Specialists in oral translation services

Monday, September 30, 2019

AIB jazz concert raises €1500 for children’s charity

By Catherine Sherry, AIB


The Associated Interpreters of Barcelona (AIB) care deeply about the work we do and the world we live in. As professional interpreters and translators, helping people to understand each other is the very heart of what we do. We also strive to uphold our values of excellence, integrity, constant improvement, innovation, and commitment to our customers and our colleagues.

AIB is proud to be a partner of SOS Children’s Villages as part of our corporate social responsibility, to contribute to a brighter future for vulnerable children worldwide. Last week, for the third year running, AIB was once again honoured to organise a fundraising jazz concert in Barcelona starring AIB’s very own multi-talented Cristina Amils (expert interpreter, AIB treasurer AND accomplished jazz singer), accompanied by professional pianist Joan Amils – who also happens to be Cristina’s father!

Introduced by AIB President Patricia Lluch, the dynamic Amils duo delighted a packed auditorium in central Barcelona with a sparkling repertoire of jazz songs such as A Child Is Born, Mediterráneo, La Javanaise and Don’t You Worry 'Bout a Thing. Drawing on the many language strings in her bow, Cristina sang flawlessly and shared the stories behind the music to some 160 friends, family and customers of AIB in Catalan, English, Spanish, French, and Portuguese! The performance was capped off with drinks and nibbles for all, and of course a celebratory glass of local cava.


AIB would like to thank all those who contributed generously and helped us raise a fabulous €1,557 for SOS Children’s Villages. If you missed out on the evening but would still like to donate, you still have until the end of October! To do so please contact us at aib@aibcnet.com. We look forward to seeing you next year, if not before! 


A Child Is Born, performed by Cristina and Joan Amils:
https://www.youtube.com/watch?v=NK5MLtGHvmg

Wednesday, August 7, 2019

Intererótica

Por Paula Santillán Grimm, intérprete freelance

Hacía meses que Cashida no interpretaba; mentira, había tenido algún encargo de interpretación de enlace y consecutiva, pero ella a esos encargos solía llamarlos interpretaciones de consuelo: lo que verdaderamente le ponía a Cashida era la simultánea.

Su combinación no era de las manidas; su temática de especialización, menos. Así que a veces entre encargo y encargo transcurrían meses. Justo como en esta ocasión.

La ola de calor que iba a azotar la ciudad esos dos días dispararía la temperatura de cabina por los cielos. Tal vez interpretar para 30 bomberos acerca de incendios y catástrofes naturales infundía cierto sarcasmo –¿y morbo?– a la tarea. Tal vez.

Como cualquier profesional del sector, en cada encargo Cashida ejecutaba ciertos rituales que nunca se saltaba: usaba sus propios cascos y un cojín para la silla; hojas recicladas; color negro para tomar notas; y, muy importante, apagaba esa lucecita que infundía al cubículo de operaciones cierto aire a quirófano.

Tan pronto como se calzó los cascos –auricular sí, auricular no–, Cashida intuyó que esa no sería una mera jornada más. Como intérprete todoterreno, estaba preparada para encajar cualquier input. Sin embargo, debía admitir que la inversa se le daba mejor para los trabajos con esa combinación lingüística.

Incluso los preliminares no fueron los de siempre. En aquella presentación de acto, cada palabra cobraba sentido; cada vocablo era sentido.

El proyecto para el que se pretendía recaudar fondos había sido engendrado durante meses, cuidado desde el minuto cero; pensado, ejecutado y superado en equipo. Era un proyecto mimado, y se notaba.

Cashida cogió el turno cuando ya había entrado en calor –y no precisamente en el de la cabina, que desde el inicio había hecho las veces de horno industrial–. La temperatura ascendía propiciada por alientos, sudores y gestos articulados al son de las manos de Alif, al son de las miradas entre Alif y Cashida...


Pero el calor que Cashida sentía no era solo físico; no se medía únicamente en grados ni se apagaba con el botellín de agua de rigor. Era un calor que brotaba de dentro hacia fuera… desde su estómago, ascendiendo por la laringe, la epiglotis (¡uysh, la epiglotis, qué estremecimiento!) y atravesando por su boca para finalmente aterrizar en el oído de todos y cada uno de los presentes, replicando de esta forma las vibraciones de lo que ese proyecto representaba para Alif, portavoz de la asociación marroquí Bila Hudud (Sin Fronteras)...


Y así, infiltrándose por el cable hasta Dios sabe qué recovecos del alma, Cashida logró alcanzar un clímax para ella inaudito después de tantos años de desesperante canalización mecanizada.

Monday, July 15, 2019

¿Cómo sobrevivir al Globish?

Por Francisco Hidalgo, Intérprete funcionario del Parlamento Europeo

Este mes, a petición de nuestra socia Patrícia Lluch (AIB), nuestro compañero intérprete funcionario del Parlamento Europeo Francisco Hidalgo nos expone sus reflexiones sobre el Globish, ese molesto fenómeno que sufrimos todos en la profesión. ¡Gracias, Paco!


Parece que el término Globish surgió en 1998, cuando Madhukar Gogate [https://en.wikipedia.org/wiki/Globish_(Gogate)] propuso una versión simplificada del inglés que facilitaría su aprendizaje como lingua franca entre los hablantes de los diferentes idiomas que pueblan el subcontinente indio. No fue el primer intento de ofrecer una versión simplificada del inglés (antes habían aparecido Basic English de Charles Kay Ogden, Simplified Technical English o STE y algunos otros), pero sí le corresponde a Madhukar Gogate el honor de haber acuñado esta voz que hizo fortuna y que utilizó luego por ejemplo Jean-Paul Narrière [https://en.wikipedia.org/wiki/Globish_(Nerrière)] en Don’t speak English, parlez Globish (2004).

Pero existe otro Globish, que es el que aquí nos interesa, que no sería fruto del esfuerzo de un lingüista por facilitar la comunicación en inglés entre hablantes no nativos, sino que se habría ido formando espontáneamente con el uso. Concretamente, con el mal uso. Un inglés, pues, empobrecido semántica y sintácticamente, y repleto de errores. 

Ahora bien, existe realmente este Globish espontáneo y no normalizado?


A mi juicio, no. Cuando habla inglés un no nativo, suele cometer una serie de errores de pronunciación, de vocabulario, de gramática, de sintaxis… Solo que esos errores son completamente diferentes en función de cuál sea la lengua nativa del hablante. Por ejemplo, un hispanohablante tenderá a pronunciar la v como b (así, es muy posible que, al querer decir Let’s take a vote, suene más bien como Let’s take a boat). Un neerlandófono, en cambio, puede que pronuncie la v como f (vat se convierte en fat) . Eso, en cuanto a la fonética. Pero lo mismo ocurre con el vocabulario: el no nativo puede confundir palabras inglesas con otras en su idioma que se parecen pero cuyo significado es diferente (lo que suele denominarse falsos amigos): All the documents are in your carpet. Y, por supuesto, también traducirá a veces literalmente las expresiones idiomáticas. Un ejemplo verídico: I don’t think we should open that melon

Es decir, que ese concepto del [Globish como versión simplificada del inglés -con un vocabulario más reducido, gramática y sintaxis más sencillas y menos expresiones idiomáticas- es engañoso, por no decir falso. Pretende ser un idioma universal, pero es todo lo contrario, por la sencilla razón de que, como hemos visto, cada hablante contamina el inglés que habla con la influencia de su propio idioma. No hay un Globish, sino al menos tantos como lenguas de hablantes de inglés no nativos: un inglés españolizado, otro afrancesado, italianizante, etc... Con lo cual es impropio llamarlos Globish puesto que no son uno y global, sino muchos y locales. De no ser porque los idiomas actualmente están codificados, sometidos a reglas, enseñanza normalizada y muchas veces también a la autoridad de academias de la lengua, sería muy posible que el inglés utilizado como lingua franca se fuera fragmentando al mezclarse con los idiomas locales y diera origen a lenguas diferentes, en un proceso similar al que sufrió el latín y que engendró las lenguas romances.


¿Y qué puede hacer el sufrido intérprete que, cada vez con más frecuencia, se ve sumergido por un torrente de supuesto Globish (en realidad mal inglés)? 

Idealmente, claro está, conocer el idioma materno del orador que está maltratando el inglés. Así, si el intérprete oye a un alemán decir Ven he comes, sabrá que quizá quiera decir When he comes, pero que también podría ser If he comes. Y, como no es posible conocer todos los idiomas, siempre viene bien tener al menos unas nociones de fonéticas variadas. Un compañero intérprete con finlandés pasivo me facilitó mucho la vida cuando me dijo que este idioma solo tiene consonantes sordas, no sonoras, y un sistema vocálico más sencillo que el del inglés. Ese enigmático peak en realidad quería decir algo tan simple como big.

Como consejo, comprendo que es bastante escaso. Con el tiempo, uno acaba por ir captando las deformaciones que imponen al inglés los hablantes de los idiomas mayoritarios, pero es mucho más difícil en el caso de los que se oyen solo raras veces. Solo queda el consuelo de que el inglés de los hablantes nativos no siempre es más fácil; a menudo es más bien lo contrario. ¿Cuántas veces, después de despotricar contra el mal inglés de un báltico o un balcánico, sudamos tinta para entender qué demonios dice un orador de Glasgow o de Nueva Zelanda?

Sunday, June 16, 2019

Intérpretes en la historia: Malinche, la intérprete de los cuatro nombres

Por Lourdes Ramírez, AIB


Este año se cumple el quinto centenario del inicio de la conquista de México por Hernán Cortés. En esta empresa fue absolutamente crucial un personaje poco conocido en España hasta ahora (1) y no precisamente popular en su tierra: la Malinche. Su biografía es extraordinaria: fue princesa, esclava, consejera, diplomática y amante de Hernán Cortés, con quien tuvo un hijo.

Pero sobre todo su papel como intérprete de Cortés fue decisivo para el éxito de las sucesivas campañas del conquistador, desde muy temprano. Por colaborar con el enemigo invasor se la ha considerado durante siglos traidora a su pueblo.  El término malinchista es sinónimo de desleal y vendepatrias en Méjico (2). Actualmente parece que se está rehabilitando su figura: se hace más hincapié en su condición de superviviente, se le reconoce su valentía, su capacidad de adaptación y sus dotes de mediadora.

Malinalli o Malintzin nació en torno a 1500 en el actual estado de Veracruz, al sur del imperio azteca, en la zona fronteriza con los territorios maya de Yucatán. Hija única del cacique de Paynala, su vida dio un vuelco cuando su padre falleció siendo todavía adolescente. Su madre se volvió a casar, tuvo un hijo varón y Malintzin fue apartada de la familia y entregada a unos mercaderes antes de que pudiera reinar. Los comerciantes a su vez la vendieron como esclava y acabó como propiedad del cacique maya de Tabasco.


En marzo de 1519 los españoles ganaron su primera batalla en Centla y Cortés recibió del señor de Tabasco como tributo y prueba de sumisión un lote de regalos que incluía 20 doncellas esclavas. Entre ellas estaba Malintzin, quien para entonces ya hablaba con fluidez tanto el maya como el náhuatl, la lengua de los aztecas. Cortés repartió a las jóvenes indígenas entre los capitanes españoles, no sin antes hacerlas bautizar a todas. Ella recibió el nombre cristiano de Doña Marina, aunque todos la llamaban Malinche.

Durante la primera etapa de la conquista, la comunicación con los caciques locales fue posible gracias a Malinche y a Jerónimo de Aguilar, un sacerdote que pasó ocho años cautivo entre los mayas. Él traducía del español al maya y ella del maya al náhuatl. Esta doble interpretación consecutiva permitía a los españoles negociar con las tribus indígenas y avanzar por los territorios sin ser atacados.


Con el tiempo Malinche aprendió también el español y fue ganando cada vez más influencia y respeto. No sólo por sus competencias lingüísticas, imprescindibles, sino por su conocimiento del territorio y de la relación de fuerzas entre las tribus indígenas. De intérprete y asesora cultural pasó a ser amante y confidente de Cortés. Tal era su compenetración que algunos se referían a él como “el Malinche”.

Mediante los servicios lingüísticos y de inteligencia de la Malinche, Cortés pudo esquivar o mitigar situaciones de peligro inminente y también formar alianzas con diferentes caciques de pueblos sometidos por los aztecas para luchar juntos contra el enemigo común. Así fue avanzando sin demasiados obstáculos hasta la capital de los mexicas. Malinche interpretó en todas las negociaciones de Cortés con emisarios del Emperador y más tarde, en Tenochtitlán, fue su portavoz oficial ante el mismísimo Moctezuma.


En agosto de 1521 cae Tenochtitlán y el imperio azteca. Al año siguiente nace el hijo de Malinche y de Cortés - Martín, el primer mestizo - pero él ya tenia esposa y Malinche se casa con otro español, Juan Jaramillo. Al hacerlo adquiere una buena posición social, ya como mujer libre. Todavía acompañará a Cortés en una expedición a Honduras pero cuando sus servicios ya no son necesarios desaparece de escena. Muere unos años después en un terremoto.

Malintzin, Malinalli, Malinche, Doña Marina (3) fue una de las primeras intérpretes documentadas de la historia. Pocos intérpretes ad personam han llegado a influir de forma tan clara en el devenir de los acontecimientos o a tener tanto poder, como mano derecha que fue del Capitán General y Gobernador de la Nueva España. Antes de que existiera como tal, demostró como nadie el valor añadido de la intermediación cultural, inherente a la profesión de intérprete.

Ni heroína, ni villana, ni víctima de las circunstancias. Malinche - “la lengua” en las crónicas de la época - fue ante todo una mujer inteligente, capaz y valiente que supo jugar bien sus bazas para salir airosa de una situación complicada que ella no eligió.

Se puede decir que su intervención cambió el curso de la historia, porque sin su ayuda inestimable la conquista hubiera sido sin duda mucho más larga y cruenta para ambos bandos - sobre todo para el español - teniendo tal vez un resultado final diferente.


Notas:
(1) Con el 5º centenario hay más interés por la conquista en general y también por ella. Hace poco se estrenó la película de Gonzalo Suárez “El Sueño de la Malinche”.

(2) También se la conoce como “la chingada”, sinónimo de prostituta.

(3) Se podría añadir un quinto nombre: Tenépatl (“quien habla vivamente” en náhuatl).

Bibliografía:
https://www.lavanguardia.com/historiayvida/la-malinche-interprete-hernan-cortes_11154_102.html

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/malinche-la-indigena-que-abrio-mexico-a-cortes_6229

https://www.mexicodesconocido.com.mx/la-enigmatica-malinche.html

Jane Lewis Brandt, Malinche. Plaza y Janes,1981

Para saber más:
Bernal DÍAZ DEL CASTILLO, Historia verdadera de la conquista de la nueva España,1568
Fanny DEL RÍO, La Verdadera historia de la Malinche, Random House, 2002

Friday, May 24, 2019

AIB y el MUIC de la UAB — una alianza en el mentoring profesional

By Guiomar Stampa, AIB
Mentor, mentora
Del gr. Μέντωρ Méntōr 'Méntor', personaje de la Odisea, consejero de Telémaco.
1. m. y f. Consejero o guía.
2. m. y f. Maestro, padrino. Fue su mentor político.
3. m. y f. ayo.
RAE

En su artículo Mentoring: An old idea that's still new del blog de septiembre de 2016, nuestra socia Martha Hobart ya nos hablaba del mentoring o mentoría, que es la voz que recomienda la Fundeu en español.

AIB siempre tuvo vocación de formación. Lo demuestra el que, entre nuestros socios, muchos nos dediquemos también a formar a las generaciones de futuros intérpretes en nuestro entorno profesional. Además, nuestra misión se centra en la defensa de unas buenas condiciones de trabajo que redundarán en beneficio de nuestros clientes y el bienestar de los profesionales de la interpretación. Pero para defender algo antes hay que tener muy claro lo que se quiere defender, cómo se quiere defender y por qué se quiere defender. Y eso resulta muy difícil hacerlo cuando falta experiencia en el oficio y hay que pagar el alquiler.

Por otra parte, el MUIC, Master Oficial en Interpretación de Conferencias de la FTI de la Universitat Autònoma de Barcelona apuesta por una formación académica rigurosa pero en contacto regular y directo con la realidad de la profesión. De ahí los módulos del Seminario Profesionalizador y Mentoring que se imparten en los dos años académicos que dura el máster.

Estos módulos tienen como objetivo la familiarización del alumno con la práctica profesional de la interpretación de conferencias y se articulan en tres bloques impartidos por profesionales que orientarán a los estudiantes sobre diferentes aspectos de la interpretación de conferencias.

El primer bloque está destinado a dotar a los estudiantes de una serie de pautas para trabajar la resonancia y proyección de la voz, experimentar la flexibilidad vocal y fortalecer el aparato fonador. Helena Kabo enseña técnicas de voz que recuerdan al cuerpo lo que ya sabe y son eficaces y sencillas.

El segundo bloque está constituido por las clases virtuales impartidas por funcionarios de organizaciones internacionales.

Y el tercer bloque, que es el que nos interesa más aquí, se articula en torno al mentoring profesional. El objetivo estriba en que los estudiantes se familiaricen con los aspectos prácticos del ejercicio de la profesión, que no son pocos...

¿Cuáles son los usos y costumbres de un intérprete profesional?
¿Cuáles son nuestras obligaciones legales y tributarias?
¿Y qué hay de la ética profesional?
¿Y qué hay de las nuevas tecnologías? ¿Cómo vamos a incorporarlas mejor a nuestro oficio?
¿Cómo podemos prepararnos mejor para nuestro primer día de trabajo real en cabina?
Y la reunión, ¿la preparamos aprendiendo de memoria listas interminables de palabras, traduciendo las presentaciones o leyendo sobre el tema?
Y si pensamos en completar nuestra combinación lingüística añadiendo algún idioma una vez dominadas las técnicas, ¿por dónde empezamos? ¿Cuál será la mejor elección?
Y ya que estamos, ¿cómo se organiza un servicio de interpretación en un congreso multilingüe?

Pues para responder a todas esas dudas tenemos a los mentores de AIB.

Y de ahí, de la vocación en la formación de AIB y la vocación profesionalizadora del MUIC, nace esta alianza en el mentoring profesional.

Si logramos que los jóvenes intérpretes empiecen su andadura sin tantas incógnitas, con menos zozobra y sintiéndose algo más acompañados que nosotros en su día, todos ganamos.

Ganamos AIB, el MUIC y los estudiantes, que son los protagonistas de esta historia.

AIB también colabora con la UAB en el curso intensivo de consolidación de habilidades de interpretación de conferencias de este mes de julio.

Podéis encontrar más información sobre el máster en su página web y en sus redes sociales:
https://tinyurl.com/mastermuic
@muic_uab
@muicuab

Wednesday, April 24, 2019

Reminiscences and musings

By Martha Hobart, AIB


Recently in this blog we've talked about new approaches to simultaneous interpretation and the growing use of modern technologies, especially remote interpreting. These two posts highlighted the many changes rapidly taking place in our profession in the past few years and the effects they have had on our job, and will lead to more changes in the coming years. All at what seems to be warp speed.

Reflecting on what Pilar and Felix wrote about led me to think about the changes that were taking place in the profession when I started many years ago. I speak mainly about Spain because that's where I've worked for most of my career.

At that time simultaneous interpreting was fairly new in Spain and starting to take off in the private sector, which has traditionally been a major source of work for us in this country. Companies and other groups organizing conferences had little or no experience with the technique and didn't know what to expect. Working conditions were pretty primitive compared with today and could vary enormously from one assignment to another. Surprise seemed to be the norm.

Likewise, there was no training available in Spain and aspiring interpreters had to acquire the necessary skills however they could, although there were colleagues who had trained in other countries and became de facto trainers for us newbies.

(By the way, I wouldn't recommend this method of trying to break into the profession. The profession has matured, interpretation is a more complex task than it was years ago and conference goers have higher expectations of interpreters who call themselves professionals. Better to find a good training program and start off on the right foot.)

There was a core group of interpreters in Spain who were in contact with AIIC colleagues and often worked with them. Around the time I began, the association became established in Spain, which was a great boost to sorting out some of the issues facing us and helped improve working conditions.

Then there were the booths. Tabletop booths were rampant, more or less workable if there were only two languages because only one interpreter was speaking at a time. But more languages meant more voices and, to top it off, the booths were usually placed side by side, all in a row if possible. A cacophony of languages and voices, which caused no end of pain for interpreters and audience alike.


Plus poorly designed built-in booths, to the extreme of a row of one-person booths in some cases. Well, we could always tap on the glass and use gestures to communicate with our partner in the booth next door.


A lot could be said about booths, but we'll leave that for another occasion. The ISO booth standards (built-in and mobile) are now more widely known and have done much to improve booth quality.

I digress to an anecdote, one of many but this one stands out in my mind after so many years. I was hired to interpret for an interview with a fashion designer, fortunately very short and I was working by myself. The setting was the rooftop swimming pool of a luxury hotel in Barcelona, crowded with interviewer, guest, models, cameras and audio equipment and staff of all sorts.

So where did the interpretation booth fit in all this? It didn't. Interpreter and technical crew were stuffed into one of the rooms on the top floor. The room was given over entirely to equipment, including the SI equipment, and the booth was — the bathroom.😮

They put a board across the sink with mike and console on top and a stool for me in front of it. With the door closed the sound-proofing was perfect.😏

There are two things that have always stood out in my mind when in the booth. One is what I can best describe as connecting with the speaker. This is the strange feeling I've often had when interpreting someone who is relaxed and at ease, a feeling of being somehow connected to the speaker at a level more than just words.

Some people have a firm grasp on what they are talking about and are able to express themselves clearly and in an organized way. They are able to connect with their audience and the interpreters as well, and make both listening to them and interpreting them an enjoyable experience.

As opposed to people who are not accustomed to speaking in public and are nervous about it. Their uncertain feeling is transmitted to their listeners. As an interpreter in such a situation I tend to feel rather disconnected and not really in communication with the speaker.

Then there is the issue of speed, a common complaint among interpreters in general. But I’ve had the experience more than once that it’s not so difficult if a fast speaker has a well organized presentation, which makes it much easier to pick out the salient points and deliver a coherent interpretation.

I end with some thoughts on distance interpreting, including videoconferencing.

The first hint of this mode was interpretation over the telephone, which was in use long before it was even thought of as a "special" system that required special treatment. It is still in use today.

Then videoconferencing came along and with it the idea of speakers, interpreters and audience not all being in the same place. At first it was limited to a speaker in a remote location with audience and interpreters in a different place but together. Little by little the three components — speakers, audience, interpreters — came to be treated as separate units, and we all know where that has led us today.

In the early days of distance interpreting, satellite connections were recommended to avoid the unreliability of telephone lines. AIIC attempted to make this a requirement but with limited success. Sometimes there were satellites in the connection chain, but there was almost inevitably a telephone line somewhere along the way, usually at the start or at the end.

Then came the Internet which, believe it or not, was thought to be a good solution back in the day when Wifi was still in its infancy. Wifi has greatly improved but is limited, unreliable or lacking in many parts of the world.

As often happens when a new technology appears on the scene, the possibility of videoconferencing and distance interpreting sparked much excitement in the conference world. It was seen as a panacea for getting around the expense of bringing interpreters to a meeting venue. After a time, however, conference organizers realized that a remote setup could only be efficient with proper equipment and properly trained technical staff. Which often turned out to be more expensive than bringing in a team of interpreters.

We are still in the process of learning how to use this new technology in a way that makes it truly useful rather than problematic. It's a complex issue and there are no simple answers. New ideas are often not well thought out and are put into practice by people who have little experience or knowledge about what is involved.

What were once called new technologies are now becoming standard and involve a whole range of complications in working conditions never imagined by any of us when they first appeared. Once again we find ourselves in a time of rapid changes that can leave us feeling uncertain about our future, but I am confident that today's interpreters will be capable of coping with the challenges just as their predecessors did in their day.

Thursday, March 21, 2019

El taxi, los intérpretes y la uberización de la economía

By Pilar García Crecente, AIB

La lectura de este artículo (Taxistas contra el imperio Uber: ¿Es esto la lucha de clases?) me ha llevado a reflexionar sobre el imparable deterioro de las relaciones laborales que se está produciendo en toda la sociedad y que suele justificarse ya por la crisis económica y la necesidad de recortes, ya por la automatización o el avance tecnológico.

Esta frase del autor del artículo, Carlos Sánchez, resulta para mí especialmente significativa, porque estoy convencida de que es el ahorro de costes lo que impulsa la implantación de ciertas soluciones tecnológicas aunque vayan a mermar la calidad del servicio final y desde luego las condiciones laborales de los profesionales: Un nuevo capitalismo en el que, paradójicamente, el empresario busca no tener obreros a su cargo, sino que los externaliza, los saca de balance, para ahorrar costes evitando cualquier vínculo laboral.

El mundo laboral está viviendo una profunda transformación tecnológica y nuestra profesión no es ajena a ese cambio; precisamente Félix nos brindó una panorámica exhaustiva sobre la interpretación simultánea remota en su artículo hace muy poco.

No hay duda de que el avance tecnológico es ineludible e imparable, así que nada más lejos de mi intención que denostar el sacro advenimiento de la tecnología a nuestra actividad profesional; pero hay que implicarse y participar del proceso. Ya nos lo decía hace bastantes años Laura Tremosa, ingeniera, activista y feminista, en su libro La mujer ante el desafío tecnológico: Se vislumbra, pues, un cambio progresivo de la organización del trabajo que podrá ser para bien o para mal. De todos modos una cosa es segura: si no intervenimos de forma decidida, es difícil creer que vaya a ser para bien en lo que respecta a las mujeres.

De hecho estamos participando, y la AIIC ha elaborado un excelente documento con directrices para la interpretación remota cuya lectura recomiendo.

Todas estas posibilidades tecnológicas transforman las relaciones laborales y abundan en el distanciamiento entre el cliente final y el profesional, pero hay una entre ellas que a mí me incomoda especialmente porque encarna el ahorro de costes como fin en sí mismo y acarrea la peor atomización del trabajo desbaratando por completo el trabajo en equipo, aislando al intérprete y materializando su figura como el último eslabón de la cadena. Me refiero a las plataformas mediante las que se descarga un software en el portátil para ponerse a interpretar desde casa (sinónimo de oficina del intérprete).

Los intérpretes somos profesionales autónomos que prestamos nuestros servicios a todo aquel que los necesite y siempre nos ha resultado difícil agruparnos, sindicarnos o defender juntos como colectivo nuestros derechos; por no existir ni siquiera tenemos en España un colegio profesional que nos represente. AIB es única en Barcelona y la AIIC es la única asociación que vela por nuestros intereses en todo el mundo.

Bregamos para conseguir la confianza de nuestros clientes, para acceder a la documentación de la reunión y estudiar para hacer un buen trabajo, redactamos contratos para prestar el servicio, acuerdos de confidencialidad, cumplimos con la protección de datos y sus mil exigencias, pagamos seguros de responsabilidad civil por si cometemos un error, realizamos cursos de riesgos laborales y los acreditamos.... y cada vez más y más requisitos legales.

Y ahora resulta que podemos trabajar sin movernos de casa, con nuestro ordenador, un software y la wifi doméstica ¡yupi!

¿Y si falla la wifi o el portátil, quién asume las consecuencias? ¿Y si no se oye bien? ¿Quién nos contrata? ¿Nos protege ese contrato? ¿Si hay algún problema, en qué jurisdicción se va a dirimir? ¿La confidencialidad de los datos también es responsabilidad nuestra? ¿Y si nos hackean el ordenador o la wifi? ¿Y la sobrecarga cognitiva, y los riesgos laborales...? ¿Y si cometemos un error porque el sonido es malo? ¿Quién asume qué responsabilidad? ¿Cómo nos protegemos?

Esta uberización, que está afectando a múltiples ámbitos profesionales, que individualiza las relaciones laborales, que nos distancia del lugar donde se presta el servicio y nos separa de los colegas, fragmenta el equipo de intérpretes tal como lo conocemos hasta ahora. Esto nos obliga, en mi opinión, a auto protegernos y a participar activamente en los procesos colectivos que intentan modular las repercusiones laborales de esta transformación de la economía.  

¡Que no se cumpla la antigua máxima de divide y vencerás!

* http://www.mujeresenred.net/spip.php?article991
** AIIC Taskforce on Distance Interpreting. "AIIC Guidelines for Distance Interpreting (Version 1.0)".aiic.net January 11, 2019. Accessed March 17, 2019. <http://aiic.net/p/8734>.