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Wednesday, March 19, 2025

My 5 must-dos to get the most out of my conference "high"

Por Alexandra de Vries, AIB

Recently I attended ELIA Together, a great conference for language industry professionals in Barcelona, and it was – as those tend to be – a blast!

I spent two full days, making tons of new contacts and jotting down all kinds of ideas while listening to inspiring speakers and chatting with colleagues and potential clients. 

I try to attend at least one or two conferences in my field every year, and I always come home from them on a "conference high", full of ideas and energy from meeting new people. 

However, over the years I’ve learned that part of the conference magic happens after the event.

When I first started attending conferences, I would dump my conference tote full of business cards, notes and flyers in a corner of my office and dive right back into my regular work routine, telling myself that one day I would go through my notes and contacts — but, of course, I never did. 

So now when I get home, I deliberately take the time to keep that momentum going:

1. I review my conference kit

Although fewer conferences hand out conference goodie bags these days, I still find myself coming home with all kinds of papers, flyers, business cards and handouts. I take the time to go through these and check websites for product info, sign up for relevant newsletters or look up companies on LinkedIn. This is a great way to refresh my memory and review anything that deserves my attention.

2. I keep a spreadsheet of all my new contacts

Networking is one of my favorite parts of attending a conference, but those valuable connections mean nothing if I forget who I met. These days I often save contacts in WhatsApp, LinkedIn and other social media. Some people still hand out business cards. 

I find it helpful to add all the important contacts to a spreadsheet that includes the person’s name and contact information, the name of the event and some key information that made me want to remember the person. I may be terrible at remembering names, but I am pretty good at recalling that friendly British interpreter who also works with Dutch and Portuguese I met at a conference in Milan, or the company rep I talked to in Lisbon who sells a new accounting software for freelance linguists. 

3. I review my notes

One of the things I love about conferences is the opportunity to attend a variety of sessions and workshops. In my daily work, I don’t often have the luxury to simply sit back, listen, reflect and ask questions. During sessions, I jot down ideas for my business or professional development, or make a note of an interesting book or podcast that is mentioned. 

Even a speaker who doesn’t come across as the liveliest while on stage can be an invaluable source of inspiration, as they may just plant the seed for an idea that will only ripen later. Instead of letting my notes languish in those conference notes, I now go through them and add the ‘good’ ones (some turn out to be less inspired in hindsight) to my ‘little notebook of ideas’ for future use.

4. I send follow-up emails or messages

Within a week of the conference (leave it too long and it becomes awkward), I send a quick follow-up message to the people I want to stay connected with. I keep it casual, but do mention where we met, reference something we discussed and express my interest to stay in touch or add them on LinkedIn. 

More and more conferences now use an app that includes a list of the participants. I find this very helpful for flagging all the people I chatted with and want to remember. That way I don’t have to focus on getting their contact information while enjoying a conversation. I also use the app to follow-up with people I wish I had talked to but didn’t.

5. I review the session slides

When a conference offers access to presentation slides, I revisit the talks that stood out to me and check the ones I missed that had people talking. I check out any useful resources and sign up for newsletters or send a LinkedIn request to follow an interesting speaker or company. 

For me, attending a conference is just the beginning. The real value lies in what I do with the information afterward. By reviewing my notes and materials, connecting with my new contacts and applying what I learned, I get much more out of the conference than the usual tax-deductible fun — and feel all the luckier for the opportunity.

Friday, February 21, 2025

La Interpretación Simultánea en Los Parlamentos Nacionales

 Por Cristina Amils, AIB

Muchos son los países plurilingües en el mundo. Según un estudio independiente encargado por el Foro Económico Mundial en 2017, solo hay 34 países con más de una lengua oficial, mientras que hay otros países, como Estados Unidos y México que declaran no tener ninguna lengua oficial.

El artículo 3 de la Constitución Española establece que el castellano es la lengua oficial del Estado y a la vez marca la cooficialidad de las demás lenguas en las respectivas comunidades autónomas. Estas lenguas son el catalán, valenciano, euskera y gallego. Desde 2011 se pueden utilizar las lenguas cooficiales en el Senado, que dispone de un servicio de interpretación simultánea de todas ellas hacia el castellano. El Congreso de los Diputados tardó un poco más en aprobar la ley que permite el uso de las lenguas cooficiales en sus sesiones. Dicha ley se aprobó en septiembre de 2023 y el servicio de interpretación simultánea (a distancia) se puso en marcha en diciembre del mismo año. Aquí se puede leer el acuerdo de la Mesa del Congreso de los Diputados relativo al régimen lingüístico en los debates en los órganos parlamentarios, 

En 2024 se sacaron a licitación los servicios de interpretación simultánea para el Congreso y en la Agrupación de Intérpretes de Barcelona (AIB) decidimos constituir una UTE con nuestra asociación hermana de Madrid, la Agrupación de Intérpretes de Madrid (AIM), para presentarnos a dicho concurso. El contrato nos fue adjudicado y ha entrado en vigor en enero de 2025.

La decisión de permitir el uso de otras lenguas, además de la oficial en la cámara alta y la cámara baja del país, ha llegado bastante tarde a España, si lo comparamos con otros países. Esto me ha llevado a indagar sobre la situación de otros parlamentos nacionales y países del mundo en los que cohabitan más de una lengua oficial. No ha sido fácil obtener la información y, probablemente, la lista de países que se presenta a continuación no es exhaustiva.

Estos son los países cuyas cámaras legislativas emplean más de un idioma y ofrecen interpretación simultánea. Empecemos por Europa

     • Suiza: El primer intento de interpretación simultánea en el parlamento suizo se realizó en 1946 con sus cuatro lenguas nacionales (alemán, francés, italiano y romanche), pero un año más tarde se decidió limitarlo a tres idiomas. En 1948 se puso en marcha el servicio en la cámara baja con alemán y francés y en 2004 se le añadió el italiano.

    • Bélgica: Este país fue pionero en la introducción de la interpretación simultánea en sus cámaras legislativas e inició su recorrido en ¡1936! Los flamencos católicos del norte se negaban a intervenir en francés y de ahí que se instaurara la interpretación de francés a neerlandés y viceversa, con la ayuda de una de las primerísimas instalaciones de interpretación simultánea que algunos políticos habían visto y experimentado en asambleas de la Sociedad de las Naciones y en la OIT. Para más información, recomiendo la lectura del trabajo de fin de máster de David Janssen de la Universidad de Lieja.

    • Kosovo: La Asamblea de la República de Kosovo fue establecida en 2001 directamente por la MINUK (Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo). La Constitución de Kosovo, que data del año 2008, declara que el albanés y el serbio son las lenguas oficiales del país, por lo cual las sesiones de su parlamento se realizan en estos dos idiomas con la ayuda de interpretación simultánea. No obstante, también está prevista la interpretación de y hacia las demás lenguas presentes en su territorio, principalmente de y hacia el bosnio y el turco.

    • País de Gales: La Asamblea Nacional de Gales es una entidad bilingüe que cuenta con la presencia activa del galés y del inglés desde 1996. Por ello, en todas las sesiones de su parlamento está disponible un servicio de interpretación simultánea del galés al inglés (únicamente en esta dirección).

    • Groenlandia: La lengua oficial de Groenlandia es el groenlandés y se estipula que las sesiones en su parlamento deben realizarse en esta lengua, pero se permite a los miembros que no dominen la lengua del país expresarse en danés. Para ello se proporciona interpretación simultánea del danés al groenlandés y viceversa.

    • Dinamarca: A raíz de un reciente incidente en el parlamento danés protagonizado por una diputada representando a Groenlandia que reclamaba su derecho a intervenir en groenlandés y que se la interpretara de forma simultánea al danés, el presidente de la cámara accedió a lanzar una prueba piloto para la interpretación simultánea del groenlandés y feroés, por lo que el 26 de noviembre de 2024 la diputada Aki-Matilda Høegh-Dam pudo pronunciar su discurso en groenlandés con interpretación simultánea al danés.

Pasemos ahora a las cámaras legislativas del resto del mundo que oficialmente cuentan con un servicio de interpretación simultánea para sus varias lenguas oficiales o cooficiales:

    • Canadá: El 15 de enero de 1959 se introdujo la interpretación simultánea entre inglés<>francés en la Cámara de los Comunes en Canadá y desde entonces no ha dejado de ofrecerse. La Cámara cuenta con un total de 38 intérpretes que ofrecen este servicio. Desde 2008, en el Senado se ofrece también interpretación simultánea de las lenguas indígenas hacia el inglés y el francés. En 2019 se introdujo esta opción en la Cámara de los Comunes.

    • India: Las lenguas oficiales en el parlamento indio son el hindi y el inglés, pero la cámara ofrece también interpretación simultánea de todas sus lenguas regionales hacia el hindi y el inglés, lo que suma un total de 22 lenguas. El sistema se introdujo por primera vez en 1964 con 14 lenguas y se ha ido ampliando con el tiempo.

    • Israel: En la Knéset se empezó a ofrecer interpretación simultánea a principios de los años 50 debido a que algunos de los diputados de lengua materna árabe no entendían suficientemente el hebreo para poder seguir los debates. Después de la Guerra de los Seis Días en 1967, los diputados árabes empezaron a dominar cada vez más el hebreo y desde 1980 el servicio de interpretación simultánea se ofrece únicamente de forma puntual.

    • Malasia: En Malasia la lengua oficial del Parlamento es el malayo y se ofrece interpretación simultánea al inglés cuando asisten visitantes extranjeros y en situaciones puntuales. También se ofrece interpretación simultánea del inglés al malayo cuando se requiere.

    • Marruecos: En 2022 el parlamento marroquí empezó a utilizar la interpretación simultánea para el árabe y el tamazight, la lengua de los bereberes.

    • Nueva Zelanda: Desde 2010, en el parlamento de Nueva Zelanda, los diputados que lo deseen pueden expresarse en maorí y se ofrece interpretación simultánea hacia el inglés.

    • Pakistán: La Asamblea nacional y el Senado de Pakistán ofrecen interpretación simultánea del urdu al inglés y viceversa.

    • Singapur: Los diputados de la cámara legislativa pueden expresarse en cualquiera de los cuatro idiomas oficiales (inglés, malayo, mandarín y tamil) desde el 1º de julio de 1959.

    • Sri Lanka: La interpretación simultánea se introdujo por primera vez en la cámara legislativa en 1957, por lo que se convirtió en el primer país de la región de Asia en ofrecer este servicio en su parlamento. Al principio solo estaba disponible para la interpretación del cingalés y del tamil hacia el inglés, pero actualmente se ofrece el servicio en todas las direcciones.

    • Sudáfrica: Desde el año 2004, el parlamento sudafricano (POSA) ofrece interpretación simultánea en los 11 idiomas oficiales del país, más lengua de signos. En la práctica, prevalecen 4 de las 11 lenguas y es necesario solicitar con cierta antelación la interpretación de determinadas lenguas indígenas.

Estas son las conclusiones a las que he llegado, pero no me extrañaría que se me hayan escapado algunos países… ¿Alguien quiere añadir alguno a la lista?

Wednesday, January 29, 2025

¡Bienvenido 2025! -Cumplimos 25 años de AIB

Por Pilar García Crecente, AIB  

¿Quizá los algoritmos nos leen ya la mente o incluso los recónditos lugares de la mente? El magnífico artículo de Michelle no lo menciona, pero ¡quién sabe! Dicho sea de paso, el listón lo ha dejado muy alto, porque lo que yo escribiré hoy aquí no va a llegarle ni a la suela del zapato.

Recomiendo, pues, encarecidamente leer con calma The Year in AI, Wrapped y seguir muy de cerca el excelente trabajo del AIIC Science Hub AI Workstream.

Y ya puestos, nos irá muy bien estar al corriente de las novedades y la excelente formación que ofrece https://www.techforword.com/ de Josh Goldsmith, nuestro querido nuevo asociado de AIB; ¡que a eso voy ahora!

Arrancar el año dando la bienvenida a los nuevos asociados de AIB que se suman a nuestro equipo es emocionante. AIB se fortalece en 2025 con la incorporación de talento joven y solidario que nos revitaliza, nos impulsa y nos ilusiona. Podéis verlos aquí (solo falta Eleonora). 

El año empieza con un proyecto que nos hace especial ilusión, la adjudicación de los servicios de interpretación de las lenguas cooficiales en el Congreso de los Diputados a la UTE formada por AIB y la Agrupación de Intérpretes de Madrid S.L.

Este logro se ha conseguido gracias a la confianza que nos brindaron los intérpretes que conformarán los equipos, el compromiso y la dedicación del equipo encargado de la licitación y el respaldo de las dos agrupaciones, pequeñas empresas integradas en su totalidad por intérpretes profesionales miembros de ESPaiic: BOE PUBLICACION OFICIAL.

¡Además cumplimos 25 años!, momento para celebrar a lo grande, reflexionar sobre nuestro recorrido y proyectarnos hacia el futuro con renovada energía. 

A lo largo de un cuarto de siglo, hemos construido una reputación basada en la excelencia, la solidaridad, la colaboración y el compromiso con nuestros clientes y socios. Cada logro ha sido posible gracias al esfuerzo y dedicación de un equipo apasionado y a la confianza de quienes han creído en nuestra visión. Este año no solo celebramos 25 años de trayectoria, sino también el inicio de otros tantos llenos de innovación, talento y ambición.

Me preguntaba yo al inicio si acaso nos lee la inteligencia artificial, porque lo cierto es que había arrinconado por completo que me correspondía escribir el primer artículo del año 2025 para nuestro blog, y esta mañana una red social me mostró una publicación de un autor que contaba cómo se había olvidado de que tenía que entregar su columna de opinión hasta que le llamaron cuando faltaba una hora para la publicación…Esa ha sido mi llamada al orden, pido disculpas de antemano por la escasa enjundia de esta reseña que solo pretende transmitir alegrías y buenos deseos. 

¡Gracias por la comprensión y Feliz Año!

Tuesday, December 31, 2024

The Year in AI, Wrapped

By Michelle Hof, AIB

As 2024 draws to a close, a lot of “best of” lists are being shared: top 100 books of the year, 10 best movies to watch with family over the holidays, top 5 artists on your Spotify feed, and so on. 

Here are some of the lessons I have learned this year as a member of the Science Hub AI workstream about artificial intelligence as it applies to our community of professionals. These are largely inspired by what I saw at the event “The Impact of AI on Interpreting” organized by AIIC Switzerland in Geneva earlier this autumn. Here we go:

1) AI is drawing our attention like never before – while it may have felt a niche topic only a few years ago, AI is now on all interpreters’ minds. The AIIC Switzerland event showed this, with over 100 attendees making the trip to Geneva, some from outside Europe. This interest is also reflected in the number of followers that the AI workstream’s LinkedIn page has gained in the few months since it was launched (over 516 at last count).

2) The AI landscape is constantly shifting – Developments in AI are being rolled out almost daily, it seems, with groundbreaking new capabilities being announced in quick succession. AIIC Switzerland’s event coincided with the rollout of the updated large language model OpenAI o1, but since then there have been even more eye-popping AI-powered tools unveiled, like OpenAI’s recent announcement of its new Sora video generator, or Google’s AI agent-focused Gemini 2.0, with its “everything app” prototype Project Astra. With so much going on, it can feel hard to stay on top of things.

3) Interpreters’ views on AI are increasingly nuanced – The good news is, as a community we interpreters seemed to have moved on from what I’ll call “freak out” mode into a more productive space, where we are asking informed questions and examining how we can engage with technological developments. This was clearly seen at the AIIC Switzerland event, where both speakers and attendees showed a more sophisticated understanding of AI and were not afraid to tackle the tough questions about what AI means for us as a profession and what we need to know going forward.

4) We can benefit from existing expertise on AI – Speaking of what we need to know about AI, in Geneva we heard from a broad range of speakers, each offering a different answer to that question. It was clear that AIIC Switzerland wanted not only to hear from interpreting colleagues in the know, but also to engage with tech experts from outside our community. Panelists included experts in everything from computer-assisted interpreting tools and cognitive load to digital law, media design and ethics. 

5) More interpreters are using AI-powered tools than you might think – In one talk, Paris-based AIIC member and interpreter trainer Andrew Gillies showed us who is already embracing AI-powered tools. Over a series of slides, Gillies shared the results of a snap survey he sent out to colleagues (the full write-up with all the figures can be found here). While Gillies’ convenience sample of 400 or so respondents, mainly based in Europe, may not be fully representative of our global industry, the numbers still paint a vivid picture: as many as 80% of respondents working on the private market reported using some form of AI in their work, whether for translation (80%), glossary creation (45%), term extraction (35%), document preparation (30%) or transcription (20%). The numbers are somewhat lower for colleagues in the institutional market, where just over half reported using these tools in their work. Gillies pointed out that use varied widely depending on the type of tool in question (e.g. DeepL use was reported by 80% of respondents, automated boothmates by only 8%). But I think most of us in Geneva were amazed to see just how many interpreters are already incorporating these tools into our work in some way.

6) A host of AI-powered tools are already available for interpreters to use – In Geneva we also heard from Prof. Dr. Anja Rütten of the TH Köln, a self-professed techie and a fellow member of AIIC’s AI workstream, about a number of the tools that we can tap into to improve our workflow. On one of her slides, she listed over two dozen different AI tools for speech recognition, live prompting, multi-source searching, abstracting and more. Rütten runs a blog where she reviews and explains a lot of these applications, so I will spare you the details here, but her presentation left us all with the clear impression that whatever needs doing, there seems to be an AI tool trying to help you do it.

7) Some of the interpreters using AI do not consider confidentiality – Of those interpreters who do not use AI tools, it is thought that one barrier to use may be concerns about confidentiality (as Gillies showed us, many institutions have rules in place limiting AI use for this reason). Of those interpreters who do use AI, not all take steps to ensure confidentiality for their clients’ material. Here, some colleagues reported that they did this by only using materials in the public domain (60%), while others said they addressed confidentiality concerns by taking out subscriptions (50%), asking their clients for permission to use AI tools (15%), and/or using tools with ISO security certificates (15%). However, about 10% of AI users reported that they did not take any steps at all to ensure confidentiality. In a profession such as ours, that figure should be zero.

8) It is not only confidentiality that we need to be thinking of – As we learned from invited guest Yaniv Benhamou, Professor of Digital Law, Copyright and Information Law at the University of Geneva, there are at least three different interfaces where AI and intellectual property (IP) meet in our work, and we need to understand the nuances of each. In addition to the issues thrown up when confidential documents are fed into AI-powered tools, there is also the threat of copyrighted works being used to train AI models – which we might face, for instance, if interpreters’ interpretations and voices were to be scraped from the internet to train AI-powered speech translation tools. Also, there is the question of privacy violations when user data is fed into AI models. These three concerns – confidentiality, copyright and data protection – were addressed at the very interesting PriMS event on IP rights held on 28 September. AIIC would do well to become better informed about them, and the AI workstream is working with Prof. Benhamou’s team to gain a better understanding of the legal landscape surrounding AI and how it affects us.

9) We all want to learn more about AI – Back to those AI-powered tools, then. Rütten rightly stated that the next step has to be about fostering AI literacy. Her school, the TH Köln, is currently building a CAI tool campus intended to do just that. As an interpreter trainer myself, I agree wholeheartedly that interpreting schools urgently need to incorporate tech training, and specifically AI-related topics, into their curricula. But it’s not just students we need to be thinking about – practitioners are also calling for more training to help them understand what is at stake. I predict that 2025 will be the year that we all learn something new about AI and the role it can play in our work.

10) Interpreters must lead the debate around AI use in our profession – Rounding off this top 10 is my conviction that interpreters cannot afford to just stand by and observe developments. This proactive stance is what governs the AI workstream’s approach: our aim is to ensure that AIIC members have what they need to understand the world of AI, to guide our clients in decisions about its use, and to leverage its benefits for our own work. Equally importantly, we aim to ensure that AIIC’s voice is heard in the forums where decisions about technology are taken. 

So that is my year in AI, wrapped! I imagine that 2025 will bring us even more exciting news about artificial intelligence – and AIIC’s AI workstream will be there to help you make sense of it.

This article has also been posted here.

Sunday, November 24, 2024

On being a multinational interpreter

By Martha Hobart, AIB

European People's Party, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

Conference interpreters are a quintessentially multinational lot and often live, permanently or temporarily, in countries other than their birthplaces.

Sometimes it’s because they feel drawn to a particular country and its culture, and other times it’s because they are learning a new language and choose to take up residence in a country where the language is spoken. Said residence may be temporary, or they may fall in love with the place and decide to make it their permanent home.

It’s an exciting life choice for the adventurous, but it can involve complications for interpreters, who are often called upon to work in multiple places around the world.

Full disclosure 🙂

I started in the United States and later as a young adult went to live in Spain, where I’ve been for most of my life.

I had some work experience in the United States before I left and therefore made some contributions to the Social Security system in that country, which I was entitled to claim as benefits when I retired. This of course affected my tax situation.

Most of what I’m describing here is based on my own experience, which may be useful to readers, at least to give you an idea of some of the complications involved in living the multinational life. The terminology I use is based on my knowledge and experience in the US. I hope it will be comprehensible to people from other countries.

Now let’s look at what’s involved in living the multinational life.

An important aspect is adapting to unfamiliar cultural norms. Another is whether to opt for permanent residency or to become a citizen of the new country. That’s a very personal decision, but it can have practical implications.

Let’s say you intend to live for a limited time in a new country and then move elsewhere. Entering on a tourist visa (if you are so required) may not be practical since you would not be allowed to work legally, so the next step is a residence permit. Different countries have different ways of handling residency of foreigners and may or may not offer the option of eventual permanent residency.

The other legal status option is to become a citizen of your new country, which is not a minor decision and depends on what arrangements exist regarding your birth citizenship and how that is affected by acquiring citizenship in another country. Citizenship is often seen by authorities as equivalent to loyalty, especially if there has been a history of hostilities between your birth country and your new country.

If you decide to take on citizenship in another country, this would usually mean adding another passport to your collection of documents. And learning when to use which passport for international travel.

There is also the matter of how your name will appear on your documents, which may or may not be so simple. But I’ll leave that subject for the end.

Now we’ll move on to taxation, which will likely be a major concern for you, no matter what your citizenship/residency status is.

Two questions arise: Which is your country of residence, and where do you pay income tax?

As an interpreter, you may be an employee of some sort of organization, or you may be freelance, which means self-employed in tax jargon.

When we work in countries other than our place of residence, we need to be clear about payment for our services. This may be handled by the organization that employs us, which will have already specified the details of our financial arrangements with them.

But things can be more complicated for freelancers, depending on whether we are hired by an agency for the assignment or directly by the end client.

In either case, we will report our earnings on our annual income tax return. I’m assuming that most working people are required to pay yearly income tax in their country of residence. But what about those who are citizens of one country but residents of another?

Most countries have fiscal arrangements to make sure we are not subject to double taxation, although you may be required to report your earnings in the country of which you are a citizen but not a resident. This means filing an income tax return or some other type of documentation to justify that you have already paid your yearly income tax in your country of residence.

Sound confusing? It is, but it is important to understand that tax liability is subject to multiple factors, which you will learn as you go along in your career.

Hence the importance of rigorous bookkeeping, either doing it yourself or hiring a professional. And it is always a good idea to be in contact with a financial adviser who can assist you when in doubt.

Important also is the subject of contributions to retirement funds. Automatic withholding for deposit in some sort of retirement fund is usually standard when billing for interpretation assignments, and different countries and international institutions have different ways of handling this. The interpreter needs to be aware of the details in each case.

If you are a freelancer and are able to deal directly with the end client, you would most likely be required to add the retirement fund contribution to your invoice. And that money could be deposited in a retirement fund of your choosing.

But if you are an employee of an organization or a freelancer on assignment through an agency or an international organization, you need to be aware of how and where your retirement fund payments will be deposited. And how you can access the benefits you are entitled to receive when you retire.

Now I backtrack to the subject of what your future name might be. If you remain as a foreign resident in your new country, it should be the name that appears on your passport. However, my experience was not so simple.

I came to Spain when Franco was still alive, and the country was extremely isolated from the rest of the world. It was then and still is the custom to use two surnames, both father and mother, and I came from the US where only one surname is the norm. I found myself constantly coming up against obstacles when doing things like opening a bank account, purchasing standard services like telephone, electricity, etc. In other words, all the things we do to establish a home. I was missing the second surname and people didn’t know what to do with me.

I had to do a bit of juggling to find a rather makeshift solution to the problem, which I can’t go into now. But it came up again when I decided to apply for Spanish citizenship and was asked what I wanted my name to be. That required some more juggling, but I figured out a way to manage it for passport purposes that has worked. So far.

So a quick look at what would seem to be a simple matter, but there are actually many different ways of naming people:
1 given name - surname 1 - surname 2
2 given names - surname 1 - surname 2
2 given names - 1 surname only
1 given name - 1 surname only

And there are yet more ways to handle people’s names. The Chinese, for example, put the family name before the given name, which causes much confusion in western countries.

How do Chinese people manage this situation? One way is by adopting what they call their western names and living with more than one name. It could be interesting to ask Chinese colleagues how they manage it.

Other non-western countries may also have different naming structures, but I know nothing about that.

And, finally, an amusing anecdote told to me by a Spanish colleague, which highlights the importance of culture as part of the interpreter’s linguistic toolbox.

She was the only Spanish interpreter on a multinational team with several languages in some international setting. A Spanish speaker jokingly mentioned pastillas Juanola, which flummoxed the entire team — except this particular colleague, who knew quite well what he was talking about, since these iconic candies had been part of her childhood.

 Tripallokavipasek, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Friday, October 18, 2024

Comunicación no violenta

Por Mireia Bas, AIB 

Marshall Rosenberg, doctor en Psicología, dedicó varias décadas de su vida a estudiar la relación entre lenguaje y violencia, desde sus experiencias como mediador en todo tipo de conflictos. De ahí surgió la Comunicación NoViolenta (CNV), un enfoque práctico que promueve la acción y no solo la reflexión. La CNV no es una propuesta de expresión políticamente correcta o que nos invite a reprimir nuestro enfado y conformarnos para evitar los conflictos. Muy al contrario, nos invita a dar espacio al conflicto empezando por escucharnos plenamente.

Es un placer para mí presentar el artículo preparado para nuestro blog por mi admirada Noelia Jiménez, colega traductora y formadora certificada por el Center for Nonviolent Communication. 

Mireia Bas Baslé

COMUNICACIÓN NO VIOLENTA: LAS NECESIDADES HUMANAS COMO PUENTE ENTRE PERSONAS

Existe la creencia de que las necesidades son algo malo y las personas no deberíamos necesitar nada. Y, en todo caso, si necesitamos algo, mejor que no se note mucho. Esto sucede cuando consideramos las necesidades como carencias.

Hay otra manera de entender las necesidades, bajo el prisma de la Comunicación NoViolenta (CNV), que las considera motor de vida ya que nos impulsan a actuar para lograr más bienestar. La premisa es que todo lo que hacemos, lo hacemos para cubrir necesidades (consciente o inconscientemente) y que nuestros sentimientos y emociones nos ponen en la pista de lo que necesitamos en cada momento.

Si tengo sentimientos desagradables o incómodos, es porque alguna necesidad mía no está cubierta. Si tengo sentimientos agradables, es porque alguna necesidad muy importante para mí en este momento sí está cubierta. Darme cuenta de esto me ayuda a orientar mis acciones hacia donde pueden ser más efectivas.

¿Y qué tiene que ver esto con la comunicación y con la violencia?

Marshall Rosenberg, doctor en Psicología y creador de la CNV, dedicó varias décadas de su vida a estudiar la relación entre lenguaje y violencia, desde sus experiencias como mediador en todo tipo de conflictos. Y descubrió que, cuando se llegaban a identificar las necesidades en juego, la mayoría de los conflictos se resolvían con relativa facilidad.

El problema: confundimos constantemente necesidades con cosas que no lo son. Por ejemplo, con lo que en Comunicación NoViolenta llamamos estrategias (es decir, las cosas concretas que hacemos para cubrir necesidades). Nos aferramos a opciones concretas sin entender cuáles son las necesidades de base y eso genera rigidez y entorpece el entendimiento mutuo y la resolución de conflictos.

Cuando detectamos cuáles son las necesidades básicas en juego, es más fácil comprender a la otra persona (lo que le mueve a actuar como actúa; lo que le gustaría lograr en el fondo) y también hacernos entender, comunicando nuestras motivaciones y anhelos.

El enfoque de la Comunicación NoViolenta no es, como algunas personas creen, una propuesta de expresión políticamente correcta o que nos invite a reprimir nuestro enfado y conformarnos para evitar los conflictos. Muy al contrario, nos invita a dar espacio al conflicto empezando por escucharnos plenamente: no solo nuestra charla mental, sino también nuestras necesidades y motivaciones más profundas. Desde ahí, se pueden tender puentes de entendimiento que nos permitan vernos como seres humanos y colaborar para encontrar soluciones que sirvan para todas las partes.

La Comunicación NoViolenta nos ofrece modelos y procesos desarrollados teniendo en cuenta qué elementos favorecen el acercamiento y la conexión y qué otros promueven la separación y las actitudes defensivas y de ataque. En cuanto a esto último, algunos de los elementos identificados por Rosenberg son la exigencia, la crítica, la comparación, buscar culpables, negar responsabilidad, minimizar la experiencia de la otra persona, tratar de corregirla, luchar por tener la razón y servirse de premios y castigos para motivar los comportamientos deseados.

Y si todo esto, que tenemos perfectamente interiorizado, entorpece el entendimiento entre personas y dificulta la resolución pacífica y constructiva de conflictos, ¿qué alternativa tenemos?

Rosenberg nos invita a poner el foco en cuatro componentes de nuestra comunicación: la observación, los sentimientos, las necesidades y la petición

Observar requiere que entrenemos una mirada menos condicionada por nuestros juicios e interpretaciones. La invitación no es a reprimirlos sino a apartarlos por un momento y llevar la atención a los hechos concretos, la realidad observable en una situación determinada. ¿Qué ha sucedido que ha detonado el desencuentro? 

Una mirada más neutra en este sentido nos ayuda, por un lado, a no azuzar nuestros propios sentimientos (de rabia o frustración, por ejemplo) con un diálogo interno basado en la crítica y el juicio. Y, por otro lado, cuando hablamos con la otra persona, nombrar hechos observables en lugar de juicios, críticas y acusaciones puede ayudar a evitar que se cierre y se ponga a la defensiva de inmediato.

En cuanto a los sentimientos, ya lo he mencionado antes: son mensajeros de nuestras necesidades y, por lo tanto, la propuesta es dar espacio a nuestro sentir, entender que cada emoción y sensación tiene su función y preguntarnos: ¿de qué necesidades me está hablando esto que siento? ¿Qué me gustaría que estuviera presente en esta situación y no lo está? ¿Respeto, consideración, reconocimiento…? ¿Empatía, colaboración, libertad…? ¿Seguridad, pertenencia, inclusión…?

Una vez identificadas las necesidades se abre la lluvia de ideas para encontrar estrategias (peticiones, propuestas, decisiones…) que permitan que las necesidades de las partes se cubran. Entramos en un espacio creativo y flexible porque nos podemos desapegar de nuestras preferencias concretas con la tranquilidad de que nuestras necesidades serán tomadas en cuenta. Por suerte, hay innumerables formas de atender una misma necesidad.

La Comunicación NoViolenta también nos ayuda mucho a tomar decisiones sobre nuestra vida, no solo en el marco de un conflicto con otra persona. A orientarnos hacia lo que más nos importa en cada momento (nuestras necesidades, anhelos y motivaciones profundas) sin desentendernos de lo que también es importante para las personas que nos rodean. Todas nuestras acciones tienen un impacto y se nos invita a tenerlo en cuenta a la hora de expresarnos y actuar, sin que eso signifique renunciar a nuestras necesidades y a nuestra autenticidad.

Me gusta sintetizar diciendo que la Comunicación NoViolenta es una combinación equilibrada de asertividad y empatía. Asertividad, en el sentido de entender de verdad qué quiero, expresarme de forma clara y honesta, pedir lo que contribuye a mi bienestar y decir no o marcar mis límites cuando sea necesario. Empatía, en el sentido de mantener una perspectiva abierta a las necesidades de la otra persona, validando su experiencia sea cual sea, entendiendo que es un ser humano que hace lo que hace con la intención de cubrir necesidades suyas, sin que eso signifique justificar sus acciones ni conformarme con lo que no me hace bien.

Es un camino de encuentro con una misma y con las demás, de autoconocimiento y de comprensión, de conciencia y de elección. Y a la vez un enfoque práctico que promueve la acción y no solo la reflexión. Para mí ha supuesto un gran regalo y estoy convencida de que tiene mucho que aportar a cualquier persona que quiera conocerse mejor, desarrollar habilidades de comunicación y contribuir a un cambio global en la forma de relacionarnos, que nos acerque a un mundo más pacífico donde las necesidades de todas las personas sean tenidas en cuenta.


Noelia Jiménez es formadora certificada por el Center for Nonviolent Communication y traductora especializada en Comunicación NoViolenta.

[www.palabrascomopuentes.com]

Thursday, September 19, 2024

De la Docencia y la Obsolescencia

Por Aitor Martínez, autor invitado por Edwina Mumbrú, AIB

El pasado junio, con el correspondiente brindis con las colegas, puse punto final a mi etapa como docente de interpretación en la Universitat Autònoma de Barcelona, alma mater que en su día también fue testigo de mis correrías como estudiante con más pretensiones que ahínco, todo hay que decirlo. Al impartir docencia en el Grado de Traducción e Interpretación, era más que consciente de que el 90 % del alumnado que pasaría por mi clase iba a preferir el supuesto sosiego de los encargos de traducción —ay, amigas, esos encargos urgentes que a fuerza de repetirse tanto dejan de serlo— al frenetismo mental del micrófono encendido en cabina. Así pues, ya desde el principio me propuse que, más allá de conocer los rudimentos del oficio, pudieran llevarse consigo competencias que les sirvieran para otros menesteres profesionales, y muy especialmente, la riqueza lingüística y la expresión en castellano —si algún antiguo estudiante está leyendo esto, le pido perdón por esos incesantes «bien, pero ahora me lo dices de otra manera» y que sepa que, si en algún momento le dije «y ahora me lo dices de dos o tres maneras distintas» no fue con ánimo de torturar sino porque le vi madera—.

En ese trabajo de expresión, uno de los aspectos más interesantes para mí como docente fue el ir constatando, curso tras curso, cómo se confirmaba esa máxima que sostiene cualquier lingüista que se precie, que es que la lengua es un ente vivo en constante evolución. En ese castellano de mis estudiantes observé ciertos fenómenos que se repetían de forma medianamente sistemática y que paso a sintetizar a continuación a sabiendas de que, en la mayoría de los casos, tampoco estaré descubriendo nada nuevo a quien lea esta entrada.

En primer lugar, como no podía ser de otra manera, hay que hablar de esa infiltración insidiosa del inglés, tanto en forma de palabrejas como de calcos sibilinos de expresiones y estructuras. Me sigue maravillando cómo muchos de mis estudiantes me contaban que les resultaba mucho más natural decir tips que consejos, como si lo segundo tuviese un aire poco menos que galdosiano. Y en lo que respecta a las expresiones calcadas, confieso que mis réplicas siempre iban cargadas con su poquito de socarronería, ciñéndome al sentido literal de las palabras para evidenciar precisamente su sinsentido: si un alumno se me disculpaba por no haber podido «atender en clase» le ofrecía amablemente consejos (o tips, claro) para mejorar la atención y si otra señalaba que el que acababa de intervenir «tenía un punto», yo le animaba, como buena trotaconventos, a pedirle directamente el teléfono.

Merece también mención el tema del tratamiento. Entre los más jóvenes, veo cómo se pierde incluso la capacidad de conjugar los verbos de usted, lo cual tampoco sorprende a nadie y resulta hasta excusable teniendo en cuenta la relajación progresiva de las jerarquías sociales y las correspondientes fórmulas de respeto a la que hemos asistido en las últimas décadas. Eso sí, lo que más me tuvo siempre con la mosca detrás de la oreja fue ver cómo, en los ejercicios de clase, la fórmula predilecta de tratamiento en los discursos era el  —«si vas a Londres podrás ver…», «lo que tienes que hacer para dormir bien es…»—. Más allá de la cuestión de la formalidad y de la extrañeza que me genera en un contexto comunicativo como es la interpretación de conferencias, donde solemos estar ante un público tirando a nutrido, me intriga saber las causas de esa elección prácticamente automática. Me atrevo a pensar que, de nuevo, puede ser un calco del inglés y de ese fantástico you que tan bien funciona para dirigirse a todo el mundo y a nadie en particular, o si, rizando un poco más el rizo, se debe a que gran parte de los productos audiovisuales que consumimos hoy en día están pensados de tú a tú como ese vídeo en que el tiktoker o youtuber de turno nos explica desde cómo combinar la ropa hasta cómo estirar bien los isquios.

Por último, recuerdo que, en una ocasión, mi gusto por los modismos y el lenguaje colorido —y mi insistencia un tanto machacona en que los usaran en sus discursos— llevó a uno de mis alumnos a decirme que es que yo «hablaba viejo». Yo, desde luego, sigo en mis trece, pensando que sí, que podemos ayudarnos pero también podemos echarnos un cable, que algo puede ser muy divertido pero también la mar de ídem, y que sí, que todos nos hemos visto en situaciones peores, pero lo de que en peores garitas hemos hecho guardia como que tiene otro tono —créditos de esta última perla para la Kika de Almodóvar—. 

Como respuesta a toda esta retahíla de pensamientos y observaciones, no puedo sino volver a echar mano de esos lingüistas que nos repiten como un mantra que la lengua la hacemos los hablantes y que cada generación acaba imponiendo criterio sobre lo que es pasajero, lo que permanece y lo que es mejor desechar por incómodo, por complejo o por no adaptarse a los tiempos. Y si, como el planeta, la lengua no deja de ser un bien común, propiedad de todos y de nadie, me pregunto con qué arrestos me atrevo yo a censurar ese «tener un punto» cuando se tiene razón, si acabaremos «atendiendo» a una exposición de arte igual que ahora nos «empoderamos» sin pestañear, y me pregunto si, cuando peine canas, en alguna reunión de alto nivel sobre cómo reducir las desigualdades, acabaré yo también teniendo que hablar de los tips para lograrlo.