Specialists in oral translation services

Monday, February 20, 2023

¿Cómo gestionamos las emociones en la cabina?

Por Guiomar Stampa, AIB

emoción
Del lat. emotio, -ōnis.
1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. DRAE

Words and eggs must be handled with care. Once broken they are impossible things to repair. Words by Anne Sexton

La gestión de las emociones en interpretación es algo crucial en el ejercicio de nuestra profesión.

Lo es en el corto plazo, en ese instante en el que estamos interpretando a alguien que nos hace reír, que nos conmueve o nos hace sentir ganas de llorar. Todos sabemos lo difícil que resulta hablar cuando tenemos ganas de reírnos o un nudo en la garganta. Y no digamos ya mantener la compostura y concentración necesarias para garantizar una interpretación precisa y fiel a la intención de nuestros oradores. Nos lo cuenta muy bien Helena Cabo en la entrevista que le hizo Catherine Sherry en nuestro blog hace unos años.

En el largo plazo, un intérprete debe gestionar las emociones para protegerse de la exposición a situaciones de estrés que genera la exposición a testimonios o relatos dolorosos. No resulta fácil transmitir la intención, la emoción sin empatizar, sin que se quiebre la voz.

Las emociones suelen clasificarse como “buenas o malas”, quizás sería preferible hablar de emociones agradables o desagradables. Lo cierto es que todas cumplen una función, son subjetivas y cada persona las experimenta de una forma. En cabina, cada intérprete reaccionará según su idiosincrasia. Unos tenderán a empatizar otros lograrán distanciarse, pero lo importante es tener conciencia de que todas las emociones tienen un sentido, nos preparan para relacionarnos con nuestro entorno impulsándonos a acercarnos a determinados estímulos y alejarnos de otros.

Las investigaciones sobre el particular se suelen centrar en la Interpretación en los Servicios Públicos, la ISP, donde la exposición a situaciones de alta carga emocional es habitual. También podemos encontrar bibliografía que aborda el Trauma Vicario y la Gestión del Estrés de los intérpretes que trabajaron en Tribunales como los Juicios de Núremberg, el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) o el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR).

Pero si buscamos estudios que aborden la gestión emocional o el estrés del intérprete de conferencias en su día a día, encontraremos una amplia bibliografía centrada en la gestión del estrés derivada de la interpretación simultánea o consecutiva propiamente dichas. No de la necesaria gestión que requiere la carga emocional que genera lo que escuchamos, analizamos y restituimos.

En las aulas no se imparte una asignatura que ayude al futuro intérprete a gestionar sus emociones. Sin embargo, en mi función de tutora de Trabajos de Fin de Grado y de Fin de Máster he detectado entre los estudiantes un interés creciente por estos temas.

Afortunadamente, hoy en día hablamos de emociones, de estrés y de salud mental con menos tapujos. Eso se refleja en los intereses de los que llegan a la profesión. Esperemos que en el futuro dispongamos de más herramientas para gestionar esa risa incontrolable en cabina, o el nudo en la garganta.

Mientras tanto, las técnicas de relajación siempre ayudarán, antes y después del trabajo.

Hace unos años me tocó interpretar en un acto de altísima carga emocional. El texto que mandaron para poder prepararnos con antelación me sirvió para interpretarlo a la vista en voz alta una y otra vez hasta lograr hacerlo sin que se me quebrara la voz.

Lo de la risa ya es más difícil de controlar, es espontánea y nunca sabes cuando llega. ¿Quién no recuerda alguna situación cómica en cabina, o la risa contagiosa del público? Seguro que todos tenemos infinidad de anécdotas.

Para saber más:
https://ddd.uab.cat/pub/trerecpro/2020/230959/GastoJimenezMariona_TFM2020.pdf
Vicarious trauma and stress management (Ndongo-Keller, Justine, 2015)

Sunday, January 1, 2023

Una de haggis

Por Mary Fons i Fleming, AIB

Ofrezco esta traducción a los organizadores de veladas Burns del mundo hispanohablante que sientan la necesidad de ofrecer una traducción apta para la declamación y comprensible, así como a los escoceses con invitados que dominen mejor la lengua de Cervantes que la de Burns. Se la ofrezco, asimismo, a los intérpretes de conferencias de cabina española del mundo entero, por si alguna vez se encuentran en un brete similar al que suscitó esta traducción. 

Haggis partido con guarnición de verduras al fondo
















TO A HAGGIS
by Robert Burns

AL HAGGIS
traducción de Mary Fons i Fleming
Fair fa' your honest, sonsie face,
Great chieftain o the puddin'-race!
Aboon them a' ye tak your place,
Painch, tripe, or thairm:
Weel are ye wordy o' a grace
As lang's my arm.

¡Bien haya tu cara redonda y sincera,
oh, gran caudillo de la raza morcilluna!
A tus pies tus congéneres todos se sientan:
tripas, callos y asaduras.
Bien vales tú una bendición de mesa
de holgada largura.
The groaning trencher there ye fill,
Your hurdies like a distant hill,
Your pin wad help to mend a mill
In time o need,
While thro your pores the dews distil
Like amber bead.
La fuente la llenas a reventar,
tus nalgas cual colina distante.
Tu pincho serviría, si fuese menester,
de perno de un molino gigante
y los jugos por tus poros destilan a placer
cual perlas rutilantes.
His knife see rustic Labour dight,
An cut you up wi ready slight,
Trenching your gushing entrails bright,
Like onie ditch;
And then, O what a glorious sight,
Warm-reekin, rich!
Aguza el cuchillo el rudo labriego
para cortarte con tiento:
abre una zanja en tus vivas entrañas,
cual surco cruento,
y ¡oh! cómo surge el glorioso espectáculo,
humeante y lleno!
Then, horn for horn, they stretch an strive:
Deil tak the hindmost, on they drive,
Till a' their weel-swall'd kytes belyve
Are bent like drums;
The auld Guidman, maist like to rive,
'Bethankit' hums.

Entonces, con sendas cucharas, los comensales bregan:
¡al infierno el último! Ninguno ceja
hasta que, cual tambores henchidos,
las barrigas se tensan
y el viejo amo, a punto de estallar,
"A dios gracias" tararea.
Is there that owre his French ragout,
Or olio that wad staw a sow,
Or fricassee wad mak her spew
Wi perfect scunner,
Looks down wi sneering, scornfu view
On sic a dinner?

¿Habrá quien, visto su ragú francés
o su cachuela que hasta una cerda dudaría en comer
o su fricandó que la haría devolver
con plena repugnancia,
con desprecio y escarnio pueda contemplar
tal gran pitanza?
Poor devil! see him owre his trash,
As feckless as a wither'd rash,
His spindle shank a guid whip-lash,
His nieve a nit;
Thro bloody flood or field to dash,
O how unfit!

¡Pobre diablo! Veámosle con su vil basura,
debilucho cual caña resecada y muda,
jirones de cuero sus tristes patitas
y enano el puño
entrar en la batalla o en el campo inundado:
¡qué endeble y menudo!
But mark the Rustic, haggis-fed,
The trembling earth resounds his tread,
Clap in his walie nieve a blade,
He'll make it whissle;
An legs an arms, an heads will sned,
Like taps o thrissle.

En cambio, el labriego de haggis alimentado
temblar hace la tierra a su paso.
Si cuchilla depositas en su mano,
silbar la hará
y, cuales flores de cardo,
piernas, brazos y cabezas cortará.
Ye Pow'rs, wha mak mankind your care,
And dish them out their bill o fare,
Auld Scotland wants nae skinking ware
That jaups in luggies:
But, if ye wish her gratefu prayer,
Gie her a Haggis.

¡Oh, potencias que de los humanos os ocupáis
y que los alimentos cotidianos les dais!
Escocia aguachirles jamás deseará
por sus lares.
Si sus plegarias de agradecimiento deseáis,
dadle, pues, haggis.

Junio de 2022

Wednesday, December 21, 2022

Entrevista a Leyre Subijana, intérprete de lengua de signos española y signos internacionales

Por Pilar García Crecente, AIB 

Image by Freepik

Hoy tengo el placer de entrevistar a Leyre Subijana, intérprete de lenguas signadas y gran impulsora del reconocimiento de las profesionales de la interpretación de lenguas de signos en España. Es la primera pre-candidata de lengua de signos a la región española de AIIC, Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias, presidenta de FILSE Federación Estatal de Intérpretes de Lengua de Signos y Guías-Intérpretes, y miembro también de la Asociación de Intérpretes de Lengua de Signos y Guías-intérpretes del País Vasco (ESHIE). Leyre fue la artífice de mi participación como formadora en dos talleres para intérpretes de lengua de signos, una experiencia muy enriquecedora y gratificante que me permitió conocer a compañeras excelentes y llenas de motivación.

Podríamos empezar con la combinación lingüística ¿te parece? ¿Trabajas entre lenguas orales o siempre entre una oral y otra de signos? 

Yo tengo cinco lenguas de trabajo y siempre suele ser una combinación de una lengua oral y una lengua signada. Yo no trabajo entre dos lenguas orales nunca. Y una de las diferencias que sí que tenemos las intérpretes de lengua de signos es que normalmente lo habitual es que siempre trabajamos en ambas direcciones. Las lenguas orales con las que yo trabajo son español, euskera e inglés. Y lenguas de signos: lengua de signos española y signos internacionales. 

Has dicho signos internacionales y no lengua ¿Por qué? 

Vale, esto es algo siempre muy polémico y que aún, académicamente, se está debatiendo. Hoy en día hay investigaciones y personas que defienden que se le debería dar el estatus de lengua y hay personas que no. El posicionamiento oficial de la Federación Mundial de Personas Sordas es, por el momento, signos internacionales. Sobre todo porque se trata de enfatizar el hecho de que la lengua de signos no es universal. Como sabemos que esta es una concepción errónea que muchas personas oyentes tienen y la sociedad en general, en el momento en el que tú dices “lengua de signos internacional” es como decir, ah, vale, entonces es universal; de alguna manera sería enfatizar ese rasgo. También está el hecho de que los signos internacionales son algo muy, muy, muy flexible y muy dependiente del contexto. Es decir, son una mezcla de diferentes lenguas de signos que funciona, de alguna manera, como lengua de contacto en contextos en los que las personas sordas que van a ese encuentro, a ese congreso, no comparten una lengua de signos nacional. En esos contextos funciona muy bien porque es una manera de poder tener una vía de comunicación, pero sí que es cierto que no tienen la precisión, la exactitud, de las lenguas de signos nacionales porque no tienen ese uso cotidiano y no cuentan con una comunidad de hablantes nativa. Aquí es muy importante la flexibilidad. Por ejemplo, si voy a trabajar en Japón, los referentes visuales, culturales, van a ser muy diferentes a los europeos y eso también va a influir en lo que son los propios signos internacionales. Por tanto, eso hace que yo tenga que estar también como intérprete muy abierta a que el significado se “negocia”, como solemos decir.

De repente una persona te viene con un signo que dices ah, vale, esto hace referencia a tal realidad, un signo que antes yo quizá no había visto, porque es un signo que tiene una influencia de lengua de signos japonesa o coreana. Un ejemplo muy sencillo, para que lo puedas visualizar, en un contexto europeo para hacer referencia a la edad, el signo es éste, como tres alturas, por decirlo de alguna manera. En lengua de signos japonesa, para hacer referencia a la edad hacen referencia al tronco del árbol, a los anillos del tronco; es decir, te preguntaría ¿cuántos anillos tienes?

En los signos internacionales influye mucho también la cosmovisión de la persona, son algo mucho más amplio y que nos lleva a lugares distintos. Es fascinante y al mismo tiempo complejo. Se ha hablado muchas veces de que son como lo contrario al esperanto y lo que sí funcionó en contraposición al esperanto. Los signos internacionales son algo que surgió de la propia comunidad por esa necesidad comunicativa, y tienen su sentido precisamente por eso, porque funcionan en contextos específicos.

Por ejemplo, en el Congreso Mundial de la Federación Mundial de Personas sordas los signos internacionales son la lengua vehicular, igual que en los grandes eventos internacionales de personas sordas. 

¿Podemos hablar de lengua de signos o tenemos que hablar de lengua de signos española, de lengua de signos catalana? ¿Es una lengua o es una cultura diferente? 

Es lengua y cultura. Como la lengua va unida a una cultura indivisiblemente, se habla de lengua de signos española o de lengua de signos catalana, para enfatizar y subrayar que existen múltiples lenguas de signos, y existen tantas lenguas de signos como lenguas orales. Probablemente hay muchas que no están investigadas ni reconocidas, pero es la realidad. 

Sí que es cierto que de alguna forma también se habla de comunidad sorda y cultura sorda, aunque la cultura sorda en España no es la misma que la cultura sorda en Estados Unidos, obviamente, pero sí que hay rasgos característicos de la cultura de la comunidad que están ahí y son comunes.

Aunque luego haya variantes en cada país, sí que se habla de la cultura sorda y esto es muy importante, porque el hecho de que sea una lengua visual, una lengua gestual, hace que muchos códigos culturales cambien muchísimo. En el caso de las lenguas de signos, el contacto visual es lo que determina que la comunicación se esté dando, es la manera de mantener abierto el canal de comunicación, eso hace también que las interacciones sean diferentes. Cómo me acerque yo a ti o como iniciemos esta interacción ya va a cambiar, no es lo mismo que con las lenguas orales.

En España tenemos la lengua de signos española y la lengua de signos catalana.

¿Los hablantes de estas lenguas se entienden entre sí o necesitan los signos internacionales? 

En este caso existe una proximidad territorial y son dos lenguas de signos que vienen de la misma familia lingüística. Pasa lo mismo que con las lenguas orales, las personas que son signantes de lengua de signos catalana en su mayoría conocen lengua de signos española o al menos la van a poder entender. 

En el caso de una lengua de signos de un país de Latinoamérica, por ejemplo, ya cambia mucho porque no existe esa proximidad territorial. 

En el caso de la lengua de signos catalana y española lo que pasa es que están en constante relación y acaban por influirse. En cambio, en el caso de Latinoamérica es completamente diferente; aunque la lengua oral sea muy similar, esa similitud no se reproduce entre las lenguas de signos. O sea, a mí creo que me resultaría más sencillo entender lengua de signos francesa que lengua de signos colombiana, porque por proximidad territorial he tenido oportunidad de ver lengua de signos francesa, más de lo que he podido ver de lengua de signos colombiana, por ejemplo. 

En los últimos años hemos sido testigos de una visibilidad cada vez mayor de las lengua de signos y de las intérpretes de lengua de signos. Tu eres la primera pre-candidata de lengua de signos a la región España de AIIC y perteneces a otras 2 asociaciones. ¿Cuáles son los objetivos de estas asociaciones? ¿Cómo funciona la interpretación de lengua de signos en España?

En lo que nos centramos es en la representación de la profesión. En tratar de mejorar el estatus social que tiene la profesión, porque en España se nos sigue vinculando aún mucho a la discapacidad y se sigue entendiendo que esto es algo social, entonces en la mayoría de los casos trabajamos a través de subvenciones, son muy pocas las intérpretes que se pueden establecer como autónomas. Muchas trabajan en asociaciones, en federaciones de personas sordas que siempre están dependiendo de recibir financiación.

Uno de los grandes problemas que tenemos a nivel estatal es que no hay, o son anecdóticos, los casos en los que la administración pública gestiona de manera directa los servicios de interpretación de lengua de signos, así que este es uno de los grandes problemas y una de las grandes reivindicaciones que tenemos, también en FILSE como federación, porque nos encontramos con un panorama laboral desolador en cuanto a precariedad.

Normalmente la administración pública externaliza los servicios, tanto en el ámbito educativo como en servicios a la comunidad, es la política habitual. Esto lo que hace es ir a buscar la oferta más barata y las compañeras terminan trabajando en empresas multi servicios que realmente no están especializadas en esto y que ofrecen condiciones laborales realmente penosas.

Quienes trabajamos en entornos internacionales, como es mi caso, tenemos una posición privilegiada respecto a la mayoría de las compañeras y una gran responsabilidad en lo que se refiere a la representación de la profesión.

Entonces, ajustar la interpretación es eso que denominas utilizar la intuición informada. ¿Qué significa, podrías poner algún ejemplo? 

Imagínate que estoy interpretando una clase en bachillerato. Probablemente mi alumna no vaya a levantar la mano porque de repente haya una palabra que no entiende o se diga esto ¿qué significa? Entonces, si yo veo que hace un gesto o está poniendo cara de no entender, yo como intérprete tengo que percatarme y, por ejemplo, incluir una perífrasis para que vea a qué hacía referencia.

Qué recomendarías para aprender una lengua de signos. ¿Es lo mismo que con una lengua oral? Tú has añadido el inglés activo ¿no?, lo has mejorado, lo has estado perfeccionando para poder trabajar hacia él y desde él, con holgura. ¿Qué diferencia hay? 

Creo que la diferencia principal cuando no se tiene ninguna lengua de signos dentro del repertorio lingüístico es que vas a cambiar totalmente la modalidad, vas a pasar de una modalidad auditiva y oral a una modalidad que es visual y gestual, eso implica un código comunicativo totalmente diferente. Yo pienso que, al menos en las fases iniciales, la presencialidad es algo imprescindible y también la exposición, que tengas un profesorado nativo, personas sordas que te enseñen, y que puedas entender no solo la lengua, sino la cultura. Entender, por ejemplo, el hecho de que las personas sordas, es un detalle, tengan mucho más normalizado el contacto físico. ¿Es decir, cómo llamas la atención de una persona Le tocas el hombro.

Yo creo que esos matices también lingüísticos y culturales se aprenden estando en esa presencialidad; creo que inicialmente para aprender la lengua es indispensable un profesorado nativo y esa inmersión.

Y luego, en cuanto a añadirlo como lengua de trabajo, porque hay personas que se plantean, ¿cómo hago para aprender signos internacionales, porque me interesaría especializarme en un contexto europeo? La respuesta es que no es posible. 

Es necesario tener como mínimo una lengua de signos nacional pero realmente necesitas conocimiento pasivo de otras. En mi caso yo estoy acreditada como intérprete de lengua de signos española, pero tengo conocimiento pasivo de lengua de signos francesa, de lengua de signos británica y de lengua de signos americana ASL. Eso hace que, aunque yo no trabaje como intérprete de esas lenguas, tenga conocimientos y un contexto global de lo que son esas lenguas de signos, de como funcionan, de qué puede funcionar en términos visuales o no en esa cultura, en esa lengua, y hacer una combinación que funcione para signos internacionales. Pero realmente teniendo solo una lengua de signos es muy complicado y no teniendo ninguna es imposible.

Al hilo también de lo que has mencionado sobre la presencialidad, la pandemia del COVID-19 trajo consigo la interpretación a distancia en lenguas orales que antes era casi inexistente. ¿En vuestro caso ha sido igual? ¿Ya usabais antes algún tipo de plataforma para trabajar a distancia o ha sido algo sobrevenido y habéis tenido que adaptaros? ¿Cómo hacíais durante el confinamiento? 

Realmente, yo creo que ha sido algo muy, muy similar porque no teníamos experiencia en trabajar de manera remota. Yo nunca lo había hecho. Ha sido un proceso duro porque en nuestro caso lo que hemos tenido que hacer es crear un estudio de grabación en nuestra propia casa. ¡Ahora todas tenemos un Croma para poder editar los vídeos! 

Creo que esto sí que nos ha diferenciado un poco, porque las intérpretes de lenguas orales habéis tenido que hacer una inversión en sonido, buen micrófono, unos buenos cascos, doble pantalla o lo que fuese necesario, pero en nuestro caso también ha jugado un papel esencial, la iluminación, tener un fondo, un Croma, especializarte en qué cámara es mejor para hacer un directo, etc. Eso ha sido un gran cambio para nosotras, un gran reto, un gran reto para la mayoría de nosotras pasar de estar acostumbrada a estar en la sala y ver a las personas que me están observando y que están pendientes de la interpretación a ver una pantalla en la cual yo solo veo a la ponente, a quién está hablando y no tengo ni idea de cuántas personas me están viendo, si están siguiendo el hilo o no, ha sido muy duro. Es cierto que ahora estamos volviendo a cosas presenciales.

¿Habéis tenido algún tipo de ayuda para la compra de ese material? ¿Ha habido alguna subvención o apoyo? 

No. En la mayoría de los casos han sido recursos propios, o sea, a las intérpretes se las ha mandado a trabajar a casa y se les ha pedido que pongan ellas mismas los recursos. Esto supone una inversión de miles de euros para montar el estudio. Las compañeras que estaban trabajando asalariadas, y a quienes la empresa no les ha facilitado nada, no tienen la opción de hacer esa inversión porque no se les va a devolver, obviamente. Realmente ha sido todo bastante precario. En España yo creo que la mayoría de compañeras ya están volviendo a la presencialidad y no hay esa idea de mantener de alguna forma lo online. Creo que se consideraba desde un primer momento como un parche, pero, en el caso de contextos internacionales, sí que veo que se mantendrá una parte en remoto. Por ejemplo, cuando tienen una reunión de todo el consorcio es presencial, pero cuando es una reunión entre 2 socios que quieren aclarar algo se hace online.

Para terminar, a no ser que tú quieras añadir algo, mi última pregunta es sobre el reconocimiento de las profesionales de la interpretación de lengua de signos. Ahora en España es una formación universitaria, ¿crees que supondrá una mejora de ese reconocimiento? Y, por otro lado, ¿qué podemos hacer en tanto que compañeras de profesión? 

Yo creo que lo único que podemos hacer, como buenas prácticas, es que cuando a compañeras de lengua orales se les pide un equipo para un evento en el que va a haber lenguas orales y lengua de signos aprovechen la oportunidad. Esas son buenas oportunidades para tratar de defender la profesión y tratar de defender que somos profesionales a un mismo nivel. A menudo me he visto en situaciones en que los honorarios para las intérpretes de lenguas de signos son un tercio de los de las intérpretes de lenguas orales. Entonces creo que una de las cosas que podemos hacer es una especie de alianza. Montar un equipo multidisciplinar en el cual también haya intérpretes de lengua de signos y asegurar que sean profesionales de calidad y remunerarlas correctamente.

Yo creo que esa es una de las claves. Aunque es cierto que hoy en día es algo muy difícil de conseguir, porque, como te decía antes, se nos sigue asociando a la discapacidad, a lo social, incluso hay personas que siguen pensando que lo hacemos de manera voluntaria. A mí me siguen preguntando si yo cobro por ello, o sea, cuando yo elaboro un presupuesto ¡me preguntan si “eso”lo voy a cobrar!. Y bueno, yo vivo de esto, ¿sabes? Todavía todas esas concepciones están muy presentes en la sociedad. 

Por mi parte, intento trabajar por ese mayor reconocimiento, y hemos de ser conscientes del privilegio que tenemos las que hemos podido acceder a una formación superior y conocer otras realidades. Yo lo que intento es ver cómo puedo hacer uso de ese conocimiento para poder transmitirlo también a compañeras que entiendo que no están en la posición de poder embarcarse en un viaje como el mío. Porque a mí, por las circunstancias, la vida me pilló en un momento en el cual lo pude hacer y pude invertir en mi formación, pero hay compañeros que tienen una familia y una hipoteca y cobran €900 al mes, y no se les puede pedir que vayan a formarse a Finlandia ni que hagan nada, es imposible.

Por eso es importante intentar también transmitir ese conocimiento que tenemos. En eventos como las jornadas que organizamos y en las que participaste como formadora, por ejemplo. Yo creo que fue algo maravilloso poder colectivizar todo ese conocimiento y creo que para ti también fue interesante, ¿no? Esa experiencia de ver las ansias de aprender y las ganas de saber. 

Yo creo que también, algo que nos frena mucho son las pautas formativas, la educación que hemos recibido como intérpretes de lenguas de signos, creo que es un poco arcaica, y considero que la aproximación que tuvimos a las ideas sobre el código ético ha sido siempre muy restrictiva. Entender la confidencialidad de manera tan restrictiva que incluso no puedas hablar de nada de lo que te ha sucedido en el trabajo y no puedas decirle a tu compañera: Oye, me ha surgido esta duda, no he sabido cómo afrontarlo, ¿Cómo interpretarías tú esto? ¿En este contexto, qué te parece? Hay compañeras que entienden que eso significa que tú entras a un servicio y no puedes hablar nunca de eso con nadie, esto es un error. Pero se nos ha inculcado y se debe también al propio histórico de la profesión, que empieza en los servicios comunitarios. 

Hace tiempo no existía esta figura profesional, eran asistentes sociales, personas que se encargaban un poco de ese apoyo, de esa ayuda a las personas sordas, las que ejercían esta labor o incluso familiares sin ningún tipo de formación. Existía cierto paternalismo o sobreprotección, cierta suplantación también de la toma de decisiones. Yo creo que el despertar de la comunidad sorda y ese proceso también de independizarse ha traído consigo un cambio en la concepción de nuestra profesión. Ahora estamos pasando a otra fase en la cual entendemos que estamos en la interacción, formamos parte de esa interacción, queramos o no, y lo que tenemos que hacer es ver qué hacer con ello, cómo gestionar esa interacción, cómo gestionar esa presencia, cómo gestionar ese privilegio también. Privilegio por el hecho de ser personas oyentes y estar hablando de una lengua, un colectivo y una cultura históricamente oprimidos y minorizados.

Por otro lado, también nos ha condicionado mucho el hecho de que nuestra formación siempre ha sido hacia la lengua de signos, pero muy poco hacia la lengua oral, lo cual realmente es un flaco favor hacia nuestra labor profesional porque estamos representando a esa persona sorda, ¿no?

Si no tenemos los necesarios recursos lingüísticos y las técnicas de interpretación para poder hacer una buena interpretación a la lengua oral, siempre vamos a estar perpetuando también esa concepción social que ya tiene la sociedad de que las personas sordas no tienen un alto nivel cultural, son personas que no dominan, que no saben.

Me gustaría que dijeses algo más sobre esto. Me parece que es muy importante y a la vez podría ser un buen final para tu entrevista. Es decir, el buen trabajo hacia la lengua oral también es una representación de ese colectivo. 

Sí, efectivamente, y es lo que va a hacer que con el tiempo también cambie la visión que tiene la sociedad hacia las personas sordas y hacia el colectivo. De alguna manera esa representación del colectivo también está en nuestras manos, porque somos la voz que escucha la gente y yo creo que es esencial tenerlo en cuenta.

Tener un conocimiento profundo de la cultura sorda y de los códigos culturales de la propia comunidad sorda y poder desde ahí hacer una interpretación que tenga una equivalencia cultural en la lengua de llegada, en castellano o en euskera, en la que sea, tiene mucho poder. Hay mucho en juego en esa interacción, cómo se percibe a la persona, si se le entiende como alguien que está resultando un poco grosera o maleducada, por ejemplo, cuando esos códigos culturales en lengua de signos no están o son diferentes. Creo que es una es una de las grandes asignaturas pendientes porque no se nos ha formado tanto en ello.

Yo creo que una de las cosas que pueden hacer las intérpretes de lenguas orales por nosotras, o por hermanarse con el colectivo y por apoyarlo, puede ser eso. Labores como la que hiciste tú, Pilar, en nuestra formación, fue algo realmente muy importante para nosotros como colectivo. Es una ventana hacia lo que hay ahí fuera; porque estamos trabajando en un ámbito en el que apenas nos relacionamos con intérpretes de lenguas orales, no tenemos ese contacto, no sabemos qué técnicas usáis. Nuestra formación ha sido en paralelo y siempre en un nivel inferior. Así que es un gran aprendizaje trabajar en equipos multidisciplinares. 

Muchas gracias Leyre por tu tiempo, siempre es un placer conversar contigo. ¿Hay algo que quieras comentar para terminar? 

Yo creo que para mí las dos ideas claves que me habría gustado transmitir serían el tema de la precariedad, que me parece muy importante para ser conscientes de que no partimos de la misma base ni mucho menos, y luego el hecho de poder tender puentes, ver de qué forma podemos trabajar juntas las intérpretes orales y las de lengua de signos.

Saturday, November 26, 2022

REVIEW OF “Ceci n'est pas un livre de mémoires: Entretiens avec Christopher Thiéry”

 By Hugo Pooley, AIB

Many colleagues, and most AIIC members, will have heard of Christopher Thiéry. He was one of the key founders of the profession as we know it, back in the 1950s; famously bilingual, founder member of AIIC, honorary president of that Association, interpreter to a long succession of Presidents of France, chief interpreter at the Quai d'Orsay, director of the interpreting section at the École Supérieure d'Interprètes et de Traducteurs (ESIT). Conference interpreters today have, I submit, a great deal for which to be thankful to CT and others of the pioneer generation (also: CPIC, anyone?) As we can also be grateful for the fact that he is still completely with us at the age of 94, now spending his time between the (Atlantic) Île d'Yeu and Paris. 

Earlier this year a book of interviews in French with him, conducted by Anne-Marie Widlund (former head of French booth at the European Parliament and author of a biography of Danica Seleskovitch), was published on Amazon. The original intention was to provide a record of his life and times for his three children, but its scope soon transcended the personal sphere and gives a fascinating account of the interpreting scene, viewed from Paris, from 1949 to 1998. The book also allows the reader to get to know the man, his personality, views, insights, tastes and experiences more closely than many of us who know him did before.  

CT was born of a French father and Irish mother in England in 1927. The book follows him through his childhood near Oxford and his youth in London and Paris, all of which might seem relatively unremarkable, though of course this was when the foundations were laid for his renowned bilingualism. Circumstances were such that he was scarcely over twenty years of age when, after he had completed the first years of a degree in medicine, interpreting became central to his life. 

One of the intriguing aspects, not least for those of us who spent one, two, or three years acquiring conference interpreting techniques at postgraduate schools, is the repeated throwaway assertion that CT and others of his generation learned our craft sur le tas. Some had attended HEC, some were coming from the Nuremberg trials, and it is worth recalling that most of the work was performed in consecutive in the early days. Nonetheless, little detail of this on-the-job learning process is given, suffice it to say that they must have been geniuses with exceptional aptitudes!

The book is highly evocative on the early conditions in the profession. It also includes thirty or so curious photos from the biographical archive. The reader learns that in the 1950s freelance interpreters in Paris often worked long days in consecutive, alone, and sometimes then had to write up the minutes of the meeting in the evening! It was clearly an exhilarating life, with an abundance of work in the nascent international institutions there (OEEC…) as well as on the private market; at this time one could drive from one end of the city to the other in twenty minutes or so, and park without any problem! When offered his first assignment, CT deemed the rate to be most satisfactory for a week's work; but it was per day! (This level of earnings) “m'a permis très jeune d'avoir de jolies voitures de sport, à l'âge où justement on en profite le plus.”

CT has always attached the greatest importance to professional secrecy in our profession, and it understandably became one of the cornerstones of AIIC. Confidentiality is also the explanation for the title of his book: great care has naturally been taken to eschew any information on the contents of his work interpreting with heads of state and government meeting with five successive presidents of the French republic, so any reader foolish enough to expect juicy revelations will be disappointed. This is a fine line to walk, and moderately tantalising for the reader who comes upon such teasing allusions as those on pp. 267-9, 284-5. 

Favourite one-liners refer to the late Queen Elizabeth II, who “me faisait toujours apporter un verre du vin sublime…”; and to CT's relatively close relations with, for example, Ronald Reagan or King Hussein of Jordan: as a result of their regular interviews with Monsieur le Président and of CT's long tenure, they could not fail to notice that “le president n'était pas toujours le meme, mais l'interprète l'était …”! There is here an elegant combination of modesty and self-confidence. “L'écriture est la petite fille de la pensée” (p. 117) appears to be an original expression reminding us that thought is first “translated” into words, which are intrinsically oral; this of course ties straight into the “théorie du sens” and thus to our métier.

Those of us fortunate enough to have been taught by Christopher at ESIT many years ago now may remember him as a somewhat aloof presence: he did not give away much of a personal nature in the unforgettable Salle 7. Even so, he occasionally showed a penchant for quoting absurd poetry, and was in the minority of teachers generous enough actually to demonstrate simultaneous and consecutive interpreting in class for his students. This formality is, I suggest, as it should be; in fact ESIT was - still is - an extremely tough school, and the pass-rate low.  

These published interviews abound in passages where this reserved, almost severe personality is shown to be in marked contrast with the man in more private settings: this of course makes him much more sympathique! His Irish ancestry belongs, for me, in this category, as do the childhood love for toy trains, thinking that Jacques was equivalent to Jack, his enthusiasm for cars, knowledge of mechanics, camping on roadsides & Mediterranean beaches, fondness for snorkelling, the splendid Mediterranean sailing stories… The mask of reserve even slips sufficiently at times for the reader to perceive that CT's own politics are distinctly liberal: there is unconcealed joy at Mitterand's election, support for causes such as pedestrians' rights and the plight of AIDS patients; and, in retirement, volunteer work in the field of human rights… Also tantalising references to a taste for writing plays and poems.

Toward the end of the book is an essay in which CT records his slightly surprising position on Brexit, for the attention of his children. Spoiler: the Brits “n'auraient jamais dû y entrer.” Also a highly prescient reference to Ukraine.

Hopefully your reviewer may be allowed a more personal reference in closing. Very shortly after passing the ESIT diploma (which threw wide open the doors to a highly satisfying career) he enquired of CT in his office what the breakdown of his grades per exam was. In an initial attempt at obfuscation, CT told me, “Monsieur Poulet, ne cherchez pas à comprendre.” I don't know if he did it on purpose, but as it dawned on me later, this was an amusingly ironic last word from the birthplace of the famed “théorie du sens”!

You may see and hear Christopher Thiéry talking here about “ESIT, les années Dauphine”

Wednesday, October 26, 2022

WHEN NOTHING WORKS (AND IT’S NO FAULT OF YOURS)

 Por Felix Ordeig, AIB

So-called booths in the plenary

During the COVID 19 pandemic more than a few interpreters never felt comfortable at the prospect of practising RSI (remote simultaneous interpreting) even though they recognized that it was the only option to continue working in most instances. The reasons for their unhappiness at this disruption can be easily understood: working on one’s own in one’s home studio, having to multitask, being on edge at the possibilities of Internet outages or power cuts due to electrical storms, distracted by extraneous and loud noises which interfere with one’s concentration (such as renovation work in a neighbouring apartment, or repairs to the lift, or the fire brigade rushing to the site of some incident on your street, all adversities which I have experienced) are all factors which make distance interpreting rather more tiring and stressful than usual.

Plus, above all there was the paramount issue of substandard or toxic sound due among other factors to speakers not using the appropriate microphones or doing without them altogether. But much has been written about all this, we are all familiar with the drawbacks of RSI (and its positive consequences, let us not forget, not least among them new sources of work) and in any case RSI is not the subject of my scribblings on this occasion.

I mention the above because many interpreters – at least in Europe – are getting back increasingly to in-person meetings. I count myself amongst those who look forward to the move back to “normal”, with co-location with your colleagues, proper consoles, most participants in the conference hall, savvy technicians and above all decent sound; we have nonetheless to accept that RSI is here to stay and has its place in the market.

Now, I never thought that the day would come when I would miss the relative predictability and cumbersome certainties of RSI routines; after all, during the pandemic many of us felt a certain nostalgia, I am sure, for let’s call it “classical” interpreting where so many things as mentioned above could be taken for granted. But we erased from our minds those instances where in-person events went badly wrong because the equipment didn’t make the grade, or technicians weren’t up to the task of ensuring decent sound or at troubleshooting, or the booths were substandard or placed in such a way that interpreters had no view of speakers or participants… and so on.

That day came on a very recent assignment with an international organization in a fairly remote location: the capital city of an ex -Soviet republic on the fringes of Europe (and that is stretching geographical definitions) where, on arriving at the venue - a vast cavernous sports hall which probably hadn’t seen a coat of paint since the collapse of the USSR - early on the first morning, our hearts sank: there were desks with small partitions -which reminded one of black and white photographs of the interpreters at work during the Nuremberg trials – plus absolutely no sound-proofing, no direct view, and most importantly, no sound whatsoever. There were some rather ancient-looking consoles, and hardly any headsets to be seen; there were technicians with whom communication was a big challenge as for most of them Russian was the only second language, they didn’t seem to master the equipment (they certainly didn’t know how to set up channels) and they obviously felt quite out of their depth.

“Big boss know everything. Where is Big boss? Later, later” when 30’ remained before the first opening address.

So, faced with such a challenging situation what does one do? I can say what ensued in this instance. The situation at the outset was that no “chef d’equipe” had been appointed and the 12 interpreters recruited - 2 teams with ‘retour’ for five languages plus two local language colleagues - didn’t really know each other that well (and it soon emerged that there wasn’t much love lost between those that did). There was an officer who had been appointed by the Institution to liaise with the interpreting team, but it became clear that this person was multi-tasking and overwhelmed at having to solve many other pressing issues.

So we felt we were on our own, certainly at the early stages, and decided on a damage-limitation strategy; four colleagues, one from Geneva, one Spanish speaker plus a Russian speaker and one of the locals - who was familiar with the fallout from dodgy tendering procedures and knew on which doors to knock - agreed to try and contact the local organizers and the representatives of the international organization to find solutions (by this time the inaugural speeches had been delivered in English with no interpreting ) and also make quite clear that the fault of this mess did not lie with the interpreters.

It also transpired that the meetings where interpreting was essential were the parallel workshop sessions, some with Spanish, others with French, and one or two with Russian. National experts had travelled huge distances from Latin America and Africa and were reliant on interpretation being provided, so we made it our business to get in touch with the workshop coordinators and explain the situation (two colleagues per booth were involved) and getting them to put pressure on the local organizers to find solutions (in the workshop rooms there were empty booths, devoid of any trace of equipment (see photograph) and offering to do consecutive and whispering while the equipment was slowly set up when “Big Boss” finally appeared and started barking orders (which didn’t really make any difference). 

A new definition of a “pure booth”?
Cooperation and complicity with the workshop coordinators and participants were essential to “get them on our side” maintaining a constructive atmosphere when, after a sound system and consoles (only one per booth!) had finally been rigged up, the system kept breaking down. Receivers often didn’t work as they were of different makes and not always compatible – interpreters had to alternate between working from the booth and moving into the room to provide loud whispering for participants plus consecutive.

The Guardian of the equipment storeroom
One step we all agreed was important was to keep the Chief Interpreter staff back at HQ in Geneva informed at all times, plus keeping the local contact officer in the loop; one Geneva-based colleague who worked there regularly was responsible for that.

All the above was very stressful and exhausting, but it had positive outcomes: due recognition from participants and workshop coordinators, as well as the interpreting service at HQ. Also, adversity did have a certain “bonding” effect on the interpreters; even the more “short-fused” colleagues quickly realized that loud anger, shouting and wringing one’s hands wasn’t going to get us very far, and we did end up getting on fairly well together for the duration of the event

My takeaway in a situation of such total non-functioning was what to do what we ended up doing: take a deep breath, keep calm, agree on steps to be taken, share out responsibilities and try and make sure insofar as possible to get all stakeholders informed and in particular get session organisers and participants on board and on your side.

Monday, September 26, 2022

Poesía e interpretación simultánea

 Por Mary Fons, AIB

Ante un orador que opta por recitar una poesía, una opción es callar, apagar el micrófono y que se escuche la poesía en su lengua original, disfrutando del sonido: al fin y al cabo, la poesía existe por su sonoridad. A modo de ejemplo, escuchemos, sin leer los subtítulos (en inglés), esta recitación del Kalevala

Otra opción es parafrasear, glosar o resumir el texto: es lo más adecuado si el poema es conocido (como los monólogos más famosos de Calderón o de Shakespeare) o si vemos que el texto resulta fácilmente comprensible (nada de gongorismos, por favor). 

Una tercera solución es limitarse a indicar el tema de la composición, si lo identificamos rápidamente, y, de nuevo, apagar el micrófono y dejar que se oiga el original: una solución si el poema es demasiado complejo como para andar descifrándolo in situ y que nos permite no dejar demasiado descolgado a nuestro público. Recuerdo una reunión cuyo sobrio presidente se sintió inspirado por la fecha (un 21 de marzo) para recitar este poema de Wordsworth sobre la primavera.

(No puedo más que señalar que, si bien los sistemas ISO de interpretación simultánea automáticamente permiten escuchar el original si no está encendido el canal de interpretación seleccionado por el oyente, algunas soluciones adoptadas para la interpretación remota no ofrecen esa posibilidad, por lo que el oyente no oiría más que silencio.) 

Como cuarta opción, si sabemos de antemano que se va a leer o recitar un poema famoso o de un autor conocido, a veces, si nos da tiempo, buscamos traducciones ya publicadas, como también hacemos con las lecturas bíblicas (o coránicas, o de otros cánones religiosos extensamente traducidos). 

Por último, a veces, si no encontramos una buena traducción, a algunos, por pura diversión, nos da por preparar una traducción propia. Hace poco opté por esa solución con una poesía famosísima en su tierra de origen. Por desgracia, al final no hubo interpretación simultánea en esa cena de gala y me quedé compuesta y sin recital, pero les adelanto que próximamente, en este mismo blog, publicaremos el resultado de esa preparación.

Termino, porque sí, con un precioso poema de François Villon, la Ballade des pendus

Tuesday, August 30, 2022

Top ten things you need to know about ISO standards and the conference interpreting profession

 By Michelle Hof,  Aib

Earlier this year, I attended a workshop organised by AIIC Training and Professional Development that made it clear to me that conference interpreters need to know more about ISO standards and how they affect our profession. The two expert trainers, Verónica Pérez Guarnieri and Haris Ghinos, have made substantial contributions to the development of these standards through their work with ISO over the years. Verónica is the Convener of the ISO TC37/SC5/WG2 working group, made up of close to 200 experts working on the standardization of interpreting, and Haris was Project Leader at ISO TC37/SC5/WG2 for ISO 23155:2022 on Conference interpreting services (more on that in a moment). I am grateful to them for having shared their expertise with their fellow interpreters at this training event.

There is a lot to learn about the role that ISO standards can and should play in our profession – far more than can be covered in a short blog post – so let’s just focus on the top ten practical takeaways from the training event I attended.

1. The first, and perhaps most important, lesson to be learned is that there are actually ISO standards that apply to our profession. A lot of interpreters aren’t aware of this. Here is a list of the most relevant ones, in the order that they were published:

ISO 13611:2014 Interpreting – Guidelines for community interpreting
ISO 18841:2018 Interpreting services – General requirements and recommendations
ISO 20228:2019 Interpreting services – Legal interpreting – Requirements
ISO 21998:2020 Healthcare interpreting – Requirements and recommendations
ISO/PAS 24019:2020 Simultaneous Interpreting Delivery Platforms – Requirements and recommendations

2. The conference interpreters among us may have noticed that conference interpreting isn’t specifically referred to in the list above. My second important message for readers is that, as of January 2022, there is now a specific standard just for conference interpreting:

ISO 23155:2022 Interpreting services – Conference interpreting – Requirements and recommendations

3. Let’s unpack that last point a bit. It may not look like much, just a series of numbers, but ISO 23155:2022 offers a wealth of information. It includes sections with general provisions about conference interpreting, requirements and recommendations applicable to conference interpreters in connection with conference interpreting assignments, and requirements concerning the conference interpreting service provider. It also contains a series of annexes describing a typical conference interpreting workflow, a sample code of conduct, the content of an assignment agreement, a description of customary practice when recruiting conference interpreters, and more.

4. ISO 23155:2022 also contains a number of useful definitions of concepts related to language, to parties involved in conference interpreting and modes of interpreting, and to conference interpreting equipment and settings. Just to give one example: for what I believe is the first time, the term “conference interpreting” is defined. The definition states that conference interpreting is “interpreting used for multilingual communication at technical, political, scientific and other formal meetings”. So the next time somebody tells you that the task of the conference interpreter is impossible to describe or explain, you can point them to the ISO definition!

5. Another interesting definition to be found in ISO 23155:2022 is that of Conference Interpreting Service Provider or CISP, which, as Haris explained to us during the training, is a role meant to cover individual conference interpreters, groups of conference interpreters, consultant interpreters, language service providers, government departments, international organizations, and more. If you fall into one of these groups, it is worthwhile seeing how this definition is covered by this ISO standard, as it may help you – and your client – better understand your task.

6. You need to purchase ISO standards to be able to consult the full text and quote them in contracts or tendering procedures. They can be purchased online at the ISO store. However, anyone can access a free preview of any ISO standard containing the Foreword, Introduction, Scope, Normative references, and Terms and definitions. The free preview for ISO 23155:2022 can be found here.

7. It’s worth noting that AIIC members can access the full texts of relevant ISO standards, including the ones listed above, on the Association’s intranet. Other professional associations may have negotiated access for their members, so if you belong to another association, you may want to check it out.

8. Conference interpreters, in particular those who run companies or work as consultants, should think about getting certified for ISO 23155:2022. It will take some time and resources to obtain certification, but it is worth the effort. There are also other ISO standards for which companies or consultants may wish to obtain certification, including ISO 9001 on quality management.

9. Conference interpreters can contribute to the ISO standard drafting process. You can do this through your national standardisation bodies. You can’t join as an individual, but you can represent a company, association, organisation or educational institution (note that there are fees involved).

10. To find out more about how ISO works, there are plenty of free resources available. You can, for instance, learn more about the Language and Terminology Technical Committee and its subgroups and working parties, including the one that deals with interpreting. You can find out about the Stages and resources for standard development . Also, ISO maintains an Online Browsing Platform where you can consult ISO terms and definitions, preview standards before you buy, search within documents and more.

This was just a quick overview of my main takeaways from last spring’s training on ISO standards for conference interpreters. I strongly recommend you take some time to find out more about how ISO standards can affect our profession – and if you can attend another event with Verónica or Haris to get the information from the horse’s mouth, then all the better!