Specialists in oral translation services

Friday, May 6, 2016

Traducir, interpretar… y criar bebés. ¡Viva la conciliación!

Intérprete de conferencia



Aviso a navegantes: texto probablemente sin interés alguno para aquellos que no tengan hijos ni quieran tenerlos en el futuro. En caso de que se aventuren a leerlo de todos modos, adelanto cuatro términos útiles para legos:

· Dr. Estivill: especialista en Medicina del Sueño que publicó un libro que, en resumidas cuentas, propugna que hay que reeducar al bebé para que vuelva a dormir, dejándolo llorar durante periodos de tiempo cada vez más largos sin ir a consolarlo.

· Colecho: dormir con el bebé en la misma cama o en una cuna al lado de la cama de los padres. Viene a ser lo contrario del Método Estivill porque el bebé tiene a sus padres al lado en todo momento.

· Pródromos: según la RAE 1. m. Med.”Malestar que precede a una enfermedad.” ¿Desde cuándo el parir es una enfermedad? Según la Federación de Asociaciones de Matronas de España los pródromos equivalen a la fase de preparto.

· Sacaleches: aparatito manual o eléctrico que facilita la extracción de leche materna.

Con ocasión del reciente día de la madre y en vista de que una amplia mayoría de intérpretes somos mujeres/madres/intérpretes/autónomas, voy a hablar un poquito de mi experiencia de la conciliación laboral y familiar. 

A menudo se cree que una profesión liberal, que te permite trabajar en gran medida desde casa y sin un jefe, es ideal para la conciliación familiar y laboral. De hecho, tras finalizar mis estudios de Biología, empecé a estudiar la carrera de Traducción e Interpretación justamente porque me parecía que aprovechar mis conocimientos lingüísticos podría ser una buena alternativa de cara a seguir trabajando si algún día tuviera niños y quisiera quedarme en casa mientras fueran pequeños… ¡Qué poco sabía de la profesión del traductor y aún menos de lo que supone criar un bebé!

Al estudiar la carrera de TeI descubrí la interpretación, una profesión/oficio que hasta entonces siempre me había parecido algo reservado a unos pocos talentos que se movían por las altas esferas. A mi profesora y ahora colega de profesión, le pareció que igual podría acabar siendo una buena intérprete, tras hacer el máster de rigor, y se tiró dos años animándome cada vez que nos veíamos, hasta que al final me lancé a la piscina. Durante ese tiempo me dedicaba a traducir, además de dar clases de inglés, y cada vez veía más claro que el día que tuviera niños me iba a ir muy bien trabajar desde casa. Pasó el tiempo, completé mi máster y, tras trabajar una temporada en Bruselas, volví a Barcelona, ya para "sentar cabeza" y al cabo de unos años formar una familia.

La llegada de mi hija dejó en evidencia lo desencaminado que iba mi plan. Creía que en esas supuestas 16 horas que duermen los recién nacidos iba a tener tiempo de sobras para descansar y traducir y máxime cuando mi marido cogió también una baja por paternidad para estar al pie del cañón. ¡Qué ilusa! La niña se despertaba infinidad de veces cada noche, daba igual que le diera el pecho, biberón, papilla, le aplicara el Estivill o practicara el colecho. No dormía, o por lo menos no de un tirón, así que su padre y yo nos arrastrábamos por la vida como almas en pena. Obviamente mis planes de traducir cómodamente desde casa se fueron al traste: no había forma de concentrarse y sacar un texto coherente en cachitos de dedicación de medias horas y luchando contra un sueño espantoso.

Por suerte, la interpretación me brindó un rayo de esperanza. Una colega amablemente me ofreció un par de conferencias cortitas y, como la interpretación hace fluir la adrenalina a tope, vuelves a poder concentrarte y cuando estás interpretando estás, pues eso, interpretando, y no cabe pensar en nada más. La verdad es que viene estupendamente bien esa pequeña desconexión de un mundo dominado por el bebé y te permite olvidar, por lo menos por un ratito, que en realidad no eres más que una nevera andante. Convencer a los funcionarios de la Seguridad Social de que me volviesen a dar de alta a las 5 semanas fue otra cosa: no les entraba en la cabeza que no fuera a aprovechar las maravillosas 16 semanas con una prestación de 600 eurillos escasos (a los que había que restar la cotización). ¡Qué mala madre, vas a salir de casa unos pocos días al mes durante unas horas dejando al bebé con su padre! rezaba su actitud.

El día que me llegó ya un trabajo de jornada entera, la logística se me complicó, ya que, al darle el pecho, tuve que escoger entre recurrir al sacaleches (¡¡¡Uffff!!!) o que mi marido me acercara a la peque al mediodía allá donde estuviera trabajando y buscar un rincón tranquilo y discreto donde darle de mamar. Una colega afirmó que eso era de lo más normal, que quién no había tenido que contar con que su marido/madre/suegra le trajera el bebé para no tener que dejar la lactancia. Esta opción desde luego era la que me resultó más cómoda, aunque no sé si el padre opinaba lo mismo cuando daba vueltas con ¡una niña muerta de hambre berreando en el coche! En fin, esta dinámica funcionó bastante bien, ya que al fin y al cabo, tampoco hay congreso todos los días.

Con la llegada de mi segundo hijo, ya llevé la cosa un paso más allá. Coincidió con la Expo de Zaragoza, en la que AIB junto con AIM, nuestra socias de Madrid, éramos los proveedores oficiales de la interpretación. Los pródromos del nacimiento del peque y de la Expo prácticamente coincidieron en el tiempo, y así, con escasos meses de vida, el recién llegado se convirtió en un bebé viajero, Ave para arriba y Ave para abajo entre el Camp de Tarragona y Zaragoza. Contaba con una canguro muy maja en Zaragoza que era mi salvación (y de la de un par de colegas más) cuando no me podía acompañar ningún familiar. Por suerte, el peque dormía bastante mejor que su hermana, así que no nos echaron a altas horas de la madrugada de un hotel por despertar a todo el personal...algo que en sí ya me quitaba el sueño.

De todas estas experiencias puedo sacar las siguientes conclusiones:
[if !supportLists]· Trabajar desde casa no es la solución mágica para la conciliación laboral y familiar, o por lo menos no durante los primeros tres o cuatro años, más bien todo lo contrario. Es cierto que tienes más “libertad” para organizarte, pero a menudo el niño te marca y acabas teniendo que reducir tu rendimiento y, en consecuencia, tus ingresos.

· Si alguien te echa una mano, se puede continuar con la lactancia materna durante el tiempo que se quiera.

· Los niños, por alguna extraña ley, si están con su madre se despiertan mil veces por la noche y si ésta está de viaje duermen toda la noche de un tirón. Esto está corroborado por otras madres.

En fin, animo a los que todavía no tengáis hijos a que os lancéis a esta maravillosa aventura...pero tened claro que cada niño es un mundo y que las cosas nunca van a ser como nos las imaginábamos.

¡Felicidades mamis (y papis)!

Sunday, April 3, 2016

Interpreter Training and E-learning: A Match Made in Heaven?

Conference Interpreter



Not too long ago, I was invited to give a talk at the 20th DG Interpretation Universities Conference in Brussels. This is an annual event that brings together interpreter trainers from around Europe and the world. The topic for this year’s conference was “Modern Learning Times – New Learning Needs”. My contribution was made remotely, by video feed (a first for this conference, if I’m not mistaken, which just goes to show that they are serious at DG Interpretation about adopting new technologies).

You can watch the recording of the webstream of the conference online. There is a recording for Day One and another one for Day Two (I spoke on Day Two and my bit starts around minute 55). There’s been some interest expressed about what I discussed in my talk, so I thought I would share the script with you here on our blog. Enjoy!

Interpreter Training and E-learning: A Match Made in Heaven?”
Hello everyone, and thank you for inviting me to share my thoughts about e-learning and interpreter training. I can’t join you in Brussels, unfortunately, but DG Interpretation has kindly made arrangements for me to give my talk in the form of a video. My thanks in particular to Javier Hernandez Saseta and Cathy Pearson for making this possible.

I’ve intentionally chosen a controversial title for my talk on the trainer’s perspective on e-learning. In a moment I’ll explain the idea behind the title, but first let me just say that I am speaking here as more than just a lone freelance interpreter trainer. My comments reflect exchanges I have had with many trainers from all over the world, in a variety of settings, over the course of the past few years.

For some time now, I’ve been active in promoting e-learning among interpreter trainers. I have run a series of Training of Trainers seminars for AIIC on the topic of IT and blended learning – first for the Africa region; then in Paris; then for AIIC Asia; and most recently for AIIC Brazil.

Also, last summer Dick Fleming and I ran a Training of Trainers for the University of La Laguna in Tenerife that looked at both face-to-face and online classroom techniques.

And finally, I organized and moderated a panel discussion on the digital revolution in interpreter education at the FIT World Congress in Berlin in 2014.

Over the course of these events, I was able to talk to well over a hundred interpreter trainers from Maputo to Myanmar to Mexico, from Australia to Ohio to Oman. And there were two main messages that I gleaned from all of these exchanges…

Firstly, that more and more interpreter trainers all around the world are taking up e-learning and blended learning methods. Examples can be seen across the full spectrum of interpreter contexts – conference, community, sign language – and range from 100% online delivery, to blended approaches, to the use of tech-based support for face-to-face learning. They are also happening everywhere in the world, wherever you look.

The second thing that I’ve witnessed in just these past few years is the speed with which our thinking on the topic has become increasingly sophisticated. We are no longer talking at the theoretical level of what online learning might one day look like for interpreters. We are now grappling with practical matters related to implementation, access, community building, testing and assessment, and more. Fortunately, we no longer need to ask ourselves if it can be done. We’ve already proven it can. This means we can now focus on the important question, which is “how can we get it right?”.

… Which brings me back to my controversial title for today. Having spent a good amount of time learning about guidelines for effective virtual learning and comparing these guidelines against what is considered to be “best practice” for interpreter training, I’d argue that the two are, indeed, a match made in Heaven.

Let’s look at this list of best practice guidance for e-learning for a moment. What does effective e-learning consist of?

1) First and foremost, we have the famous concept of the “flipped classroom”. This idea that theory should be studied outside the classroom and that valuable student-trainer time should focus instead on practice. While nothing short of revolutionary in certain higher education circles, I’d argue that this is what good interpreting schools have been doing all along.

2) Then we have the recommendations that e-learning should be well-structured, and take an incremental approach: basically, that material should be clearly broken down into manageable chunks or objectives that are tackled one at a time. Once an online student has mastered one objective, they should be rewarded for that progress and then invited to move on to the next challenge.

Again, in many top conference interpreting schools, this is precisely the approach that is applied from day one – the “objectives-based approach” that breaks consecutive and simultaneous into a series of discrete skills to be trained separately, and moves students progressively through the various phases. Granted, we may need to work a little on the “rewarding effort” bit at times ;), but the underlying structure of a conference interpreter program respects this incremental approach that’s considered to be so important in e-learning.

3) Other golden rules of e-learning relate to participation, communication, interaction. Online students need to feel like they are actively engaging with a teacher, not just passively absorbing material from a screen. Again, we conference interpreter trainers, with our apprenticeship-based approach that has students working side-by-side with professionals to learn the skills they need, are way ahead of the game here.

I could go on, but unfortunately I haven’t got the time. In any case, one thing that has become clear to me over the past few years is that what works best in an online classroom also happens to be what works best in an interpreting classroom. If you doubt me, just imagine teaching interpreting the other way around – all theory, without any clear structure or objectives (just throwing students off the deep end to “do an interpretation”), and with no interaction at all. See what I mean?


Ladies and gentlemen, fellow trainers, there are a lot of very exciting initiatives currently happening in the interpreter training world that look to make the most of blended learning techniques. This Conference is one of them. I hope that my two main messages today – that there are already plenty of examples to follow and learn from out there, and, more importantly, that our tried and tested interpreter training techniques are already optimised for online delivery – will prove inspiring to all of us as we continue to explore opportunities. Thank you very much!

Tuesday, February 23, 2016

INTÉRPRETES EN ZONAS DE CONFLICTO ENTREVISTA A EDUARDO KAHANE



Seguramente muchos habréis firmado ya esta petición y si todavía no lo habéis hecho, ¡firmad por favor!


 https://www.change.org/p/urge-the-un-to-protect-translators-and-interpreters-worldwide
https://www.change.org/p/urge-the-un-to-protect-translators-and-interpreters-worldwide


Se trata de un tema urgente. Miles de intérpretes en zonas de conflicto arriesgan su vida mientras realizan su trabajo. Muchos son secuestrados, torturados y decapitados acusados de traidores. Se les acusa de espías, se ataca a sus familias y se les deja abandonados a su suerte una vez que sus “clientes”, fundamentalmente fuerzas armadas pero también periodistas, ONGs y tribunales ya no les necesitan. Es crucial que cuenten con la misma protección que otros colectivos pero también que se les preste formación, apoyo psicológico y reconocimiento a su importantísima labor.
El documental del periodista británico Ben Anderson “The Interpreters” me ha conmocionado y encarezco a todos mis colegas intérpretes a que le dediquen los 30 minutos que dura.

Sin embargo el problema es mucho más amplio y no se reduce a los intérpretes afganos que trabajan para el ejército de Estados Unidos.



El caso de Ataollah Taefic Alili, asesinado junto con dos miembros de la Guardia Civil en un atentado en Afganistán mientras trabajaba para el Ejército español, el de Adjmal Naqshbandi quien, después de la liberación del periodista Mastogiacomo para el que trabajaba, fue asesinado en cautividad, o el más reciente de Fazel Dijilane, herido por una bomba mientras estaba al servicio del Ejército Británico y confinado ahora, tras poder escapar, a la “Jungla” de Calais son sólo tres ejemplos entre miles de casos desgarradores e injustos.

Este mes he tenido el privilegio de charlar con Eduardo Kahane, cofundador del grupo de AIIC en la materia, cuyos artículos sobre Intérpretes en zonas de conflictos y los límites de la neutralidad introdujeron, en 2007, este crucial debate.

P. En tus primeros artículos ya contabas que ibas guardando recortes de periódicos sobre intérpretes muertos en actos de servicio y que ya llenaban una caja de zapatos. Casi no me atrevo a preguntarte cuantas cajas llevamos a principios de este 2016.
R.  La referencia a la caja era más que una imagen y más que una metáfora de la impotencia. Hay muchos damnificados, muertos, familias enteras afectadas de las que nadie se hace eco. Hay instituciones que no tienen ningún interés en divulgar las cifras por la cuenta que les trae y el resto de las organizaciones voluntarias como AIIC, Red T o la FIT no tienen la capacidad física de hacer un seguimiento de toda la prensa y de todos los comunicados. Es execrable que se les utilice como material desechable, personas de usar y tirar.    
P. ¿Qué iniciativas se han tomado para alertar y cambiar la situación?




R. A raíz de los artículos que mencionas de 2007, AIIC aprobó en su Asamblea de Niza la Resolución sobre intérpretes en zonas de conflicto y poco después conseguimos la Declaración del Consejo de Europa, en 2010, instando a extender la protección a los intérpretes en zonas de guerra en los mismos términos en que se protege al CICR. Se trata del primer documento internacional que reconoce la falta de estatuto jurídico que sufren los intérpretes. Ahora estamos muy pendientes de la petición cursada a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Hemos llegado a unas 35.000 firmas y necesitamos 15.000 más.

P. ¿No es un poco tarde? Este problema ya lo empezamos a ver en la guerra de los Balcanes…recuerdo el caso de un intérprete bosnio que trabajaba para los cascos azules holandeses 
en Srebrenica. Hasan Nuhanovic tuvo que interpretar la entrega de su propia familia a los militares serbios quienes días después la asesinaron.
R.  Sí, se ha reaccionado tarde. Es tarde para la historia de la humanidad, llevamos dos milenios de retraso…con la vieja historia de matar al mensajero. Es la historia de la Malinche. Yo reaccioné con indignación ante el caso del corresponsal italiano que mencionas. Tras ser liberado, los periodistas italianos salieron a la calle defendiendo al intérprete mientras nosotros no hacíamos nada. Escribí con las tripas. AIIC respondió positivamente y afortunadamente estamos dando pasos importantes. Desde luego hay que hacer mucho más.
P. La mayoría de los intérpretes en zonas de guerra no son intérpretes profesionales y carecen de formación…
R. Efectivamente y, por ello, en 2012 publicamos con RED T y FIT una Guía Práctica para Intérpretes en Zonas de Conflicto que se ha traducido a 12 lenguas y donde de forma muy sucinta se mencionan los derechos y responsabilidades del intérprete y de quién lo contrata. Hay muchos aspectos que no cubre, pero tienen la enorme virtud de existir.
También está el Instituto Virtual INZONE de la Universidad de Ginebra que ofrece módulos de lo que ahora se llama también “Interpretación Humanitaria”. El Instituto, sin perseguir objetivos políticos ni sociales, realiza una labor positiva y necesaria.
P. ¿Qué relación tiene AIIC con Red T?
R. Red T es una ONG cuya misión exclusiva es proteger a los traductores e intérpretes en situaciones de alto riesgo y su labor es encomiable. Nos une su misión y varias iniciativas conjuntas como la Guía Práctica, el Open Letter Project, conferencias y debates sobre el tema. Este es el gran valor de la sociedad civil que, gracias a internet, puede movilizarse con más eficacia.
P. ¿Cómo podemos apoyar psicológicamente a estos intérpretes que tienen que presenciar tantas atrocidades y aprender a distanciarse de tanto dolor?
R. Nada puede protegernos de las atrocidades de la guerra. Tampoco a los intérpretes. Qué ayuda psicológica podríamos ofrecer cuando no somos capaces siquiera de garantizar su integridad, ni la de sus familias. Y sólo el tiempo nos distancia del dolor. El trauma de los actuales intérpretes en zonas de guerra es comparable al de los intérpretes en los juicios de Núremberg, dónde más de uno tuvo que poner voz neutral a los verdugos de sus seres queridos. Y estas heridas no se restañan con paños calientes.

El mejor apoyo que podemos dar es conseguir ya un instrumento público internacional que los reconozca y proteja. La petición al Secretario General de las NNUU sería un paso práctico consecuente y está al alcance de todos. Basta suscribirla.


Friday, January 29, 2016

Hotel NH Nacional de Madrid. Domingo por la mañana.


Intérprete de conferencia






Miro indolentemente a través de los ventanales de la alargada sala en la que se reúne el SMP/PriMS de AIIC vaya sopa de letras!) y contemplo a los paseantes, patinadores, ciclistas y deportistas en general disfrutando de una radiante mañana de enero con 17º de temperatura en un majestuoso y dominical Paseo del Prado cortado al tráfico.

Hey! You’re daydreaming, aren’t you?

Mi colega y vecina de asiento, Andrea, me saca de la ensoñación y caigo en la cuenta (tiene razón) de que mi imaginación había volado a mil leguas. Salgo de la sala en busca de un espresso doble –what else?– a ver si me espabilo un poco. Regreso a la sala con la taza en la mano y empiezo a escuchar esta vez, en lugar de limitarme a oír como anteriormente.

Resulta que hay un comité de AIIC que se llama “Sector Mercado Privado”, cuyos miembros  –para gran suerte de los intérpretes de la “Región” España– han decidido reunirse en nuestra ciudad. Digo suerte porque el hecho de que se reúnan en Madrid nos permite asistir (por primera vez en mi caso) y participar de sus deliberaciones.

Ya me pasé por el Hotel Nacional el viernes por la tarde/noche. Ese día tuvo lugar una sesión de formación sobre estrategias de ventas impartida por uno de esos ejecutivos que durante una época se dieron en llamar ofensivamente “agresivos”. Por desgracia cuando me quise apuntar para ese curso ya no quedaban plazas. Así que me limité a asistir a la posterior cata de vinos (para eso no había cupos). La cata fue muy ilustrativa y espero que convenciera a los colegas extranjeros de que el buen vino español no sólo viene de la Rioja o de la Ribera del Duero, sino que en la Comunidad de Madrid también tenemos excelentes caldos.

El orden del día de ambas jornadas incluía temas de gran interés para todos, como:

·      El modelo de negocio de la profesión
·      La situación del mercado en España
·      Estadísticas de AIIC
·      Normas profesionales: ¿Adaptarse para sobrevivir?
·      Informes de diferentes grupos/comités.


Si me preguntaran qué es lo que más me gustó de estos dos días de reunión, contestaría que poder poner cara a los apellidos oídos en innumerables ocasiones y leídos en centenares de informes o actas y saludar a tantísimos colegas a los que no veía desde hacía mucho tiempo. De hecho, en este tipo de encuentros multitudinarios es cuando mejor se entiende la teoría de la relatividad, porque los mismos treinta minutos que puede durar la interpretación en cabina de una presentación PowerPoint de resultados económicos y que te parecen que duran como una vida entera, la pausa-café de idéntica duración– transcurren ante ti como un rebobinado de cinta y pronto te das cuenta de que cuando has saludado sólo a dos de los veinte colegas que querías saludar, alguien de repente empieza a golpear un vaso con una cucharilla cual toque de corneta de ¡ALINEARSE, AR!

Un aspecto que me llama la atención en estas dos jornadas de trabajo es la desenvoltura con la que la muchos colegas manejan términos y acrónimos que a mí se me antojan aún un pelín arcanos, como (Advisory Board, Comité Ejecutivo, Disciplinary and Disputes Committee, etc.)


La sesión dominical termina con una presentación sobre la interpretación de signos. Algo novedoso para la mayoría de los colegas, que probablemente han tenido poco contacto con ese otro tipo de interpretación. Los que tuvimos la suerte de trabajar en el Forum de las Culturas de Barcelona 2004, sin embargo, vivimos muy de cerca una situación de simbiosis natural entre ambos tipos de interpretación, puesto que las intérpretes de signos dependían de nuestra prestación para, a su vez, poder trabajar cuando en la sala se hablaba otra cosa que no fuera castellano. Eso las convertía habitualmente en las clientas más agradecidas, sobre todo cuando –conscientes de que nos escuchaban–pronunciábamos con especial esmero los nombres extranjeros, para facilitares la vida a la hora de deletrearlos cumplidamente.

En resumidas cuentas, la reunión del sector privado ha sido muy enriquecedora, aunque no se hable sólo del sector privado y espero poder acudir a futuras ediciones.



Thursday, January 7, 2016

Fiel compañero de fatigas

Intérprete de conferencia




Por fin se han apagado las luces. Ahora reinan el silencio y la oscuridad. La tarde ha sido intensa. La actividad empezó por la mañana pero tengo la sensación de que hasta por la tarde no han aflorado las emociones más profundas. La tensión ha ido en aumento rápidamente y no ha cesado hasta el final.

Ahora que la sala se ha vaciado y tampoco queda nadie en los pasillos, miro a mi alrededor y observo los restos de una contienda que ha sido dura a ratos: papeles llenos de garabatos, vasos y tazas de café medio vacías, documentos doblados y desordenados… y miles de sílabas descompuestas, flotando en el aire o hacinadas en la mesa y en el suelo. Sílabas que formaron parte de palabras breves y extensas, duras o llenas de emoción, ligeras o impronunciables. Todas ellas, sílabas elaboradas y escogidas en medio de una concentración máxima, nunca pronunciadas al azar. Yo las he recogido todas con sumo esmero: aquellas pronunciadas con contundencia y claridad pero también aquellas otras apenas perceptibles. Y ahora ahí están, concentradas en un espacio reducido, descansando después del gran esfuerzo y acompañándome en mi soledad, ayudándome a recordar el día. Mañana ellas se ha habrán desvanecido del todo.

Hoy ha sido un día especial porque todos han querido sincerarse a través de mí y he vuelto a comprobar que los intérpretes no son simples autómatas sin corazón dedicados a transmitir información. Hoy, por primera vez, he visto asomar lágrimas a los ojos de mi intérprete cuando describía la trágica huida de los refugiados en pateras por el Mediterráneo, pero también la indignación al tener que reproducir que lo único que buscan estas personas es enriquecerse en nuestros países y que, por ello, había que construir muros y vallas para impedirles llegar hasta nosotros.

Igual que yo, mis intérpretes no se pueden permitir mostrar sus emociones cuando trabajan, pero eso no significa que no las tengan. Para desahogarse, me silencian de vez en cuando y dejan escapar parte de su tristeza, rabia o impotencia mediante palabras o frases que no quiero ni debo reproducir aquí. Al igual que ellos, sé muy bien cuál es mi función y no los traicionaría nunca. Sus secretos están en buenas manos y ellos lo saben. Somos buenos compañeros de trabajo y nos complementamos. El uno sin el otro no seríamos nada en una cabina.

A veces las prisas, el cansancio o el estrés impiden que la compenetración sea siempre perfecta pero en general nos entendemos bien. Tenemos un código compuesto de botones y de luces que solo entendemos nosotros. Somos conscientes de la importancia de que nada salga fuera de la sala una vez terminada la reunión pero también de la discreción necesaria dentro de una cabina.

Me siento privilegiado porque solo yo soy capaz de percatarme de sus distintas facetas, de conocer sus vidas, de oír sus opiniones sobre lo que está pasando en la sala y de reconocer esas emociones que tan bien saben ocultar a su público.

Ahora toca descansar. La jornada ha sido agotadora y mañana por la mañana vendrá el técnico para comprobar que mi botón y mi luz roja funcionan bien. Probablemente me tocará volver a soltar obviedades como el típico “uno, dos, tres, probando, probando” o el “sí va, sí va, haciendo pruebas”. Menos mal que después llegarán mis intérpretes un día más y volverán a darle sentido a mi vida.

Os quiere vuestro compañero y amigo… el micrófono.