas, sino que somos personas que hacen posible la comunicación entre lenguas y culturas distintas. Y realmente no somos invisibles.

Para muestra, un botón. Os dejo con un pequeño video muy instructivo sobre qué hacemos en nuestra profesión, concretamente en interpretación simultánea, gentileza de Ewandro Magalhaes en TED-Ed


Wednesday, July 11, 2018

Test-taking – a few dos and don'ts

By Catherine Sherry, AIB


Interpreting is a pretty test-tastic occupation, and most of us have at least one tale of woe that we can hopefully laugh about later. From the test that started rather impossibly with ‘Today I’d like to talk about maiden flights and swansongs’ to the poor candidate who misconstrued ‘Let us consider euthanasia’ as being all about ‘youth in Asia’, the pitfalls are many and the stakes can be high.

Having been on both sides of the glass in recent years, I’d like to offer a few humble tips to give it your best shot:

Pre-test

1. Prepare. Interpreting is all about thorough preparation well in advance. If you’re doing your initial training, you need to have the final assessment in mind from day one. Get to work immediately on any areas where your trainers feel you need to improve. For accreditation as staff or freelance to institutions like the UN and EU, listen extensively to their webcasts and mine their websites taking notes on their structure, bodies and agencies, history, names of important figures, current agendas, and more. Being over-prepared isn’t a thing in interpreting.

2. Practise. This is physically and mentally tiring so it has to be well planned to be worthwhile. Practising in front of someone who can give you feedback is ideal, whether a colleague or just a friend who you explain the aim of the exercise to. Both audiences allow you to work on performance nerves, and non-interpreters can tell you what they thought about your target language and if you sounded convincing, for instance. If you’re alone, video your interpretation and watch it back, but don’t be too hard on yourself! Either way, if you’ve identified any problems, interpreting the same speech again is a good way to fix them and build your confidence. Check out Michelle Hof’s excellent AIB blog piece on where to find practise speeches online.

3. Healthy body, healthy mind! Working towards a test can cause high levels of stress and anxiety. Mitigate the potentially damaging effects by eating well and making time for whatever type of physical exercise you enjoy.

T-day

4. De-clutter your mind. You’ve come this far; all that remains now is to stay calm! Trying to squeeze in more practice on the day won’t make you a better interpreter but may well make you more nervous. Instead, go for a walk, do some breathing exercises, read aloud to warm your voice up, and focus on the fact that you are prepared. It’s essential to keep those debilitating nerves in check. As Churchill said, “Success is not final, failure is not fatal: it is the courage to continue that counts.”

5. Be professional. The best way to tackle a test is by treating it as a real interpreting assignment. Don’t think about the examiners –you certainly don’t have mental space to spare on what they may be thinking or noting down– but rather picture a real person simply really needing to understand what the speaker is saying. Shift your attention from you and your performance to just getting the job done. Demonstrating sound coping skills is also crucial. Minor omissions, mistakes and slips of the tongue can all be overcome if you stay absolutely focused on the next segment of speech and keep on going.

May the force be with you! And if doesn’t work out this time, draw on the experience and congratulate yourself on giving it a go. 

Wednesday, June 20, 2018

When In Doubt, Belt It Out

By Mary Fons, AIB

Photo: https://pixabay.com/en/choir-group-sing-singers-783664/

When a politician says “nucular” for nuclear, people will judge him for it but may decide that perfect pronunciation is not the main issue at stake. For an interpreter it’s more of a faux pas — more easily forgiven the more “exotic” (i.e., scarce on the market) the interpreter’s language combination, but still a sign of something amiss.

Pronunciation issues get interesting when you add a few extra ingredients. For instance, when speaking English names in Spanish, you have to adjust for Spanish pronunciation. The Fab Four lose their schwa and become “los BEE­tehls”, and the Rolling Stones become “los ROH­leengs”, with a trilled r sound, of course, and an i that sounds like “ee”; stick to English pronunciation and you risk sounding precious or pretentious. Conversely, Spanish-sounding renditions of Spanish place-­names could make them hard to recognize to the monolingual English speaker (for instance, “KAH­deeth” instead of “kuh­DEEZ”for Cádiz). On the other hand, sometimes there’s just no getting them right (it took me a long time to learn that “loss FEE­liss” was the correct English pronunciation of Los Feliz, but apparently local English speakers now tend to say “Los feh­LEES”). Let’s just say my interpreting glossaries include plenty of pronunciation reminders.

Language learning is contributing to shifting standards as learners strive to get closer to the original, though they often far short of the mark (here’s a sample of less-­than-­ideal guidance for Spanish speakers who want to sing in English:
http://pronunciaciondecancionesingles.blogspot.com/2016/02/hello-adele.html 
And the interpreter needs to be aware of the shifts. Even if you’re not part of the music scene, when interpreting into Iberian Spanish you’d better know “DJ” is not spelled out in Spanish “DEH KHO­ta” (with the Spanish guttural kh sound), but pronounced “dee­YAY” or “dee­JAY” (with a French-­style j sound), and even occasionally “DEE­jay”.

Then there’s singing. Interpreters are not usually required to sing in the booth, although a colleague told me that she used to sing “The Internationale” in Spanish when interpreting for the Socialist International (and this was most emphatically not a case of shared ideology!).

Occasionally, us polyglots who sing with others are required to help out with “correct” pronunciation of the languages we speak well. There are typos to watch out for and fix, but sometimes nonstandard phrasing will throw you for a loop (when rehearsing Enya’s “May It Be”, we overcorrected “May it be you journey on to light the day” to “May it be your journey on to light the day”). We also need to deal with dialects and their myriad nuances. After trying to fake Received Pronunciation in order to provide a suitable model for John Dowland’s “Say, Love, if ever thou did’st find”, I had lots of fun insisting that my fellow singers stick to Spanish (or, at most, Catalan) vowels and consonants when belting out “I like to live in America". Someday, we may manage to persuade Barcelona gospel choirs that, if a chariot’s a-­comin’, “good news” should be neither “neeOOZE” nor, worse, “NEEEooz”. And then you have special pronunciation just for singing: listen to any German singing lieder after learning spoken German, and you will notice trills that depart from standard speech. Singing and listening to songs really is a great way to rehearse vocabulary, syntax and pronunciation when you’re learning a language, but these are pitfalls to beware of.

In these meandering thoughts about pronunciation issues encountered as an interpreter, I come at last to Latin. Here’s some very basic guidance: http://www.covingtoninnovations.com/mc/latinpro.pdf. Latin phrases and words come up in science and in singing, in legal contexts and in lay talk — and the correct pronunciation varies according to the context. If you’re singing in Latin, there’s a very good chance you should go for the Ecclesiastical or Italianate pronunciation: most of the repertoire is church music composed for Catholic ears. But some might disagree:
http://www.linguism.co.uk/language/latin-for-choirs. May I note how hard it is for someone who speaks English, Catalan, English, French and Italian to avoid voicing the s sound in paradiso and dolorosa? For once, the Spanish monolinguals get it right.

When dealing with the scientific names of species, I find that trying to sound out the words phonetically (as if such a thing existed in English!) is my best shot at saying it the way native English-­speaking scientists would say it. But legal Latin in English is my biggest challenge, and I’m always looking for good guidance there. I will close with some excellent advice I found online:
In a way, it might be more correct to pronounce legal Latin according to [either classical or ecclesiastical] rules, and some lawyers do so. But it is more common and therefore correct to speak technical legal French and Latin words, especially the latter, as if they were English, e.g. “fiery fayshes” for fieri facias. Current pronunciation by lawyers should be followed, and Black's Law Dictionary shows what that is. When in doubt, speak boldly.

Monday, May 14, 2018

QUI NO MAMA NO PARLA

Por Mireia Bas, AIB

Foto de Luna Venturi

Haig d'escriure aquest article en castellà? Això dona lloc, m'informen, a un nombre més elevat de lectures, o de visualitzacions, a les nostres xarxes socials. Però m'adono que, com acostumo a fer sense ni adonar-me'n, he escrit les meves notes en català. Estava jo rumiant sobre tot això quan la coordinadora del bloc d'AIB ens ho ha dit molt clar: que escrivíssim en la nostra llengua materna. Gràcies Cristina!

Tots els humans ens expressem millor en la llengua materna, per definició. Els intèrprets ho sabem molt bé! El sentit i els matisos del missatge arriben de forma molt més clara i quan s'ha de fer la nostra tasca, això s'agraeix molt. En resulta una economia de recursos considerable, i per tant una fatiga menor. Però no sempre és possible en la vida real. Quan els participants en una conferència es veuen obligats a emprar una llengua amb la qual no estan prou familiaritzats (un idioma oficial de l'organització, una llengua imposada per les característiques de la reunió o per les limitacions en el pressupost) es produeixen situacions de vegades còmiques, de vegades patètiques, sovint difícils per a nosaltres. Coses de l'ofici...

D'altra banda, en la mateixa definició de la professió i en la del perfil particular de cada intèrpret tornem a topar amb la llengua materna. Quan treballem, els intèrprets fem servir principalment una llengua activa, l'anomenada en l'argot de l'ofici llengua A, i aquesta no és altra que la llengua materna. La llengua principal de treball d'un intèrpret (de vegades n'hi ha més d'una, però això són figues d'un altre paner) és per antonomàsia la seva llengua materna.

I què té a veure tot això amb la imatge que encapçala l'article? I per començar què hi fa aquí aquesta fotografia? Hi arribarem sens dubte si em voleu seguir en la seva descripció. 

Si la voleu veure més gran cliqueu aquí

L'escena té una profunditat que no li atorga només el fet de ser vista des de dalt, en picat. Hi veig múltiples capes, diferents esglaons en les dimensions de l'espai i del temps. Començarem apuntant que és obra d'una col·lega de llengua materna italiana (gràcies Luna!), que la va fer amb el telèfon mòbil des de la cabina d'interpretació. Trobo la fotografia francament bonica, amb el seu "cel" negre i estrellat, amb el seus jocs de transparències i els seus paral·lelismes, per exemple el que dibuixen els dits de la fotògrafa i els focus de llum blava. Però més enllà del seu valor plàstic, la imatge resumeix a la perfecció què és una conferència multilingüe i el paper que hi fa la interpretació. És el retrat d'una mediació en etapes successives, d'una cadena de múltiples veus que es relleven i succeeixen en la transmissió d'un missatge.

Ens trobem al congrés mundial de l'AMP, conferència sobre psicoanàlisi lacaniana en què vaig treballar fa poques setmanes. Una reunió viscuda intensament pels intèrprets abans que comencés -preparant la matèria- i durant tot el seu transcurs. Fins i tot després! en les converses breus o llargues, amb doctes i profans. Una conferència difícil per a nosaltres, els deu professionals que hi vam treballar, i no pas perquè els oradors no fessin servir la seva llengua materna -ben al contrari- sinó a causa de la misteriosa terminologia utilitzada per aquests singulars psicoanalistes.

El llenguatge és l'eina de treball de la psicoanàlisi lacaniana i els jocs de paraules i dobles sentits són una constant en el seu discurs, cosa que causa no poques dificultats a l'hora d'interpretar. D'aquest joc constant amb les homofonies i les metàfores o les metonímies en deriva un autèntic llenguatge d'iniciats, que recorre constantment a la creació de vocables particulars, evocadors i alhora inequívocs, com el parlêtre, "parlésser"; o bé paraules difícils de traslladar a una altra llengua, com ara pèreversion, literalment "pareversió" però que sona igual que perversion, "perversió". Com explica J.D. Nasio, "De la misma manera en que Freud consideraba el sueño como la vía regia de acceso al inconsciente, diría que para Lacan, el  camino regio a seguir es el de la lengua." [Juan David Nasio, 1992. Cinq leçons sur la théorie de Jacques Lacan. Editorial Gedisa. Traducció castellana de Graciela Klein.]

Però tornem a la fotografia. A la part inferior, veiem el públic mirant en direcció a una pantalla sobre la qual està projectada la fotografia d'una dona somrient. Llegim Lire Lacan et diffuser son enseignement dans le monde. Es tracta de la difunta Judith Miller, filla de Jacques Lacan i transmissora infatigable del seu ensenyament. Els congressistes, aplaudint-la dempeus, li reten un homenatge sentit i entusiasta. Totes les mirades convergeixen cap a la imatge de Judith Miller i, més enllà d'ella, cap a la figura de Jacques Lacan.

Per sobre d'aquestes mirades n'hi ha una altra. Veiem l'escena des del punt de vista de la intèrpret, que la contempla des de dalt, a través del vidre de la cabina, separació invisible que només revela la seva presència de forma indirecta: gràcies al reflex, immaterial i eteri, de les mans de l'autora de la fotografia.

Així la imatge presenta almenys dos talls, dos salts, podríem dir dues barreres, però barreres transparents, que deixen passar la llum: la pantalla i el vidre. El primer salt travessa el temps, és un pont que comunica el passat i el present, és la conservació i transmissió de la memòria. El segon salt comunica entre ells dos mons llunyans, que parlen llengües diferents i necessiten una mediació per a poder-se comunicar.

Com vingut des de darrere de la pantalla, procedent del passat, l'ensenyament de Lacan ens arriba retransmès pels seus hereus, aquí del tot literalment: la seva filla. A l'altre costat, el del present, es troben els que han rebut i difonen aquest llegat, els que l'actualitzen: els membres i els responsables de l'AMP i de les escoles lacanianes escampades arreu del món. La paraula després rebota fins als intèrprets, que al seu torn la recullen i retornen en la seva llengua materna als assistents. Així la veu de Lacan travessa barreres del temps i barreres de l'espai.

La bona interpretació és com aquest vidre que, com més transparent sigui, més fidelment deixarà passar la llum. Quan la interpretació és perfectament fluida l'intèrpret es fa invisible i la seva mediació passa inadvertida precisament perquè és eficaç. Tanmateix, com en la fotografia, la presència de l'intèrpret es fa palesa de forma indirecta, s'endevina en la veu, el timbre, en una particular manera de fer servir els recursos de la llengua o de sortejar les dificultats del discurs.

Us deixo ara amb unes ratlles del llibre de J. D. Nasio Cinq leçons sur la théorie de Jacques Lacan. L'autor, adreçant-se a un públic colombià, comenta les nocions de llenguatge, llengua, llengua materna, dialecte, idiolecte i fa, al final del fragment, una sorprenent afirmació sobre el bilingüisme. Si hi arribeu entendreu d'on ve el títol d'aquest article.

Perquè sigui més entenedor, apuntem que un dels axiomes que presideixen la visió del psiquisme humà de Lacan és: l'inconscient és un saber estructurat com un llenguatge. Lacan s'inscriu en l'estela dels pensadors de l'estructuralisme.

Bona lectura!


Lacan respeta la diferencia establecida por Saussure entre lengua y lenguaje: la lengua es el lenguaje hablado. Primeramente, hay una lengua que sería, por ejemplo, el dialecto de Cali, que supongo que es muy distinto del de la capital, Bogotá, aun cuando en ambas regiones se hable la misma lengua, el español. Luego, y fundamentalmente, hay una lengua particular que es la lengua materna, la lengua hablada por la madre. Ahora bien, el inconsciente se manifiesta justamente en esa lengua. En verdad, la definición correcta sería: "El inconsciente está estructurado como un lenguaje y se manifiesta en la lengua hablada por la madre".

Pero entonces, puesto que hablamos español, ¿nuestro inconsciente está estructurado en español?

No, el español es ante todo una lengua en la cual el inconsciente se manifiesta y no un lenguaje en el cual se estructura. [...] Aclarado esto, convengamos en que el inconsciente está estructurado como un lenguaje que tiene efectos en las distintas lenguas que habla el sujeto, y muy particularmente en su lengua materna. Ahora bien, la diferencia entre lenguaje y lengua nos sirve también para pensar la relación del niño con su madre. Ya que se podría decir que la lengua materna, esa lengua que habla la madre, es la lengua de la piel, de todo lo relativo al cuerpo, en una palabra, del goce. Lacan escribe "lalengua", para subrayar hasta qué punto se manifiesta el inconsciente en una lengua, y que es a partir de estas manifestaciones que la teoría analítica supone [la existencia de] un inconsciente estructurado como un lenguaje. ¿Pero por qué crear el neologismo "lalengua"? Para hacer comprender que lo que importa no es tanto la lengua de Cali o el dialecto de tal región, sino lalengua en la que se manifiestan los efectos del inconsciente. Este neologismo lacaniano de escritura que suelda el artículo y el nombre sirve para distinguir la lengua del inconsciente de la lengua en su acepción lingüística. Es lalengua en la que me habla tal paciente, y tal otro, y también aquel otro. En última instancia, cada paciente habla una lengua diferente. ¿Por qué? Porque de lo que se trata no es sólo del francés, se trata de su francés, familiar, materno, el de su historia singular. Y si es bilingüe y habla un mal francés, ese francés malo será para él su 'lalengua". Habría que profundizar el fenómeno del bilingüismo y observar cómo emergen más fácilmente los efectos del inconsciente si se hablan dos lenguas en vez de una; quiero decir, si se han mamado dos lenguas en vez de una. Lalengua es algo que se mama, es la parte materna y gozosa de la lengua. Lalengua permanece íntimamente ligada al cuerpo, por lo tanto, eminentemente cargada de sentido. Lalengua es una lengua de sentido, plena de sentido.

Si "lalengua se mama", habría que corregir entonces el célebre dicho popular español, y en lugar de decir: "El que no llora no mama", corregir y decir: "El que no mama no habla"!

Es una bella inspiración y me evoca lo siguiente: en efecto, si para hablar hay que mamar, ¿qué hay que hacer para escribir? No es mamando como se escribe. Cuando se escribe hay algo del orden de la ruptura, hay un desgarramiento. Probablemente la escritura tenga más afinidad con el lenguaje como estructura que con la lengua materna.

Thursday, April 19, 2018

Cosas que hacemos los intérpretes

Por Patrícia Lluch, AIB

Pues sí, aquí estoy en la penumbra de este avión de Iberia rumbo a Panamá, con dos pasajeros hablando quedamente a mi izquierda (lejitos), y la inmensidad del Atlántico a mi derecha (mucho más lejitos, y espero que siga así cinco horitas más).

Estoy horizontal y me acabo de despertar de una agradable siesta y, mientras miro fijamente el techo, me domina uno de esos momentos filosóficos y pienso que la vida del intérprete a veces es bien curiosa. Porque yo, francamente, no debería estar hoy aquí.

Si no hubiera recibido esa llamada, ahora mismo estaría con mi numerosísima familia política en pleno festín de canelones pascuales en un pueblecito perdido de la Vall d'en Bas. Pero no. Porque cuando te llama un cliente y te pide un favor, por poco que puedas, se lo haces, aunque eso signifique volver un día antes de vacaciones y así tener tiempo para hacer y deshacer esos montones de perversas maletas que a los intérpretes nos persiguen empecinadamente allí a donde vayamos.

Siguiendo con mi lánguido discurrir, se me ocurre que el capítulo de nuestras vidas de profesionales que más nos lleva a ponernos en situaciones curiosas, divertidas y a veces potencialmente peligrosas es sin duda el aprendizaje de nuestros idiomas. Me pasan por la mente imágenes de cursos de trekking bajo la lluvia en la isla sueca de Tjörn (¡quién me mandaba a mí, si es que ni siquiera me gusta triscar por la montaña!), de tai-chi en el lago Mälaren (mejor), de gnocchi de patata hechos a cuatro manos con Filomena, nuestra entrañable portera en Milán (mucho mejor), de un viaje por Capadocia y Esmirna, de múltiples profesores en múltiples escuelas...

En mi caso, el aprendizaje del turco es el que más situaciones memorables me ha deparado, sin duda por lo distinto del contexto cultural y lo ajeno que me resultaba todo al principio y por el carácter indefectiblemente acogedor y hospitalario de Turquía y de su gente, que en aquel entonces -estamos hablando del 2003- tenían la esperanza de entrar a formar parte por fin de la UE. Te acogían con ilusión y se desvivían por ti.

En este periplo lingüístico mío Alaaddin ocupa un lugar muy especial, porque fue la persona que se apiadó de mí, pobre ilusa que pensó que sería fácil encontrar a un profesor de turco en la ciudad alemana donde vivía en aquel momento. Una ciudad, pensaba yo, llena de "turcos", que después resultó que eran todos más bien tirando a kurdos. Y que comprensiblemente me miraban raro cuando -ingenua de mí- intentaba entablar con ellos una conversación sobre el tiempo, los retrasos de los autobuses, el Galatasaray, ¡lo que fuera!

Alaaddin era el imán de la mezquita de Solingen y, para gran sorpresa -y entrecejo fruncido- de sus parroquianos, y gran regocijo -y curiosidad- de sus parroquianas, decidió que a aquella española que se empeñaba incomprensiblemente en aprender turco, él le iba a dar clase en la mezquita. Cuidado, sin hablar él ni una palabra de alemán, ni yo muchas más de turco... Debió de ser la comunicación no verbal, la simpatía mutua y los böreks (pastas) con que le obsequiaban regularmente sus feligresas -sospecho que mayormente para verme de cerca-, pero incomprensiblemente aquello funcionó.

Tengo que aclarar en este punto que Alaaddin es sociólogo de formación y tiene un talante abierto y liberal, dentro de lo que cabe. Su mujer vestía vaqueros e iba con el pelo al aire. Así pues, nada más lejos de la imagen de un predicador fundamentalista.

Por supuesto que hubo luego otros profesores de lengua mucho mejores, pero con ninguno he aprendido tanto sobre la cultura, la idiosincrasia y la esencia misma de lo que es ser turco como con él. Y con ninguno ha pervivido a lo largo de los años una amistad como la que me llevó a visitarle hace un par de años en el extremo oriental de Turquía, en la ciudad de Igdir, que es donde estaba destinado en ese momento en tanto que funcionario de la Dirección de Asuntos Religiosos.


Igdir es un lugar curioso porque está situado en Anatolia oriental, en un triángulo formado por la frontera de Irán, la República Autónoma de Najicheván y Armenia, en una llanura esteparia surcada por rebaños de ovejas peludísimas, en el medio de la cual se levanta abruptamente el monte Ararat con sus 5000 metros de altitud.


"Un nido de terroristas", dijo despreocupadamente Alaaddin, mientras avanzábamos haciendo eses por la carretera en dirección al palacio de Ishak Pasha, que me quería mostrar. "Pero tranquila, no pasará nada porque de día esta carretera es segura". "¿Ese socavón? Ah sí, es que ahí había un cuartelillo. Pero hace un par de semanas el PKK puso un tractor cargado de explosivos y ¡Puf!."

Lección 1: el concepto de seguridad es muy elástico.

Palacio de Ishak Pasha

Para las 48 h escasas que iba a pasar allí, Alaaddin me había preparado un programa de actividades frenético, no me fuera yo a aburrir.

En Igdir la población está dividida casi al 50% entre kurdos y azeríes, con una presencia de población propiamente turca compuesta casi exclusivamente por los representantes administrativos, judiciales, militares, políticos y religiosos del estado. Un puñado.

Recién bajada del avión, me llevó a comer opíparamente al restaurante de una amiga suya y salió convencido de que yo me había quedado con hambre, como siempre.

Lección 2: el concepto de comida en Turquía es también distinto del nuestro. No se come simplemente para aplacar el hambre, sino que es una actividad social, obligatoria si eres el invitado, a riesgo de quedar mal. Suerte que ya me conoce... Pastelitos y tés como colofón, en malévola aplicación del proverbio turco según el cual "si me quieres, come otro bocado." ¿Hay forma de negarse a tal extorsión? No, resignémonos. Salgo rodando a la polvorienta calle.


A continuación fui llevada a la sede de la Dirección de Asuntos Religiosos "Es que el muftí tiene mucha curiosidad por conocerte, le he hablado mucho de ti, ¿no te importa, verdad?" Claro que no, vamos allá. Té, pastelitos y delicias turcas en un despacho monumental, con las correspondientes banderas turcas (varias) y el retrato de Atatürk en la pared. Salí de allí con un ejemplar del Corán firmado por el director y la cabeza como un bombo.

No bien pusimos el pie fuera, recibimos una llamada impaciente nada más ni nada menos que del gobernador provincial: que qué era lo que nos estaba reteniendo, que nos esperaba para tomar el té (con amplia selección de pastelitos) en su palacio. ¡Nooooo!

Alaaddin (izquierda) y el Sr. Davut Haner (Gobernador de la provincia de Igdir)

Llegados a este punto decidí que me apuntaba a un bombardeo y por lo tanto, allá que nos fuimos, al palacio, un recinto amurallado y con medidas de seguridad muy a la vista, donde fui debidamente equipada con chinelas de diva de Hollywood de los años cincuenta (pompón de marabú incluido). De esta suerte departimos amablemente con su excelencia sobre temas no siempre inocuos, mientras Alaaddin palmoteaba como un condenado y coreaba cosas del estilo de "!Ya se lo decía yo. Es una subversiva!", mientras se mondaba de risa. Yo, es que si me preguntan, respondo... El gobernador, una persona encantadora, acabó acompañándonos hasta la puerta e insistió en que su coche oficial, con guardaespaldas incluidos, me llevara a mi hotel. A mis débiles protestas de que el susodicho hotel estaba a dos calles y yo podía ir perfectamente caminando, se me dijo que yo allí no iba a dar ni dos pasos por ninguna calle y mucho menos sola. No negociable.

Lección 3: el concepto de hospitalidad también es muy elástico. En Turquía tiende a ser un concepto total (te guste o no...).

Con la cabeza echando humo y una indigestión de campeonato, fui llevada por fin a mi hotel, donde -inocente de mí- abrí la ventana de par en par para disfrutar del aire puro del Ararat. Para constatar al instante con horror que toda la ciudad debía de usar estufas de carbón y que el humo era de una densidad tal que me impedía ver nítidamente la farola de la acera de enfrente, rodeada de un consistente halo naranja. Londres en 1850 era un chiste en comparación. 

Lección 4: muchas cosas obvias en occidente no lo son cuando nos alejamos un poco. El gas natural, tampoco.

El día siguiente lo dedicamos a hacer turismo por la región y lo coronamos yendo a tomar té (y los indefectibles pastelitos) con los dos vicegobernadores, con los cuales mantuvimos una conversación sorprendentemente sincera sobre la política turca.

Lección 5: contrariamente a lo que pueda parecer, sí se puede hablar con franqueza de política en Turquía. Todo depende de con quién, dónde y en calidad de qué.

Y así llegamos por fin al punto culminante de aquellos dos días, porque, cuando empecé a dar muestras de caerme de cansancio, se apiadaron de mí y decidieron llevarme al hotel en el coche de uno de ellos. Aquel coche blanco nuclear, en aquel contexto, parecía de otro mundo. Recordemos que estamos hablando de una ciudad sin aceras ni casi urbanización, donde todo, salvo aquel Mercedes sobrenatural, estaba cubierto por un dedo de polvo y hollín.

Así pues, nos montamos en el coche, ellos delante y Alaaddin y yo detrás. Y cuando les pregunto si no les daba miedo dejar el coche en la calle (estaba yo pensando en el tractor y el PKK) me dicen que no hay "ningún problema", que "estamos en una ciudad muy segura" y que yo, desde luego, en aquel momento estaba segurísima porque "si hay un pequeño problemilla, tenemos esto" (uno saca una pistola de debajo el asiento); "si fuera más grave, usaríamos esto otro" (semiautomática al lado del cambio de marchas); pero que vamos, que si la cosa se pusiera realmente fea, "llevamos dos Kalashnikovs en el maletero, aunque no será necesario, seguro, porque a estas alturas ellos ya saben que llevamos a una yabanci (extranjera) con nosotros y matar extranjeros no les conviene. En realidad eres nuestro escudo humano."

Matar guiris pelirrojas hace feo ante la comunidad internacional, lógico. Pues nada, así las cosas, todo en orden, pensé, me repantingué en el mullido asiento del coche y me entregué al fatalismo oriental del que sea lo que Dios quiera, Bismillah. Otra cosa más que he aprendido, mira.

Lección 6: la vida no vale lo mismo en todas partes, y la forma de encararla no tiene nada que ver.

A todas estas, Alaaddin se desternillaba mientras surcábamos la noche anatolia en aquel coche lavado con Perlan, ofreciendo un blanco fantástico. Suerte que no tengo una pinta nada anatolia y nos salvé a todos, mira.

Al día siguiente me volví tan ricamente a Estambul, agarré mi libretita y mi boli, y me fui a la universidad en metro. Como si nada.

Y es que hacemos unas cosas, los intérpretes...

Tuesday, March 13, 2018

"LATINAJOS"

Por Lourdes Ramírez, AIB


¿Qué le diría un traductor a un intérprete en latín?
Verba volant, scrīpta mānent (1)

Beati hispani, qvibvs vivere bibere est
"Dichosos los hispanos, para los que vivir es beber". (2)

En su excelente artículo de diciembre 2017 en este mismo blog “El Diablo está en los Detalles”, nuestra colega Pilar García Crecente ya mencionaba los latinajos como ejemplo de las múltiples sorpresas que pueden surgir durante la interpretación simultánea y para las que conviene estar preparados

Con este término popular, un tanto despectivo, se designan las locuciones en latín insertadas en un discurso en español, o en cualquier otra lengua. Pueden ser palabras sueltas, frases, máximas e incluso siglas que se utilizan en el lenguaje culto y no tan culto.

El latín lo fue todo durante muchos siglos cuando era una lengua viva y sigue teniendo un peso y una presencia enormes después de muerta:
  • verdadera lingua franca y primer idioma “internacional”, hablado en todos los territorios del extenso Imperio Romano. Mutatis mutandis, su predominio sería comparable al del inglés en la actualidad;
  • principal vehículo para la transmisión escrita del conocimiento y de la cultura en la Edad Media, cuando dejó de hablarse porque derivó en las lenguas romances; 
  • lengua exclusiva de liturgia de la iglesia católica hasta los años 1960, hoy  persiste en la llamada Misa Gregoriana en reductos tradicionales y para ocasiones solemnes.
En el Vaticano el latín sigue siendo la lengua oficial de la Iglesia Católica y en ella publica la Santa Sede sus documentos y comunicaciones oficiales en el Acta Apostolicae Sedis. Cuando el anterior Papa Benedicto XVI -ahora Emérito- anunció ante la Curia romana su inesperada dimisión el 11 de febrero de 2013, lo hizo en latín. Presentes in situ, un grupo de periodistas de todo el mundo se quedaron in albis tras escuchar sus palabras. Todos menos una: la vaticanista Vania de Luca, de la RAI, que domina el latín, sí captó al vuelo el significado transcendental de las palabras del Sumo Pontífice. Así pudo dar en primicia mundial a través de su medio, urbi et orbe, la insólita noticia.

En España hoy en día la presencia del latín en la enseñanza obligatoria es prácticamente residual comparado con otras épocas y otros países de nuestro entorno. Para una gran parte de la población el latín es sinónimo de algo críptico, aburrido y sobre todo inútil por tratarse de una lengua muerta. Por eso llama la atención la enorme proliferación reciente de marcas que son palabras latinas o con terminación latina, tanto para productos y servicios destinados a un público específico como para consumo de masas: Abacus, Aquum, Bocentium, Ibericus, Imaginarium, Sibarium, Vinissimus (por citar solo algunas) se han añadido a nombres comerciales más antiguos, como Lux, Nivea, Volvo, etc. ¿Por qué será que el latín arrasa en publicidad, llegando a desbancar al inglés en algunos casos?

Pero la prueba más palpable de que el latín tiene mucha vida después de muerto son esas innumerables expresiones latinas que son imprescindibles en tantos ámbitos del saber: derecho, filosofía, ciencias políticas y sociales, medicina, biología, psicología, matemáticas...

En este enlace de Wikipedia  encontramos una lista bastante extensa por orden alfabético de los principales aforismos en latín:

En estos las locuciones latinas más usadas en el ámbito jurídico: 

Y en este otro las expresiones que, de tan populares, a veces se usan o se escriben de manera errónea 

Emulando a Cristina Amils en su artículo de julio 2014, Decálogo de consejos para el intérprete en caso de emergencias, he aquí mi relación de máximas en latín útiles, interesantes o aplicables al ejercicio de nuestra profesión:

Semper Fidelis - sé siempre fiel (al orador)
Nosce te ipsum - conócete a tí mismo (y tus limitaciones)
In dubis, abstine - en caso de duda, abstenerse
Non semper ea sunt quae videntur - no siempre las cosas son lo que parecen
Errare humanum est - todos nos podemos equivocar
Experientia docet - la experiencia es un plus
Vires acquirit eundo - la fuerza se adquiere avanzando
Si vis pacem para bellum - si quieres estar tranquilo, prepárate para cualquier eventualidad
Aequam memento rebus in arduis servare mentem - recuerda mantener la mente serena en momentos difíciles 
Labor lætitia nostra - en el trabajo está nuestra alegría


ACTA EST FABULA  (FIN)


Notas.
1 Cayo Tito, discurso ante el senado romano
2 Giulio Cesare Scaligero, en referencia a que los hispanos no distinguían el sonido [b] del sonido [v] en latín

Para saber más del latín, sin aburrirse, los libros de Harry Mount fueron best sellers en su momento :