Specialists in oral translation services

Saturday, April 24, 2021

¿Qué fue de ellos?

Por Fernando González, AIB

Para los estudiantes que se gradúan en Traducción e Interpretación, las salidas profesionales no son fáciles de por sí en condiciones normales de presión y temperatura. Si a ello le sumamos una pandemia mundial que perdura ya más de un año, que ha destruido empleo y socavado la economía mundial y que ha minado la moral de la mayoría de los jóvenes que acaban sus estudios y ven un futuro muy negro ante sí, tenemos la tormenta perfecta.

Mi intención inicial era la de confeccionar una estadística de cuántos de mis ex alumnos egresados en TEI el curso en el que yo impartí la asignatura de interpretación consecutiva ES>EN en la Universidad Complutense de Madrid han conseguido el objetivo de trabajar como intérpretes y/o traductores/as. Sin embargo, al no haber sistematizado la encuesta con una plantilla de las múltiples disponibles online y también para dar cabida a una mayor espontaneidad, les pedí que me contestaran por WhatsApp, una herramienta muy cómoda e inmediata. De modo que, en lugar de elaborar una aburrida representación gráfica o tabla estadística, me ha parecido más interesante para el lector (sobre todo los estudiantes actuales) copiar y pegar las respuestas recibidas para que cada cual extraiga sus propias conclusiones. Huelga decir que he suprimido todo dato personal que permita identificar al estudiante. Las contribuciones están ordenadas por orden de llegada:

¡Hola, Fernando! ¿Qué tal todo? 🙂. Ahora mismo trabajo de profe de inglés en una academia, sigo estudiando alemán después de haber vivido en Alemania y estoy aprendiendo francés. De momento nada relacionado con TEI desde que volví... Espero haberte ayudado 🙂

Hola Fernando ¿Qué tal? Pues claro, encantada te lo digo: Estoy haciendo ahora mismo el Máster de Interpretación de Conferencias de Comillas con Español A, Inglés B, Alemán C. Trabajar, lo que es trabajar, no lo he conseguido todavía.

Hola, Fernando. Que alegría leerte 🙂 Te cuento, aunque ha sido un año muy parado. Este año lo he dedicado a hacer formación adicional para mejorar mi lengua C. En principio quería hacer un Máster de Interpretación, pero acabé retrasándolo un año por circunstancias familiares derivadas de la pandemia. Este mes hago la prueba de ingreso para este año. En lo que se refiere a trabajo, no he hecho nada relacionado con la carrera, al menos de forma oficial. He traducido algunos documentos para familiares (eso sí, todo en negro). He estado dando clases de inglés para tener ingresos. Y, bueno, para no perder el ritmo con la interpretación he estado usando bastante el Speech Repository. ¡Espero que mi respuesta te sirva!

Hola, Fernando: ¡Me alegra mucho tener noticias sobre ti! Actualmente estoy en Francia, trabajando como auxiliar de conversación en dos institutos. Vine para mejorar mi lengua C y ya hace más de seis meses que resido aquí, aunque pronto volveré a Madrid. El año que viene me gustaría retomar la interpretación, ya sea estudiando, haciendo cursos o (con suerte) con algún trabajo. También he hecho algunas traducciones, cosas pequeñas, pero que me han ayudado a ganar confianza en mi trabajo. Un saludo.

Hola, Fernando. Pues yo es que el grado lo acabé en febrero porque me quedó una asignatura de 3º de alemán que no me querían aprobar y, bueno, ahora estoy en unas prácticas cortas no remuneradas de interpretación y estoy buscando trabajo, pero justo todas las salidas laborales que me están saliendo no son ni de traducción ni de interpretación. Sí que es cierto que, gracias a los idiomas en mi CV, soy más interesante, pero en trabajos de interpretación no me contestó ninguno porque no tengo la experiencia laboral que buscan. Pero tampoco me quiero obsesionar con eso ya que no estoy haciendo ningún máster, pero así, para decirte como me van las cosas, también conozco a un amigo con un nivel altísimo de idiomas que terminó la misma carrera hace 2 años y no ha trabajado de intérprete apenas, está trabajando en otro sector y su salario es bueno.

Hola Fernando, pues ahora mismo me encuentro de año sabático, podría decirse. Estoy mejorando mis idiomas y dándole mucha caña al chino. Justo estoy en proceso de selección para un proyecto en Huawei pero aún nada confirmado. Si necesitas cualquier otra cosa no dudes en preguntarme, un saludo.

Buenas noches, Fernando. En estos momentos estoy estudiando el Grado de Derecho por la UNED, lo inicié en tercero de carrera y lo estoy terminando ahora. Me encuentro entre segundo y tercero de Derecho. Continúo estudiando el alemán B2 en la escuela de idiomas y el A2 de coreano en una academia. Cuando termine el Grado de Derecho, voy a matricularme en una academia para preparar las oposiciones a la Unión Europea. No estoy ni traduciendo ni interpretando porque los estudios de Derecho me ocupan demasiado tiempo.

Hola, Fernando. Creo que mi ejemplo no te va a servir porque al final no acabé el grado, me han quedado unas asignaturas de interpretación de alemán y tuve que parar unos años. Pero la mayor parte la paso en el paro, la verdad.

Estoy trabajando como gestora de proyectos en SDL, en concreto para la Global Language Office, que se encarga de las lenguas minoritarias. Ahora mismo no estudio, aunque me encantaría volver a hacerlo en un futuro no muy lejano. No acabé el Máster Interuniversitario en Diplomacia y Relaciones Internacionales porque me fui a vivir a Alemania y lo dejé aparcado. Me queda el TFM. También dejé aparcado el árabe cuando empezó la pandemia.

¡Buenas tardes! ¿Qué tal? Actualmente estoy trabajando como profesora de idiomas y habilidades sociales en una fundación y hago trabajos esporádicos de traducción, interpretación y organización de conferencias y congresos.

Finalicé el Grado en TEI entre junio de 2018 y en septiembre de 2018, un poco a última hora, opté por comenzar un máster que en sus inicios un docente de la UCM me había desaconsejado hacer. Comencé el máster en TISP de la UAH con la especialidad francés-español y no me arrepiento para nada. Gracias al máster, he descubierto en qué campo de TEI me gustaría trabajar. He de decir que las prácticas, tuve la suerte de realizarlas en uno de los dos sitios que quería, contribuyeron a afianzar mi vocación. Tras finalizar el máster y la defensa del TFM etc., un poco por cosas del destino, me dieron una beca y comencé a trabajar como asistente de lengua española en Guayana Francesa. Acabé mi tarea allí, con pandemia de por medio, y regresé a España donde, una vez más, me ofrecieron trabajar de nuevo como asistente y acepté. En la actualidad soy asistente en la Francia continental. No siento que pierda el tiempo porque nunca se pierde el tiempo. Estas dos experiencias consecutivas me están permitiendo mejorar y afianzar mis lenguas (EN, FR), algo que estando en la universidad veía que tenía que reforzar, al mismo tiempo que recibo un salario por mi trabajo y tengo la experiencia de una inmersión cultural con todo lo que ello conlleva. En cuanto acabe mi contrato me gustaría regresar a España y encontrar un trabajo relacionado con la TISP, que es lo que verdaderamente me gustaría hacer y para comenzar a trazar mi carrera profesional. 

Ahora mismo estoy de auxiliar de conversación en Francia, y, on the side, me estoy preparando en una academia para sacarme el DALF. De momento, profesionalmente no te puedo dar mucho más, pero si te sirve de algo, tengo en mente seguir en el mundo de la interpretación/traducción.

Hola, Fernando. No creo que te vaya a servir mucho para la tarea, pero tuve que volver a dejar la carrera por problemas de salud y no me dedico a nada relacionado con ello, lo más parecido que soy profesora de clases particulares de inglés. Sí que hice un curso para ser profesora de ELE, lo más así relacionado con la carrera, pero no estoy ejerciendo ni nada. No sé si te ayudará mucho. ¡Un saludo!

Buenas tardes, Fernando. ¡Que alegría saber de ti! Claro, te digo sin problema (me gradúe en verano, FYI). Trabajo como coordinador de proyectos en una agencia de traducción especializada en traducción jurídica y financiera exclusivamente. Eso in-house. Además, trabajo como freelance para varias agencias europeas y españolas como traductor jurídico y financiero (aunque ya sabes, a veces toca hacer lo que te piden). Estoy estudiando ahora un curso de Contract Law y de Derecho Mercantil, que es el “nicho” hacia el que me estoy enfocando, o quiero enfocarme. A pesar de la pandemia y la crisis mundial y todo, decidí darme de alta como autónomo.

¡Hola Fernando! Pues, de momento, estoy trabajando de profesora en un colegio y el año que viene voy a hacer un máster de traducción especializada (biosanitaria); a la vez, continuo con estudios de actriz de doblaje. Sigo buscando trabajo relacionado con nuestra profesión, pero la pandemia no está siendo generosa ni con las personas que tienen experiencia, creo que sabes a qué me refiero.😔🤷🏽‍♀️♀️  Aún así, espero en un futuro poder dedicarme por entero a la traducción o la interpretación (espero que ambas 🤞🏽) Gracias por preguntar y ¡salud para ti también!

¡Hola, Fernando! ¿Cómo te va? Espero que bien, sobre todo en el aspecto sanitario. El año pasado hice un par de cursos de traducción económica y financiera y uno de traducción jurídica y estuve escribiendo artículos por encargo sobre temas muy variados. También he tenido ocasión de hacer algunas interpretaciones voluntarias (en remoto desde la pandemia). Ahora mismo estoy haciendo el EMCI de La Laguna y no me va tan mal, he superado los mock exams de consecutiva y de simultánea, lo estoy cursando con DE, PT y EN como lenguas C. Todavía no sé muy bien hacia donde tirar una vez acabe el máster.

¡Hola, buenas tardes! Acabé el grado de traducción en 2020. Llevo 2 años trabajando como dependiente en Nespresso. Estoy esperando el acceso al máster de traducción, pero solo hay 40 plazas. La posibilidad de encontrar trabajo como traductor no son muchas. He solicitado plaza para el doble master en traducción especializada en Salamanca y el segundo año en Heidelberg y estoy a la espera de las adjudicaciones. Mis intenciones son irme fuera de España.

Cuando acabé la carrera (junio 2020) entré en una empresa de tecnología y Big Data llamada SIGMA. Estuve de Project Manager y me encargaba de gestionar proyectos de transcripción. Ahora mismo estoy en una empresa de Gestión Inmobiliaria y estoy como administrativa. En cuanto a los estudios, aproveché un curso online gratuito de la SEPE de comercio electrónico de 140 horas. Ahora mismo estoy pensando en hacer un máster de RRII.

Estuve el año pasado de auxiliar de conversación en Francia, volví con la Covid a España y desde septiembre estoy opositando a inspector de policía.

Ahora mismo estoy haciendo el master de profesorado de la especialidad de inglés.

¡Hola, Fernando! Espero que todo vaya bien. Me alegro de que hayas contado conmigo. Ahora mismo estoy en el último año del Grado en Magisterio de Primaria con mención en inglés y francés. Por otro lado, desde el año pasado, estoy dando clases de inglés en un cole y clases particulares de inglés para selectividad. Ahora mismo estoy con el TFG y las últimas asignaturas del Grado con la idea de prepararme las oposiciones de primaria por inglés, que el año que viene salen.

¡Hola, Fernando! ¡Qué alegría saber de ti! Te cuento un poquito, aunque no tenga mucha chicha ;). Al acabar la carrera, me mudé a Burgos para estudiar el máster de formación de profesorado por la rama de inglés. Me gustó la ciudad y decidí quedarme aquí un año más trabajando como profe de inglés mientras me preparo a distancia las oposiciones de secundaria por inglés para Extremadura y hasta ahora, a ver si hay suerte en junio y puedo decirte que estoy trabajando. 🙂 Espero ser de ayuda, aunque no sea muy interesante lo que he hecho estos dos años. 🙂

¡Buenos días, Fernando! Qué gusto recibir noticias tuyas. Te cuento: al acabar el grado tenía pensado meterme en el máster de interpretación de conferencias de la UGR, pero solo examinaban a 30 personas y justo me quedé en el número 31, por lo que tenía que esperar a que me examinaran en septiembre para entrar. Me lo tomé como una señal de que a lo mejor ahora no era el momento de hacerlo, y menos con el tema de la pandemia; así que decidí no hacerlo y me matriculé en dos másteres online que no tienen nada que ver (ADE y Comercio Internacional). Así que de momento estoy con los dos másteres y como traductor independiente para un diseñador web pakistaní que me envía proyectos de content writing, transcripción y traducción de inglés a español. He encontrado muchas ofertas de trabajo de traductor en el extranjero, pero con todo este tema de la pandemia es mucho más complicado que sean trabajos de larga duración. Por suerte este verano me han contratado de Attendant en un hotel de cinco estrellas de Michigan y ya tengo el contrato y todo (…). Tengo pensado hacer el MUIC en la UGR (o en otra universidad si ahorro el dinero suficiente) de aquí a dos o tres años y mientras perseguiré mi segundo sueño aparte de ser intérprete, que es ser auxiliar de vuelo, así que cuando acabe todo este tema del coronavirus me prepararé para trabajar de ello unos años ahora que aún soy joven y más adelante me pondré las pilas con el tema de ser intérprete.

¡Hola, Fernando! Te voy a contar en qué consistió mi trayectoria hasta donde estoy ahora. Cuando terminé la carrera, encontré trabajo en una agencia de viajes que se llama Travelgenio. Es una empresa internacional. Lo que hacía yo era contestar llamadas en EN y DE. Era servicio post-venta y básicamente una recepción de basura, para serte sincero: estafas con publicidad engañosa. Nosotros estábamos ahí para atender la enorme cantidad de reclamaciones. Tuve suerte y cuando me fui de allí encontré trabajo en un despacho de abogados hispano-alemán que se dedican a patentes, marcas, etc. Ahí era gestor de proyectos. Llevaba la comunicación con una agencia de traducción y gestionaba plazos, pedidos y facturación. Después, durante el confinamiento encontré trabajo en una empresa que se dedica a los (seguros de salud. Trabajaba desde casa y las condiciones no me gustaban... lo que me ofrecían era bastante lamentable, pero al menos tenía trabajo en la situación en la que estábamos. Ahí duré dos meses porque tuve suerte de encontrar un trabajo en Airbus. Lo que hago es dar soporte técnico de informática en materia de videoconferencias a Alemania, EEUU e Inglaterra, que son mis idiomas. He tenido la suerte de aprender un oficio y ahora intento moverme dentro para conseguir una plaza para redes que va a salir. Estoy estudiando mucho y sacándome licencias. En cuanto al mundo de la traducción e interpretación, sí que lo he intentado, pero de manera infructuosa. En cuanto a la interpretación, creo que necesito ser una persona más madura para poder ser un buen intérprete. Necesito tener más cultura y más vivencias. Creo que para poder ser un buen intérprete uno tiene que haber vivido y a parte de eso, si ya la situación era difícil antes, ahora con la pandemia peor. Me han llamado de Seprotec alguna vez... esa empresa si me vuelven a llamar, cuelgo. Me ofrecen ir a hacer una interpretación DE>ES algo judicial, de un día para otro y me dicen que me pagan 10 € la hora. ¡¿Cómo que 10 € la hora?! ¡Vergonzoso! Así que en cuanto a TEI, desde que acabé la carrera, ya me he dado cuenta de que me tengo que buscar la vida en otra cosa. Y que lo único que me ha dado la carrera –que tampoco me lo ha dado la carrera, sino mi esfuerzo personal– es haber mejorado mis conocimientos de EN y DE y eso es muy positivo para el mercado laboral porque los idiomas son necesarios. Mi trayectoria en realidad viene de antes: yo con 16 años dejé los estudios y me puse a trabajar hasta los 27 sin parar (en Mediamarkt, en Decathlon, en un cine, de mudanzas...) y no me arrepiento porque me ha hecho crecer personalmente en muchos aspectos.

¡Hola Fernando! Justo después de graduarme conseguí una plaza en Francia como auxiliar de conversación y hace unos meses empecé a trabajar en una tienda online de parafarmacia. Resumiendo, me encargo de hacer las traducciones y la optimización de la web española.

¡Hola Fernando! Yo estoy trabajando en Customer Service en Berlín, en una empresa de internet satelitar, utilizando español, inglés e italiano. También me pedían un B1 de alemán para poder entender el software y a mi jefe y compañeros.

Hola, Fernando: ¡Me alegra mucho tener noticias de ti! Actualmente estoy en Francia, trabajando como auxiliar de conversación en dos institutos. Vine para mejorar mi lengua C y ya hace más de seis meses que resido aquí, aunque pronto volveré a Madrid. El año que viene me gustaría retomar la interpretación, ya sea estudiando, haciendo cursos o (con suerte) con algún trabajo. También he hecho algunas traducciones, cosas pequeñas, pero que me han ayudado a ganar confianza en mi trabajo. Un saludo.

Después de graduarme me fui un año a Saint-Raphaël, Francia, como asistente de español en un Lycée con la beca del Ministerio de Educación. Al año siguiente me fui a Estados Unidos como asistente de español en un college con la beca Fulbright FLTA. Ambas becas las busqué y solicité durante mi último año en la universidad. Mi objetivo era afianzar mis dos idiomas extranjeros, conocer las dos culturas (siempre quise vivir un tiempo en EEUU), viajar y descubrir mundo teniendo un sueldo propio. Además, con esos dos años fuera también quería “encontrarme a mí misma”, ver lo que realmente quería y qué máster quería estudiar. Siempre tuve en mente un Máster de Interpretación de conferencias, pero sabía que son muy exigentes, así que quería estar segura de que quería estudiarlo antes de lanzarme sin tenerlas todas conmigo (motivación y nivel de idiomas). Y, por el momento, ¡aquí estoy terminando mi primer año de máster en Interpretación de conferencias en el ITIRI en Estrasburgo y con la esperanza de que el trabajo dé sus frutos!

Hola Fernando, ¿qué tal estás? Este año, desde marzo 2020 hasta la semana pasada, he estado trabajando en la traducción de la página web de una tienda de artículos para fiestas. Lo encontré por casualidad yendo a comprar algo en su tienda. La traducción era del español al italiano. Ahora el proyecto ha terminado y estoy intentando buscar más proyectos, pero está siendo un poco complicado. También doy clases de italiano de vez en cuando y clases de español online a italianos. Además de eso, también he seguido estudiando, pero nada que ver con traducción e interpretación. Actualmente estudio teatro musical, que siempre ha sido mi otra gran pasión junto con los idiomas, en una escuela en Madrid. 🤗

Hola, Fernando, desde el momento en que decidí estudiar lenguas en la universidad, tuve muy claro que me iba a dedicar a la interpretación. Mis aspiraciones eran y siguen siendo muy altas: ser intérprete en las instituciones de la UE. Obviamente el camino es muy largo, pero con paciencia, perseverancia y CURIOSIDAD por todo lo que existe, todo es posible. Lo pongo en mayúsculas porque a veces se nos olvida que, si dejamos a un lado el manejo excelente de los idiomas de trabajo y las técnicas de interpretación simultánea que se van desarrollando poco a poco, una de las principales características de un buen intérprete es, según mi opinión, la CURIOSIDAD. Tras graduarme, hice unas prácticas de traducción en una empresa de Barcelona (One Global Translators) y después en la Embajada de Rumanía en el Reino de España. En estos momentos estoy por terminar el Máster en Interpretación de conferencias en Cluj Napoca, Rumanía, que forma parte del EMCI.
Estoy pensando en añadir el alemán a mi combinación lingüística. Recientemente pedí unas prácticas de traducción en el BCE y me aceptaron. Empiezo en septiembre 2021. En el futuro tengo pensado en presentarme a las pruebas de acreditación para ser intérprete en las instituciones de la UE. Resumen: Es bonito cuando tu carrera y tu pasión van de la mano
 
Hola, Fernando. Estoy trabajando como profesora de español para población susceptible de Asilo/Refugio en una ONG. También hago trabajos de traducción de memorias de la entidad de cara a poder participar en financiaciones europeas y de interpretación social para personas solicitantes de retorno voluntario de diferentes países de África que no hablan español. Además, me estoy formando de manera online en Traducción Jurídica y financiera.

Hola, Fernando. Yo trabajo como profesora de japonés, principalmente. Esporádicamente tengo algunos pedidos de traducción. Como las clases me requieren mucho tiempo, de momento no estoy buscando muchos trabajos de traducción o interpretación. Me mudé a Portugal a finales del año pasado y tengo pensado, en el futuro, hacer algún curso de traducción o interpretación con el portugués, para actualizar los estudios en mi idioma nativo.


Tuesday, March 30, 2021

El trauma acústico en cuatro puntos

 por Cristina Amils, AIB

Con la llegada a nuestras vidas de la interpretación remota durante este último año, hay un término que ha vuelto a surgir con fuerza: el de trauma acústico o shock acústico. Todos sabemos más o menos que es una dolencia del oído provocada por la exposición a un ruido fuerte y repentino que debemos evitar a toda costa, ya que puede suponer el fin de nuestra carrera de intérpretes o, como mínimo, nos puede causar muchas molestias y dificultades para trabajar. Pero, ¿realmente sabemos qué es, cómo funciona, cómo se puede prevenir?

Confieso que hasta hoy sabía muy poco del tema y esto me ha impulsado a indagar en el complejo ámbito del sistema auditivo. He aquí un resumen sencillo en cuatro puntos que nos puede ayudar a entender mejor lo que manejamos cada día.

¿QUÉ ES?

Para saber en qué consiste un traumatismo acústico, primero debemos visualizar el órgano en el que se produce, el oído.

El oído consta de tres partes: el oído externo, el oído medio y el oído interno.

Las ondas sonoras llegan a nuestro pabellón auditivo (oído externo), que las capta y las dirige automáticamente hacia el oído medio a través del conducto auditivo. El sonido llega hasta el tímpano (una fina membrana de tejido que forma parte del oído medio) y hasta tres huesos minúsculos, llamados "cadena de huesecillos". El tímpano empieza a vibrar con el sonido y los huesecillos amplifican estas vibraciones para poder transmitirlas al oído interno. 

El sonido llega al oído interno, que contiene la cóclea, un órgano en forma de caracol, repleto de líquido y recubierto por cuatro filas de minúsculas células ciliadas. Estas se dividen entre células ciliadas internas y externas. Las internas están conectadas con el nervio auditivo y envían la información directamente al cerebro, mientras que las externas juegan un papel de filtro modulador del sonido. Cuando la vibración de la membrana llega a la cóclea, avanza por el líquido y activa las células ciliadas, que traducen la vibración en impulsos nerviosos eléctricos. El nervio acústico las recoge, las transmite al cerebro y este, a su vez, interpreta el sonido.

Así de fácil y así de complejo. Mientras el sonido que llega al oído se mantenga en unos rangos "normales", la cóclea podrá realizar su función sin alteraciones, pero en cuanto la intensidad del ruido supere el umbral aceptable (140dB), empezarán las lesiones y las molestias debido a una presión acústica excesiva y al impacto de la energía cinética de la onda sonora en el oído medio e interno.

Cuando la pérdida auditiva se produce por un ruido fuerte, único y agudo, de corta duración, hablamos de trauma acústico. Cuando la pérdida auditiva no es repentina, sino que se debe a una exposición crónica a ruidos con intensidades superiores a 80 dB, hablamos de hipoacusia neurosensorial o profesional. En la profesión del intérprete se pueden dar y se dan ambos fenómenos, puesto que estamos expuestos de forma "crónica" a ruidos canalizados directamente a nuestro pabellón auditivo, pero también corremos el riesgo de recibir un impacto sonoro agudo y repentino.

Resumiendo, podríamos decir que en ambos casos el órgano que más sufre es la cóclea y, en concreto, las células ciliadas. La media de células ciliadas que poseemos cuando nacemos es de 15 000 en cada oído, pero estas se van deteriorando con el paso del tiempo y, sobre todo, por la exposición al ruido. El número de células ciliadas queda fijado de forma precoz durante la gestación y no se regenera.

También pueden sufrir lesiones otras partes del oído, como el tímpano, los huesecillos o la cóclea, pero esto ya sería material para un tratado sobre otología.

SÍNTOMAS

Los síntomas causados por un trauma acústico son muchos y variados. Las lesiones provocadas por un impacto sonoro excesivo pueden ser temporales o permanentes, según la cantidad de energía que haya penetrado en el oído interno.

He aquí una lista de los síntomas más destacados:

  • Pérdida de audición: es el síntoma prevalente en este tipo de lesiones y resulta en una menor percepción de los sonidos de baja frecuencia y en la distorsión de los sonidos de alta frecuencia.
  • Tinnitus o acúfenos: sonidos que percibe nuestro cerebro, pero que no proceden de ninguna fuente externa y que pueden ser constantes en caso de traumatismo acústico agudo.
  • Dolor en la zona de los oídos, dolor de cabeza, dolor mandibular y de cuello.
  • Hipersensibilidad al sonido.
  • Náuseas y vómitos.
  •  Problemas de equilibrio y de estabilidad.
  • Ansiedad y cansancio

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

El especialista deberá examinar al paciente y determinar las lesiones. Esto se puede conseguir mediante un examen físico del oído, en el que se comprobará el estado del tímpano.

Pero la mejor herramienta para la evaluación de un posible trauma es la audiometría, una prueba funcional que permite determinar la capacidad auditiva y evaluar la captación y la interpretación de los sonidos en distintas frecuencias. Para ello, se utiliza un audiómetro, que emite los sonidos que el paciente recibe a través de unos auriculares. Puede recibir el sonido a través de los auriculares, lo que provocará una vibración en el tímpano y la transmisión del sonido a través de la cadena de huesecillos, hasta llegar a la cóclea. Pero también se utiliza un vibrador, aplicado directamente en el hueso temporal, para estimular directamente los líquidos y la cóclea, sin pasar por el tímpano.

La buena noticia es que, en la mayoría de los pacientes, los síntomas de un trauma acústico agudo remiten en cuestión de horas o en un par de días, pero el daño causado en el oído es irreversible. Por ello, se considera que no existe un tratamiento como tal. Algunos especialistas optan por un tratamiento farmacológico en casos graves de trauma auditivo y acúfenos (esteroides, corticoides, ansiolíticos, vasodilatadores etc.), acompañados de otros tratamientos como terapias sonoras (de reentrenamiento acústico), oxígeno hiperbárico, estimulación magnética transcraneal y muchos otros. A menudo, los pacientes con acúfenos necesitan también tratamiento psicoemocional o terapia cognitivo-conductual, en los que se aborda sobre todo el componente psicológico.

Otro recurso importante en el caso de hipoacusia aguda (pérdida de audición) o de tinnitus es el uso de audífonos para intentar minimizar el impacto de la pérdida auditiva.

PREVENCIÓN

Como ya he dicho, de hecho, no existe un tratamiento eficaz que ponga remedio a las secuelas de un trauma acústico agudo o crónico. Algunos especialistas opinan que el único tratamiento posible es una buena prevención. En realidad, todos sabemos en qué consiste la prevención, que básicamente se reduce a evitar la exposición a fuentes de ruido permanentes o agudas. Todos sabemos que vivimos en un mundo ruidoso y que, en la medida de lo posible, debemos evitar escuchar música con el volumen muy alto, alejarnos de percutores, taladros y máquinas varias que provocan un ruido infernal, ser cuidadosos cuando se presenten catarros o infecciones del oído, usar tapones cuando nos bañemos, etc.

Pero también podemos adoptar ciertas medidas preventivas en nuestra profesión de intérpretes. AIIC y los especialistas consultados en un proyecto de investigación realizado sobre este tema en 2019/2020 recomiendan lo siguiente:

  •  Llevar a cabo una labor pedagógica entre los participantes de una conferencia para que aprendan a utilizar "bien" los micrófonos para evitar lesiones.
  •  Explicar a técnicos e intérpretes por igual cómo utilizar correctamente el equipo de audio para prevenir incidentes acústicos.
  •  El intérprete debería recurrir siempre a auriculares con un mecanismo de protección auditiva incorporado o, en su ausencia, a dispositivos o adaptadores limitadores de sonido.
  •  Los intérpretes deberían realizar una audiometría cada año para poder evaluar de forma regular su capacidad auditiva.

Me permito añadir un consejo de cosecha propia, que no supone un gran descubrimiento y que no tiene que ver con los traumas acústicos agudos sino más bien con el cuidado y la prevención de la sordera en general: cuando estemos trabajando, intentemos mantener el volumen de nuestros auriculares al mínimo. Parece una obviedad, pero me he dado cuenta de que el volumen de nuestros auriculares aumenta proporcionalmente a la dificultad del input que recibimos. En lugar de permitir que la complejidad nos estrese y nos desborde, deberíamos respirar hondo durante unas décimas de segundo, relajarnos un poco, bajar el volumen y seguir con la máxima serenidad posible. Le haremos un favor a nuestro cerebro y a nuestros oídos. Y, de paso, rebajaremos presión sobre nuestras cuerdas vocales, que tampoco está mal. ¡Seguro que nuestros oyentes también nos lo agradecerán!

Sunday, February 28, 2021

Challenges old and new - an interview with the FAO Interpretation Group

 By Catherine Sherry, AIB 

This month, AIB member Catherine Sherry had the pleasure of talking to Giulia Gaviano and Laura Guerra from the Interpretation Group at the Rome-based Food and Agriculture Organization (FAO) of the United Nations (UN) about the extensive work that goes into meeting organising, interpreter recruitment, and the importance of good baking and sprinting skills. 

The Interpretation Group services FAO meetings at its headquarters in Rome, as well as in the field, into and from the six UN languages (Arabic, English, Chinese, French, Spanish and Russian), in addition to Italian regularly, Portuguese sometimes, and any other language possible, upon request. It currently has 5 staff interpreters and a roster of some 250 freelancers. In 2019, the group organised 3,620 interpreter days at HQ, a figure which rose to 3,740 in 2020, despite the global pandemic. 

Q. When did you start at FAO and how did you come to be part of the Interpretation Group? 

L. I started in 2012 as a Temporary Assistant, then I moved to the translation office for two years due to internal rotation rules, and I’ve been back here as an Office Clerk since 2016. I was attracted to working at the FAO because of the multicultural environment – I’m originally from Guatemala and I don’t feel a “stranger” here, as I would in an all-Italian company. 

G. I began at FAO as a meeting messenger and became a temporary assistant in March 2019. I also enjoy the multicultural climate, as well as supporting the FAO mandate. I did my degree in Political Sciences, so I have an interest in international organisations. 

Q. What does your job involve?

L. Once interpreters have been selected by the Senior Interpreter, it involves working out how to assign them each session bearing in mind the language combinations, type of meeting, maximum number of sessions and mandatory breaks between sessions…it’s what I call the “sudoku” and it can be pretty challenging when you have five teams working in one week, but fortunately I’m pretty good at sudoku! We also field queries from the interpreters and the secretariats, provide cost estimates, and deal with an array of other administrative matters. 

G. As a Temporary Assistant I’m in charge of meeting documentation, so I liaise with the secretariat to request, gather and collate all the background documents so the interpreters can prepare for an assignment, and I work with our weekly assistants to create the document sets. When the meeting has started, we continue to make sure that the teams always have new and updated versions. 

L. Since the pandemic, we now also do a lot of work related to interpreter travel arrangements, such as regularly checking the travel restrictions and Covid testing requirements in each country and arranging the letters of employment we send interpreters to justify them travelling. 

Q. What would you advise someone new to your job? 

L. You need to know how FAO meetings work and what they entail, not only for the Interpretation Group, but also the many other departments involved in making a meeting possible – we talk on a daily basis to the colleagues who book rooms, and the audiovisual service, for example, especially now. The documentation side is hugely important, but fairly straightforward to learn: it’s basically a matter of print and run! 

G. We have to get to grips with the two internal FAO recruitment systems – one is general and the other specific to the Interpretation Group to manage options, offers and contracts, and above all, to expect the unexpected, because anything can happen at any time, from malfunctioning microphones to flight cancellations. We need to be patient, creative and calm at all times, and sometimes we have to be a magician and wave a magic wand. 

L. We’re never bored! The day often flies by, which is good because we enjoy a challenge. 

Q. When you are asked to provide interpretation, what information do you need to gather from the meeting organisers? 

L. Firstly we need the meeting title, which they often forget to mention! With that and the timetable and languages, we can start planning. 

Q. What types of thing can go wrong? 

L. ANYTHING! I’m very superstitious, so whenever anyone in the office says something like ‘tomorrow will be an easy day’, I know straight away that something will happen. I make a bet with Giulia that she has to bake a cake if I’m right! 

G. At the last FAO Conference in 2019, we had a military-style system to get statements and documents straight to the booths as they came in. We had two printers on different floors and four people to receive, print and sprint and it went like clockwork. 

L. I remember one year in the middle of August when I was the only person in the office and the Director-General’s office called asking for a Russian interpreter…in thirty minutes’ time! At the time we didn’t have a staff interpreter for Russian so I rushed over to the senior Russian translator’s office and begged him to step in as an exception. He said he would, but he was dressed in summer casuals, which was not appropriate. So I ran around the building until I found a man of about his size who happened to be wearing a blazer in the height of the Roman heat, told him I needed it for an emergency, and hey presto, problem solved!  

Q. What can interpreters do to facilitate your job? 

L. Interpreters sometimes ask us about an option they have, without realising that we might have forty others assigned that week, and we don’t know off the top of our heads what each one is doing! Also, there is lengthy process for a meeting to be confirmed that does not depend on us. 

Individual interpreter document sets, one of the many Covid safety measures taken at the FAO. 

Q. How has the Covid-19 pandemic changed your jobs? 

G. When lockdown started [on 8 March in Rome] the whole of 2020 was already planned, so the first challenge was to cancel everything, from the technical committees like Finance and Programme, to the Council, to the regional conferences for Asia and the Pacific, including flights and accommodation, and take care of reimbursements.   

L. We had no idea then how long this would last. We thought things might be back to normal in three months. 

G. After the initial shock, we quickly started looking at holding meetings with interpreting online and testing platforms. We held the first virtual meeting with 12 local interpreters working from the hub we created via Zoom in Rome on 8 April – a briefing on the Covid-19 pandemic by the Director-General to the permanent representatives. By 8 June, we were able to bring non-local interpreters to Rome, with the authorisation that the FAO Chief of Security has to give weekly for them to enter the building. The next challenge was that we lost two months of meetings usually held in Rome at the start of the lockdown, plus all the regional conferences, which we were all shifted to later in the year. 

L. We don’t usually have meetings in August, but this year we had a lot, even on the 15th [a national holiday]. 

G. We also serviced the regional conferences from HQ, and the different time zones meant for Asia and the Pacific we had to be in the office at 4am, and for Latin America and the Caribbean, we would finish work at 2am! In addition to documents for interpreters to travel, to work outside of the curfew and researching where to have Covid tests, we now provide individual sets of documents for every single interpreter in their own box, as opposed to just one copy per booth. 

L. Another challenge is that whereas in the past we would usually have a month’s notice to plan for a meeting, and at the very least one week if it was ‘last-minute’, organisers are now requesting interpretation for the next day.

Q. How are things now, one year on? 

G. For organisers, online meetings are easier and cheaper because they don’t have to arrange travel for participants, which means participation has also increased. For us it’s more difficult, however, because we still need to organise for the interpreters to come to the hub. Also, meetings very frequently overrun now, which I think is because for one thing the participants don’t get tired in the same way as they would when they were sitting on a chair in a meeting room at the FAO. It’s a lot of stress. 

Q. Are there any good sides? 

L. It’s good that more people can participate in meetings. 

G. Yeah, it means that smaller countries, experts, technicians, even farmers can join meetings that they couldn’t attend before because they couldn’t travel so far for maybe a 1-day meeting. It will be interesting to see if in the future we can hold hybrid meetings, with participants at FAO, but also others following and even intervening online. 

L. In terms of our job, I can’t really say anything is better now because there are almost no limits on it now.

G. Maybe teleworking? 

L. Yes, teleworking is OK because you don’t have to commute every day. 

G. Sometimes you can take care of some personal stuff at lunchtime, and quite frankly, I enjoy being able to lie in a bit longer!  

Q. Do you hope things will go back to how they were before? 

L. I don’t think we will go back to that exactly, because I have to say there are many positives in online meetings. 

G. We hope we’ll recover the positive sides of how we used to work, like getting requests earlier so we have more time to plan. 

L. And more travel options would make it easier, because right now there is only one plane from Barcelona on Tuesdays, say. 

G. But we’re lucky. We like our job. 

L. It’s stressful but we have a very good team.  

G. We kind of like each other, right? Almost all the time! Laura is a very good baker; I do my best, and Davide [the Office Assistant] just eats! 

L. Yes, and we have a good laugh about things…in the end!

G. We’re pretty lucky, all things considered. 


The views expressed in this blog are those of the author and interviewees and do not necessarily reflect the views of the Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO).

Monday, January 25, 2021

What's noise got to do with it?

by Mary Fons, AIB

What’s Noise Got To Do With It:

A Checklist Manifesto for Interpreters

So we’ve made it to 2021, reeling from the shock of 2020 as a whole and aware that we’re in for more of the same for a good while yet, and that RSI is here to stay, in both its flavors—remote simultaneous interpretation and, yes, repetitive strain injury. But the latter is not my topic for today.

When I started to learn home-based RSI because of lockdown, I was overwhelmed to realize just how many adjustments were needed to convert my working environment—a powerful laptop in a well-appointed, dedicated home office—from its optimal setup for normal use (email, writing, job preparation, continuing professional development, written translation, project management, accounting, programming, etc.) into a single-occupant booth with plenty of mod cons, far more equipment than I would ever need or want in a proper booth—and two gaping chasms where my boothmate(s) and our friendly (or even surly) sound engineer ought to be. Some of the adjustments are obvious, others less so, but they all add up and I often have a lot of other things on my mind when I’m getting ready to interpret (such as, you know, the actual content and terminology I’ll have to convey to my listeners). 

Why Checklists

Enter Atul Gawande’s A Checklist Manifesto, a perspective-changing book that illustrates how consistent use of checklists can improve outcomes in contexts as challenging as surgery and airplane piloting. I particularly enjoyed its careful discussion of how power dynamics can make or break a checklist system; it’s worth reading for that section alone. A key take-home message  (in Malcolm Gladwell’s words) is that “experts need help, and … progress depends on experts having the humility to concede that they need help.” Enter experts: I and my fellow experienced interpreters. Enter technical complexities on top of the usual cognitive load. Enter likelihood of forgetfulness—or complacency. Enter the checklist.

Once I realized how easy it would be to miss important actions, I quickly compiled my own checklist and shared it with my colleagues at AIB. I store the real list on Google Keep because it’s resource-efficient and easy to access from any device. At the end of this article you’ll find an annotated version of my current checklist, a hybrid beast because I created it for my own home setup but I also wanted to be able to share my latest version with other interpreters. I update it every time I think of something I don't want to overlook.

Order matters: while some items can be performed at any time before the meeting starts, some must follow a specific sequence. The list is annotated here because it’s important to understand why we do things, but ideally you would want it to be as brief and to the point as possible. However, you may want to keep notes that describe how to do something if you're not sure you'll remember.

Customize Your Checklist

Note that while the list itself should be tailored to individual circumstances (e.g., no need for Mac pointers if all you have is a Windows machine), some of its items involve the rest of the team. Make sure you're on the same page as your boothmate and team leader.

You can and should add your own items as appropriate, as well as edit mine. A few ideas:

  • Get someone to dogsit for the duration of the meeting. (I don’t have pets, not even quiet ones.)
  • Add screens, curtains, panels or anything to dampen the echo chamber effect. (My home office is lined with packed bookshelves.)
  • Set up green screen. (I actually have a homemade one, but I've never needed it for interpreting, so far. Anything else pertaining to video is appropriate if you're expected to put in an appearance.)
  • Unplug the washing machine if it's right next to where you're working (mine isn't).
  • Beg your DIYer neighbor not to use her power tools near your window during the meeting, if at all possible.

Ideas for Other Checklists

There’s plenty more checklist work if you care to undertake it. A speaker’s checklist should remove the interpreting-specific items but keep everything to do with conserving computing resources and add points about screensharing. I find it disappointing when interpreters participating in our own videoconferences use any old built-in laptop mic… only to complain about speakers doing just that. 

A team leader’s checklist would add items for checking in with all booths, technicians and client.

One of these days I’ll have to make a companion end-of-meeting checklist for myself. I recently spent three wonderful, interruption-free hours after a meeting getting nonurgent things done, without realizing that people were trying hard to get hold of me—and then the following morning, when I (fortunately) had to go shopping, I discovered my post-it note (see illustrations) was still on the doorbell.

A troubleshooting checklist might help the technologically panic-prone. Remember to include checking any inline headset mute buttons, disconnecting and reconnecting your headset or mic, swapping headsets, leaving the meeting and re-entering it, updating the relevant software (browser or videoconferencing app), and rebooting the computer.

An onboarding checklist is a good idea if you want to make sure everyone on a newly formed team is on the same page.

AIIC has a collection of excellent guidelines that include valuable checklists, but they’re upstream material, not a quick reference that kicks in 30-45 minutes before an online assignment (I’ve managed to get my time down to 15 minutes in a pinch, but that leaves very little time for troubleshooting). Hope this seed checklist can help a few colleagues. 

As far as its content goes, I’d like to thank my colleagues at AIB and the technicians who have provided support at our meetings for many valuable lessons learned together; Josh and Alex of techforword for their training courses and webinars (both free and paid); and Naomi Bowman of DS Interpretation for her coffee-side chats. Their generous sharing of knowledge made this checklist possible. Please feel free to use and share my list among colleagues, but please attribute it properly to me and this blog entry if you use it or adapt it for further publication.

Sunday, December 20, 2020

Profesionales y Estupendos

 Por Patrícia Lluch, AIB

Nueve meses después del inicio oficial de la crisis de la Covid-19 han cambiado tantas cosas en nuestras vidas y en nuestro trabajo que casi hemos perdido la cuenta: la enfermedad y sus tristes consecuencias, días y días confinados en casa, niños sin cole, comercios cerrados y semanas enteras sin trabajar, dándole vueltas a cómo iba a ser nuestro futuro. De hecho, ¿íbamos a tener un futuro?

Afortunadamente, parece que sí. Salta a la vista que el inmediato ha resultado ser digital, aunque tenemos la esperanza de que en algún momento recupere una parte de su presencialidad. ¿Quién nos iba a decir que en tan poco tiempo nos íbamos a acostumbrar a una forma de trabajar que hasta hace nada nos inspiraba una cierta sorna? Pues ahí estamos.

No sé si atreverme a decir que después de unos meses probando sistemas y participando en sesiones específicas para AIB de las principales plataformas de interpretación remota, la parte técnica ya la tenemos más o menos controlada. Todos sabemos que necesitamos unos buenos auriculares con micrófono, un ordenador moderno, un cable de última generación y una conexión a internet potente. Así, grosso modo.  Aunque después resulte que el vecino del tercero decida echar al suelo un baño el día de tu primer trabajo en RSI y tengas que arrastrar todo tu precioso material por el piso huyendo del estruendo. Caso real.

Pero, ahora que el asunto técnico ya está más o menos dominado, lagarto, lagarto... ¿Nos hemos planteado cuál es la "etiqueta Zoom"? ¿Qué impresión estamos dando a nuestros clientes en todo aquello que tiene que ver con nuestra "presencia" profesional en esa reunión, pero no atañe propiamente a la interpretación?

No tengo yo la sensación de que nos lo hayamos planteado mucho, la verdad. De hecho, lo que veo en reuniones de trabajo con clientes o en reuniones con colegas, que, dado que también nos contratan, se pueden considerar también reuniones profesionales, es lo siguiente:

- Problemas de luz: insuficiente (no se ve la cara), contraluz (ídem), cenital (sombras muy poco favorecedoras y pelo que clarea), amarilla o de neón (¡argh!), luz azul de la pantalla y posiblemente reflejada en las gafas (¿dónde están los ojos?).

Dustin Smith

- Problemas de encuadre: frentes, muchas frentes (¿en serio, no nos miramos nunca para ver cómo salimos?); ángulos ascendentes de 45 grados o más, es decir primer plano de los orificios nasales y del maxilar inferior con sus correspondientes partes blandas -léase papada- y luego techo, meeetros de techo.

- Fondos inadecuados: excesivamente abigarrados, como por ejemplo una biblioteca, que podemos pensar que transmite una imagen intelectual, pero que al mismo tiempo distrae, dado que invita a quien nos ve a intentar descifrar los títulos que leemos (admitámoslo, la curiosidad porteril es una realidad); o demasiado personales y poco profesionales, como un dormitorio o una cocina, microondas incluido. Recientemente vi a alguien en un cuarto de baño -no me lo invento-, y en un momento dado la persona se inclinó y lo que había en una repisa eran dos rollos de papel higiénico.

- Vestimenta inadecuada: no se puede comparecer ante un cliente (no, en el mundo virtual, tampoco) en camiseta y sudadera estilo gamer. No toca, simplemente. El cliente que salga como quiera, que para algo es el cliente, nosotros correctos, por favor.

- Gesticulación y gestos inconscientes: si hablamos a la cámara no conviene gesticular demasiado porque existe algo llamado distancia del sujeto y una mano a 5cm de una cámara se transforma en algo muuy grande y cargante. Tampoco conviene que se nos vaya el santo al cielo y nos mordisqueemos las uñas, nos rasquemos, recoloquemos la tira del sujetador metiéndonos la mano en la blusa... Cuidado, que mientras tengamos la cámara puesta estamos en el aire. Todo el rato.

- Señoras y señores, la barba de dos días y las raíces blancas de un par de meses se ven. Y ahí lo dejo.

Ante este panorama poco alentador y dado que más allá de un sentido común básico no entiendo del tema, me he puesto a leer un poco lo que dicen otros que sí entienden.

La conclusión es que lo que deberíamos hacer para seguir dando a nuestros clientes una impresión profesional (y de paso salir todo los estupendos que podamos) en una videoconferencia o un trabajo en remoto es lo siguiente:

- Sentarnos ante ese ordenador con la misma actitud con que iríamos a una conferencia presencial. Igual de duchados y planchados, aunque un pelín menos vestidos: nadie espera que estemos en casa con americana y corbata, pero un polo o camisa bien planchados no son mucho pedir, ¿no? Para nosotras, un top bonito y vagamente formal quedará perfecto.

Cuidado con los estampados pequeños o rayados, que igual que en televisión harán un efecto moaré un poco mareante. Dicen los expertos que tampoco conviene vestirse de negro, porque resalta las ojeras, o ponerse colores demasiado brillantes o apagados, porque no favorecen. Aconsejan colores muy saturados tipo azul o verde.

- La luz tiene que ser frontal pero tamizada. Lo ideal es colocarse de cara a una ventana con un visillo claro. Si la habitación desde la que trabajemos es interior y no tenemos luz natural habrá que jugar con las lámparas disponibles para salir bien iluminados y conseguir así una buena definición.

Si así no lo conseguimos siempre nos queda la opción de comprar un anillo de luz y jugar con él cual preadolescentes tiktokeras hasta que encontremos la mejor iluminación posible. No se trata de montarse un estudio de televisión en casa, por supuesto, porque suficiente tenemos con lo nuestro, pero un anillo baratito tiene tres temperaturas de luz y diez intensidades y da muchísimo juego.

Hotandflashy

- Pasemos al encuadre, que debería ser más o menos desde las axilas y haciendo que en la pantalla tengamos un poco de margen por encima de la cabeza. Así los demás nos verán de un tamaño medio y seremos reconocibles. Los expertos aconsejan también subir el ordenador hasta que quede al nivel de la cabeza, o incluso levemente por encima.


- En cuanto a los fondos, los mejores para transmitir serenidad y profesionalidad son los neutros. Puede tratarse de una pared lisa con un cuadro que no distraiga, por ejemplo. Pero si no tenemos a mano un fondo así en casa o el salón está ocupado por el resto de la familia, que al fin y al cabo también vive ahí, podemos utilizar uno virtual.

Zoom ha reducido hace relativamente poco las especificaciones técnicas que hay que tener para poder usar fondos sin una pantalla verde. Ahora cualquier ordenador más o menos moderno nos servirá para ponernos un fondo virtual, pero cuidado, aquí de nuevo conviene elegir uno ni muy brillante (cansan la vista), ni muy apagado (saldremos tristones). Y nada de palmeras al viento, por favor, seamos serios. Hay montones de fondos gratuitos perfectamente correctos que se pueden descargar de internet.

- Un poco de maquillaje tampoco nos vendrá mal, pero tiene que ser ligero y favorecedor. Nada de lápices de labios rojo pasión. Colores suaves y luminosos. Según los que saben, y si nos vamos a poner pejigueros, incluso deberíamos eliminar brillos con una pasada de polvos. Aunque la verdad, para salir 10 minutos en Zoom y luego quitar el vídeo, casi es mejor explorar los Filtros de Vídeo/Efectos de Estudio (Beta) -es decir, maquillaje digital- que ofrece el propio Zoom. Si se eligen opciones moderadas dan el pego perfectamente. Pero atención, si los activamos hay que acordarse de no interponer la mano entre la cámara y la cara, porque el carmín y las cejas quedarán suspendidos en el aire delante de la mano y queda...muy rarito.

En fin, hasta aquí mi pequeño resumen de las principales ideas de los expertos sobre cómo salir profesionales a la par que razonablemente estupendos en una videoconferencia. ¡Espero que alguna os parezca interesante y os resulte útil! Y si no siempre nos queda apagar la cámara.


Wednesday, November 25, 2020

Somriures i llàgrimes

 por Mireia Bas, AIB

La interpretació de conferències és la meva professió, però les situacions més gratificants que he viscut com a intèrpret no s'han produït en un context professional. En recordo vívidament dues. Des del mateix moment en què es van produir, vaig ser conscient del seu valor no tan sols per a les persones a les quals vaig ajudar sinó sobretot per a mi.

La primera fa molts anys, en un país llunyà, on les meves investigacions filosòfiques em van portar als peus d'un savi –digueu-ne un guru, un mestre; jo prefereixo anomenar-lo el meu anti-mestre–, el nom del qual i per respecte al seu escàs interès en la fama, no diré aquí. 

Érem quatre gats, com si diguéssim –i tots esgarriats– els que freqüentàvem aquell savi atípic. Aquell dia potser érem una vintena, i semblava una multitud. Al meu costat seia un jove colombià amb qui vaig simpatitzar. Havia vingut des de l'altra punta del món cercant respostes, com tots els altres. Hi havia una cosa que el feia sofrir molt. Em demanà que l'ajudés amb l'idioma perquè volia plantejar una qüestió durant una de les sessions, que es feien en anglès. Amb molt de gust– li vaig respondre. Quan arribà el moment, vaig escoltar i traduir la seva pregunta, que més o menys venia a dir: "Inspirat pel meu mestre, he creat un centre de meditació al meu país i hi he introduït els seus ensenyaments. Durant anys he portat el centre amb devoció i entusiasme, fins i tot després que ell va morir. Però poc a poc, he sentit que aquesta flama s'apagava en mi, que repetia els mateixos gestos mecànicament. Això em deixa trist i perplex. Em sento perdut. Què m'està passant?"

Seguidament arribà la resposta que jo, que seia al costat del colombià, li anava xiuxiuejant a cau d'orella en llengua castellana. No desvelarem les paraules del savi, que m'arriscaria a trair intentant transportar-les des de tan lluny, en el temps i l'espai. Només vull descriure l'emoció que suscitaren en el seu receptor, que podríem resumir en una paraula: agraïment. Davant dels meus ulls vaig veure pintar-se sobre aquell rostre, que tan a prop meu tenia, l'impacte de cada frase, de cada paraula. Assentia amb el cap, sospirava, i jo podia notar a cada instant com el missatge transmès per la meva mediació li arribava directe al cor. Finalment vaig veure com li relliscaven galtes avall unes llàgrimes que fins a mi m'haurien fet plorar si no fos que estava amb tota l'atenció posada a interpretar aquesta comunicació que a través meu arribava des d'una ànima a una altra. Me'n va quedar una emoció profunda. Poder participar d'una situació com aquesta és un rar privilegi que sempre podré agrair a la vida. 

I ara parlem del segon episodi, un que no acaba amb llàgrimes sinó d'una forma ben diferent.

Un dia d'estiu de l'any 2002 em trobava en una geladeria del carrer Ferran, esperant que em toqués el torn per a demanar un gelat. Feia calor, l'establiment era molt ple. Els clients, un darrere l'altre, eren atesos per dues dependentes. Eren una noia jove i una dona madura. Les recordo molt bé, sobretot la més gran. Tenien trets forans, posat humil, pell torrada, ulls lleugerament estirats. D'on eren? No ho recordo. Al cap i a la fi no vam intercanviar gairebé cap paraula. Jo les observava mentre feia la cua i esperava el meu torn per a demanar un gelat de fruits del bosc i de xocolata negra. No gaire lluny, més endavant, hi havia uns turistes nord-americans: un home, una dona i dos adolescents. El pare de família acabava de pagar la comanda amb un bitllet. Tots estàvem encara poc avesats a fer servir euros i els turistes de l'altra banda de l'Atlàntic no eren cap excepció. El cas és que quan comença aquesta escena, o el que en recordo, l'home està mirant atentament el canvi que li ha tornat la dependenta. Alguna cosa no li quadra. S'exclama: Li he donat un bitllet de 100, m'ha de tornar 50 euros més! Bé... diu això, però en anglès. El posat de la dependenta més jove és de confusió. Potser no entén la llengua? Espontàniament intervinc en la situació i tradueixo les protestes del client a la noia. Després, la resposta d'ella al client: No senyor, vostè m'ha donat un bitllet de 50. El to del turista va in crescendo, es detecta crispació. Intueixo que té por, la por típica del turista que li estiguin prenent el pèl en un país llunyà i d'idioma desconegut. La dona que l'acompanya aventura: N'estàs segur que li has donat un bitllet de 100? Ell no vacil·la i parla d'anar a la comissaria a presentar una denúncia.

La dependenta de més edat intervé; de nou tradueixo les paraules del turista. Llavors ella, deixant la seva companya despatxant sola els gelats –hi ha molta cua–, fa girar una clau, obre la caixa, compta bitllets, prem algunes tecles... Ho fa en silenci, sense haver creuat una sola paraula amb el turista enfadat. Jo observo i conjecturo que la caixa registra cada operació, per tant és possible, fent el recompte dels bitllets i monedes que conté, saber si els comptes quadren. Es produeix un silenci tens a la geladeria. Miro de tranquil·litzar el pater familias: vostè no es preocupi, estan comptant i de seguida sabreu si hi ha un error; qui sap si no s'hi ha fixat prou i li ha donat un bitllet de 50; aquestes noies són immigrants, són gent treballadora i no els interessa de cap manera posar-se en problemes. 

Passa una estona. La dependenta ha acabat: tot quadra, no hi ha error, indica, i sense dir res més, segueix despatxant. Considero que el comportament de la dona és del tot professional, que no hi ha hagut estafa i així li ho dic al client. Naturalment pot presentar una denúncia si vol, li explico; hi ha una comissaria a prop (una manera subtil de dir-li que el país no és tan incivilitzat com ell potser es pensa) però és probable que la noia tingui raó. Després d'uns instants de vacil·lació la família abandona l'establiment sense preguntar on és la comissaria; el pare sembla resignat a admetre que potser és ell qui s'ha equivocat. Els veig marxar i de nou giro el cap cap al taulell, decidida a demanar el meu gelat. I llavors veig la cara d'aquesta dona de pell torrada, de petita estatura, d'aparença humil: els ulls li brillen, em mira i em dedica un somriure resplendent, sempre en silenci, sense dir res. No m'esperava aquesta mirada, que expressa un immens agraïment. La millor recompensa que he rebut mai per la meva tasca d'intèrpret.

Wednesday, October 28, 2020

Interpretación Remota en el Parlamento Europeo

By Edwina Mumbrú, AIB

Este mes tenemos el honor de ceder la palabra  a nuestra colega Elsa Michael, intéprete funcionaria del Parlamento Europeo, que en una carta nos narra sus experiencias y reflexiones sobre la interpretación remota en en esta Institución. ¡Gracias Elsa!

QUERIDOS COLEGAS DE AIB:

A algunos de vosotros pude veros hace unos meses por ZOOM en la reunión conjunta de cabina ESP. Deseo de todo corazón que esta terrible pandemia remita y podamos encontrarnos de nuevo, en Bruselas, Estrasburgo o dónde sea, pero sin mascarilla e interpretando como antaño, teniendo a nuestros oyentes presentes en la misma sala.

En aquella reunión por videoconferencia, resumí brevemente las impresiones de interpretar en el Parlamento Europeo con la nueva plataforma de interpretación remota, pero hoy - varios meses más tarde - puedo añadir más matices a mis observaciones que deben entenderse a título meramente personal.

Quizás convenga añadir de antemano, que siempre me ha interesado en si el tema de la interpretación a distancia. En todo caso, cuando se realizó el macro-experimento de IAD en el Parlamento Europeo hacia el año 2003, fui voluntaria y conejillo de indias de la cabina ESPAÑOLA, junto con Esther COMELLAS y Diego GARZON. Aquel montaje de “remote interpretation” duró 3 semanas, y las conclusiones científicas de los expertos de MERTENS&HOFFMAN fueron tan severas, que el posterior acuerdo interinstitucional UE de Interpretación a Distancia acabó, tras arduas negociaciones, concediendo toda una serie de garantías técnicas y laborales para nuestra profesión.

Desde que entró en vigor ese acuerdo IAD y hasta hace poco, las ocasiones de invocarlo se contaban en el PE con los dedos de una mano. Hasta que en marzo 2020 llegó el confinamiento por Covid y la introducción acelerada de la plataforma de interpretación remota a partir de abril con el fin de salvar un mínimo de actividad parlamentaria, sobre todo la de naturaleza presupuestaria en la que el PE es colegislador esencial.

La verdad es que al introducir DG LINC (ndlr. Dirección General de Interpretación y Conferencias del PE) la plataforma, tampoco se aplicó el procedimiento de consulta previa y las garantías de normas técnicas previstas en el acuerdo interinstitucional de IAD. No hubo tiempo. Había que evitar el colapso total de la actividad parlamentaria, y la situación era de patente excepcionalidad.

Estaba ya el proyecto de colaboración entre la plataforma con DG LINC en desarrollo - para superar la calidad cambiante y poco fiable de Skype durante la participación remota (y muy puntual) de oradores externos en comisiones parlamentarias - así que metiendo el acelerador de la urgencia desesperada pasó en tres semanas a la fase de ejecución anticipada.

El inicio no pudo ser más duro:

El mero hecho de salir a trabajar al PE mientras que Bruselas se había vaciado cual ciudad fantasma, y casi el 100% del personal parlamentario se encontraba en teletrabajo, ya intimidaba. Debíamos acostumbrarnos a las precauciones sanitarias (las mascarillas, los equipos de desinfección de cabinas etc...) que ahora ya son “rutina”. Al principio, todos los usuarios MEPs se encontraban en remoto y repartidos por toda la geografía europea. Cada uno de los usuarios con su propio equipamiento informático y una cobertura de internet a veces poco avanzada. Según la hora del día a la que se celebrase la reunión, y según estuviese la familia igualmente confinada de su señoría solicitando el wifi en actividades profesionales, escolares o de ocio paralelas, la conexión podía resultar desde aceptable, muy mediocre o desesperante, o sea imposible de interpretar.

En esa fase de rodaje, fuimos adaptándonos a todo tipo de situaciones, empezando por la del aislamiento físico con un intérprete por cabina, sin poder contar con la ayuda directa del colega para apuntar cifras, en caso de dudas acústicas etc., teniendo que comunicarnos los colega del mismo canal por WhatsApp o pegando una nota al cristal de al lado. El habitual intercambio de comentarios entre colegas durante los momentos de cierre de micrófonos, imposible por completo.

Los primeros meses resultaron pues muy incómodos, porque la mayoría de las reuniones avanzaban a trompicones:

1. entre rachas de conexiones viables y de interrupciones repentinas con mayor o menor frecuencia - que en muchas ocasiones terminaban con la suspensión parcial o total de la reunión en cuestión (y suponemos que para gran frustración de bastantes participantes deseosos, ya que sin conexión vídeo la consigna estricta es no interpretar conexiones solo-audio).

2. entre intervenciones de ciertos eurodiputados atentos a seguir las recomendaciones técnicas oficiales de DG LINC para mejorar la calidad del audio/vídeo, y un amplio número de participaciones en remoto cuya calidad audio/video era tan mediocre que la concentración necesaria para seguir los discursos se desvanecía por minutos.

3. entre escenas insólitas, visto que la videoconferencia te mete en lugares, oficinas u hogares ajenos, cuyo trasfondo animado puede distraer considerablemente.

El repertorio de anécdotas incluye la conexión de participantes en remoto desde un gimnasio, desde un coche (conduciendo o con chofer), montando en bicicleta, viendo a niños jugar y berrear al fondo mientras el progenitor participa en su reunión,... y perlas similares. Pero la palma absoluta se la llevó la intervención un diputado que apareció un día sin pantalones ante el fondo de una cama deshecha. Algunos testigos de la escena alegan que se adivinaba incluso una cabeza sobre la almohada del lecho. En el alud de comentarios en las redes sociales, los corresponsales españoles en Bruselas se rindieron ante la profesionalidad de nuestro colega JOSÉ SÁNCHEZ (cuya voz reconoceréis enseguida los que le conozcáis) capaz de contener el arrebato de hilaridad al encontrarse con semejante escena. En un comentario posterior acerca de la “viralidad” del vídeo en YouTube, el propio protagonista  defendió con desparpajo semejante aparición, alegando que se había puesto una camisa y que menos mal sus piernas están de muy buen ver.

4. A mí personalmente, lo que me descoloca mucho en las intervenciones remotas, es no sólo ver ciertas decoraciones “pintorescas” de fondo, sino descubrir - a veces en primer plano - la cara de los intervinientes. Potencialmente, esos descubrimientos del paisaje facial distraen mucho la atención.

Os ahorro en este relato los comentarios sobre lo difícil, penoso y frustrante que es interpretar a partir de un video/audio de calidad mediocre o mala, la lentitud de los reflejos interpretativos que eso implica, la incertidumbre al perder fragmentos verbales del orador durante una interferencia del sonido, el esfuerzo adicional ante diversos ecos o ruidos de fondo no filtrados, el desgaste cognitivo por mala sincronización entre audio y vídeo del orador, etc. Baste con decir que durante las primeras semanas, a lo sumo sólo una cuarta parte de las intervenciones ofrecían condiciones audio/vídeo “buenos” y exentos de interferencias repentinas.

Paso al capítulo de lo positivo:

El esfuerzo desplegado estos últimos meses por los servicios de DG LINC para ir eliminando problemas de conexión y de calidad audio/vídeo ha sido ingente. Un trabajo permanente y perseverante que lentamente ha ido dando frutos:

Aunque todavía la plataforma de interpretación remota no funcione de la manera deseada que nos satisfaga a todos los intérpretes, parece ser que mayoritariamente a sus señorías les conviene perfectamente. Muchos están incluso encantados, porque la intervención en remoto les ahorra los incómodos desplazamientos a Bruselas, y les ha hecho descubrir el don de la ubicuidad: el de quedarse en su circunscripción electoral y poder al mismo tiempo participar en sus comisiones parlamentarias en Bruselas.

Gracias a Dios, muchos usuarios han mejorado su infraestructura de internet en casa para poder disfrutar de una conexión más estable. Los reticentes a usar soportes Apple o Windows terminaron claudicando ante los imperativos técnicos. Muchos eurodiputados, que en la fase más crítica del confinamiento compartían su wifi en casa con la pareja teletrabajando y los niños en tele-escuela, con la subsiguiente pérdida de señal, decidieron programar sus conexiones con el PE, bien desde la oficina local del PE o de su partido, bien dotándose de un equipo más adecuado que les evitase los frustrantes cortes de conexión.

Al principio, el sistema permitía la participación de los MEPs que durante la fase más estricta de confinamiento y restricciones de viaje no podían acudir a Bruselas. Después de levantarse las restricciones de viaje para acudir a Bruselas, ha surgido entretanto un nuevo uso de la plataforma: la conexión desde el domicilio bruselense, o incluso desde el mismo despacho del PE - un par de pasillos más lejos de la sala de reunión. Aquí cabe puntualizar entre diferentes razones:

Si el participante en remoto es un funcionario de la CE que se encuentra en régimen de teletrabajo obligado, se entiende que ese día no vaya a su oficina. Que los Comisarios CE quieran intervenir desde su domicilio bruselense en lugar de venir al PE, gozando ellos de otro estatus, ni se discute. Suponemos que hay razones legítimas (médicas) que para algunos MEPs recomienden máxima prudencia y reducción de contactos físicos, pero ha proliferado igualmente la participación remota por mera comodidad personal, sin reparar en que la intervención presencial siempre será de calidad superior. Ahí tenemos todavía bastante labor de concienciación que hacer.

Paradójicamente, muchas intervenciones desde las oficinas del Parlamento Europeo no ofrecen la misma calidad audio/vídeo que una buena conexión desde casa. (Ídem desde las oficinas de la Comisión Europea).

El rastreo de las diversas causas de dificultad o calidad deficiente en la conexión remota continúa a fecha de hoy, incluyendo encuestas regulares entre los colegas para detectar quién, cómo y qué conexiones adolecen de qué fallos.

La medida más eficaz durante estos últimos meses a fin de mejorar la calidad del canal audio ha sido inculcarles a sus señorías que utilicen auriculares (no-inalámbricos) y no confíen únicamente en el altavoz de sus dispositivos electrónicos. El número de reticentes a usar auriculares ante el ordenador o tableta va descendiendo lentamente, sobre todo gracias a la perseverancia de los "moderadores" técnicos que en cada reunión asumen el papel de verificar antes de cada reunión con participantes a distancia las conexiones de cada uno de ellos, y de coordinar la ayuda inmediata que quepa en caso de desconexión o de interferencias. Algunos intérpretes funcionarios de cabinas menos solicitadas se han presentado voluntarios para realizar esas tareas de "moderador de la plataforma".

No es, desde luego, una tarea fácil. Los moderadores están de lo más expuestos también a sufrir los pitidos y ecos de la conexión cuando de repente chirría todo en el momento menos pensado.

Afortunadamente, la decisión inicial de nuestra dirección de limitar la duración de las reuniones en las que se prevé participación remota a máximo dos horas ha sido una medida justa y necesaria. También se nos ha concedido una limitación del número de horas semanales de trabajo en reuniones con participantes en remoto. Desde el principio de esta andadura, la delegación profesional de intérpretes funcionarios ha estado trabajando a destajo en defender nuestras condiciones de trabajo y el máximo respeto a los criterios de "salud y protección en el lugar de trabajo". La delegación no para de comunicar con el management de DG LINC señalando las deficiencias actuales del sistema y las garantías necesarias (limitación de tiempo de reunión, pausas mínimas garantizadas, máximos semanales etc...) para evitar que este sistema se lleve nuestras neuronas y nuestros oídos por delante.

Dicen que durante la pausa estival, la solución RSI se ha remozado de tal manera que resulta mucho más fiable y las conexiones de mejor calidad.

No me atrevo todavía a confirmar esta versión.

Nadie sabe cuántos meses más seguiremos dependiendo de esta plataforma pero nos resistimos a perder la ilusión por nuestra labor a pesar de las dificultades.

La experiencia creo que cambiará para siempre ciertas prácticas parlamentarias. El tiempo dirá...

¡Un abrazo cordial a todos!

Elsa