Specialists in oral translation services

Sunday, October 5, 2014

Com una seda

escrit per Mary Fons, AIB

Els participants arriben a l'auditori amb moltes ganes d'escoltar els ponents estrella.  Amb la sala plena, la moderadora presenta l'acte i els ponents: gent d'aquí i gent de fora. Recorda la possibilitat d'expressar-se en les tres llengües del simposi així com la importància que tothom dugui auriculars per tal que tothom es pugui expressar lliurement en qualsevol dels tres idiomes.
Els convidats estrangers la segueixen, interessats, igual que la resta del públic.
Parla la conferenciant magistral de fora i tothom l'escolta embadalit... però és una escolta activa que genera preguntes al final, tant dels de fora com dels d'aquí; preguntes pertinents, perquè tothom ho ha seguit tot.

El ponent novell (d'aquí) avui s'estrena en actes d'aquest nivell. Està molt nerviós, però presenta els resultats d'una recerca que podria canviar tots els paràmetres de la disciplina. Parla potser un pèl precipitadament, però els ponents de fora el segueixen relaxats amb els seus auriculars, sense fer ganyotes d'incomprensió. Les seves preguntes demostren una bona comprensió de l'argumentació complexa  desplegada pel ponent, que també els respon de manera pertinent i coherent.
Gràcies a aquest simposi, el ponent novell comença a obtenir reconeixement internacional per la seva feina i fonts de finançament per continuar-la. Dels intercanvis del simposi en sortirà una nova font d'energia o una nova fórmula jurídica que resolgui dificultats actuals.

Darrera d'aquesta reunió hi ha uns organitzadors que han treballat molt dur: han trobat els conferenciants magistrals i s'han ocupat de tota la logística de fer-los arribar aquí; han fet publicitat de l'acte amb el boca-orella, per les xarxes socials i en la revista de l'especialitat; han posat els mitjans audiovisuals necessaris perquè tot es pugui veure bé i els taulells d'inscripció, els rètols per arribar a la sala i les hostesses que s'han encarregat dels micròfons.

Els organitzadors també han tingut en compte que els ponents i assistents no parlen tots el mateix idioma. Han recorregut a la traducció simultània, però a més han pensat a aprofitar-ne les possibilitats al màxim perquè tothom pugui participar. Han contractat intèrprets, sí, però han pensat també a comprovar-ne la competència i a facilitar-los la documentació necessària sobre les ponències, tant dels “grans” com dels “petits”. Han insistit  perquè tots els ponents tinguin auriculars encara que els sembli que no els faran servir i els estrangers, avesats a patir amb oradors que s'expressen amb dificultat en una llengua que no dominen, han quedat encantats. Els organitzadors han maldat perquè els intèrprets ho puguin veure tot: tant les projeccions com les persones que parlen. Fins i tot han previst una trobada prèvia d'intèrprets i ponents per resoldre dubtes.

Tot ha anat com una seda, la comunicació s'ha produït en totes les direccions. I tot, gràcies al bon fer dels organitzadors.

Sunday, August 31, 2014

Intérpretes free-lance y funcionarios: ¿El mismo trabajo en diferentes condiciones?

Escrito por Fernando González, AIB

Los inicios en la profesión de intérprete de los miembros de AIB se asemejan como gotas de agua:

•  Jóvenes (estamos hablando de la década de los ’80).
•  Licenciados en cualquier disciplina universitaria pero con un amplio bagaje lingüístico.
•  Formados a cargo de alguna institución europea debido a la alarmante escasez de intérpretes españoles cuando España entró en la CEE (a los más jóvenes les chocarán estas siglas).
•  Tras una formación más o menos acelerada, la mayoría empezamos a trabajar como intérpretes de plantilla en reuniones de alto nivel de la Comisión, Consejo o Parlamento prácticamente al día siguiente de aprobar el último test eliminatorio de nuestra formación.
Tras pasar unos años trabajando en Bruselas decidimos volver a España y abrirnos un hueco en el proceloso mundillo del “freelancismo”.
Fue entonces cuando descubrimos múltiples diferencias con respecto al entorno laboral en el que hasta entonces nos habíamos movido:
•  De repente el tamaño de las cabinas menguó abruptamente. Las amplias y luminosas cabinas de Bruselas con butacas reclinables y termostato individual se transformaron una versión un poco más lumpen. Al conocer por primera vez las cabinas portátiles del mercado privado uno no puede evitar de pensar que se ha ido a vivir a una endeble chabola de contrachapado en la que apenas caben dos sillas, mal iluminada, mal insonorizada y mal ventilada.

Y como una imagen vale más que mil palabras, adjunto una foto extraída de un folleto publicitario de una empresa de sonorización. El propósito de la empresa es impresionarnos con la calidad de su equipo, pero cualquier intérprete que vea eso y piense que tiene que pasar siete horas ahí metido se deprime poco a poco. Menos mal que hay muchas otras empresas que trabajan en otras condiciones, con cabinas normalizadas.



NUESTRO POCO ATRACTIVO HABITAT NATURAL

• La presencia de un técnico de sonido flanqueando las cabinas se hace mucho más necesaria en el mercado privado y se acude a él con relativa frecuencia, generalmente para quejarse uno de la mala calidad del sonido. Atrás quedaron las salas de reuniones de Bruselas, con sistemas que no permiten que haya más de un micro encendido al mismo tiempo. Bienvenidos al mundo de decenas de micros abiertos y de las interferencias y ruidos parásitos…
• Todo eso tiene que ver con los arcanos conceptos de “infrarrojos” o “ultrasonido”, que no entraré a valorar aquí porque no toca (quizás en otra ocasión lo haga) pero baste decir que son los sistemas inalámbricos de sonorización de las salas cuando todo es de quita y pon. Huelga decir que en las salas de congresos y reuniones diseñadas a tal fin, el sonido no viaja por el aire sino por cable. La diferencia del sonido entre ambos sistemas es como la que hay entre una sinfonía reproducida por un equipo de alta fidelidad o por un comediscos.
• A diferencia de lo que ocurría en Bruselas, donde a veces no llegas ni a conocer a las personas que te asignan a las reuniones, en el mercado privado rápidamente descubre uno la pleitesía. Tarde o temprano te llega ese momento incómodo cuando al final de un congreso en el que ha habido abundante contratación de intérpretes, recibes la visita de algún solícito colega en plena acción de cuestación que pide amablemente tu parte del óbolo para el intérprete organizador.
• Uno descubre el concepto de “moverse”. Cuando uno da sus primeros y tímidos pasos en el desconocido mundo de los free-lance, suele oír el mismo consejo por parte de los colegas más veteranos: “tienes que moverte”. En los tiempos que corren ya se sabe que un alto componente del desempeño de todo autónomo son las RRPP. Pero esa noción hace años se solía describir con esa absurda expresión “moverse”, pero nadie conseguía darme ejemplos concretos de por dónde tenía que moverme o qué tipo de “movimientos” tenía que efectuar. Creo que un consejo que me dieron al cabo de los años era mucho más efectivo por describir mejor el tipo de acción: “Ve a buscar clientes porque ellos no te van a buscar a ti”.

Todo lo antedicho se refiere a trabajos del mercado privado, puesto que obviamente, cuando nuestro cliente es el Parlamento Europeo o la Comisión, no hay diferencia alguna entre un free-lance o un funcionario, puesto que trabajamos codo con codo y en las mismas condiciones
Paradójicamente, y a pesar de todas estos inconvenientes y de que algunas veces parece que además de las consustancial dificultad de nuestro oficio, uno tiene que luchar también contra los elementos creo que todos coincidimos en preferir la modalidad free-lance de la profesión.
¿Estamos locos o somos masoquistas?

No. Evidentemente, no todo son dificultades y agobios, en la viña del Señor. A veces también los trabajos que nos ofrecen incluyen muchas recompensas. Sobre todo cuando el trabajo en cuestión nos permite trabajar fuera de esos cubículos claustrofóbicos y hacer cosas muy diferentes en campos muy diversos.

Si te llama una cadena de televisión para que vayas a interpretar en una rueda de prensa televisada y sabes que al llegar a los estudios vas a entrar directamente al locutorio de “traducción” (así se llama en televisión) y desde el momento en el que entras hasta el que sales no te van a ver más que contadísimas personas (que puede que también vayan en bermudas) es perfectamente lícito.


Por cierto, hablando de indumentaria, también es posible que tengas que trabajar de esta guisa. Concretamente si te hacen entrar en un matadero o una sala de despiece. En estos casos conviene acordarse de sacar la libreta del bolsillo interior de la chaqueta antes de ponerse el mono para evitar una incómoda operación de búsqueda en el fragor de la batalla.


Otra de las agradables sorpresas de algunos trabajos es poder volar en el jet privado del cliente que te ha contratado, como en este caso.

O estar trabajando en una rueda de prensa de un acto de promoción del Real Madrid y que Iker Casillas se ponga a hablar con Sara Carbonero justo delante de tu cabina (el reflejo en la cabeza de ella es del cristal de la cabina).


O que al finalizar una entrevista en televisión entre Iñaki Gabilondo y Roberto Saviano, ambos se interesen por el intérprete y le manden llamar para conocerle.





Pero, por encima de todo, una de las mayores satisfacciones es interpretar año tras año las ceremonias de los Globos de Oro y de los Oscar (este año de nuevo también los Emmy) para Canal Plus.



En resumidas cuentas: en ocasiones nuestro trabajo nos depara malos tragos, pero se olvidan enseguida debido a las  formidables satisfacciones que nos brinda.

Friday, August 1, 2014

TODO EMPEZÓ EN UN AVIÓN


De Edwina Mumbrú, AIB

(aquí nos veis sonrientes en Montjuïc tras uno de los primeros
congresos que organizamos)
Este artículo empieza con unas fotos de caras conocidas con casi 15 años menos… artículo nostálgico, quizás, al comprobar lo rápido que pasan las primaveras y esperanzador a la vez porque ¡el tiempo no ha hecho sino consolidar la aventura que emprendimos a finales de los noventa del siglo pasado!


Y como corresponde a una profesión tan movida, todo empezó en un avión volviendo de Canarias. En ese viaje, Catherine Gris y Beatriz Leboulleux decidieron que no había que esperar más para crear una asociación, una agrupación o una cooperativa ( aún no sabíamos qué íbamos a ser) que aunara esfuerzos para hablar con una sola voz en el mercado de Barcelona… al igual que otras profesiones autónomas, es muy duro defender la profesión en solitario y aunque lidiáramos con la capa de AIIC (la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias), coincidiéramos en las Instituciones Internacionales y nos uniera a muchos una amistad que se remontaba a nuestros días universitarios, todavía no habíamos dado el gran paso…estar juntos también en Barcelona, nuestra ciudad.


La primera reunión sorprendió a las convocantes y a la anfitriona, Patrícia, cuando su casa quedó literalmente invadida de intérpretes interesados…cenas, reuniones hasta altas horas de la madrugada, consultas con abogados y gestores…


AIB ya era una realidad… una agrupación que luego se convertiría en empresa y que se bautizaba en sintonía con su agrupación hermana de Madrid, AIM, la Agrupación de Intérpretes de Madrid, con quienes hemos emprendido grandes proyectos después como la Expo Zaragoza o la presidencia española de la UE y con quienes hemos compartido momentos entrañables durante estos años.
El segundo gran paso – volvemos a la época de las hombreras y de un incipiente internet- fue buscar a alguien que gestionara la secretaría y aquí AIB encontró a su ángel: Silvia. Lo supimos desde el primer momento pero tuvimos que pasar por el proceso de selección de rigor y entrevistar a otros candidatos, antes de embarcarla en nuestro proyecto y de que conociera al cabo de poco tiempo el mundo de la interpretación al dedillo. Silvia es para nosotros sinónimo de AIB, la voz y la mano que gestiona con maestría situaciones como las que os contaba Cristina el mes pasado. A lo largo de estos años nos ha acompañado en dos ocasiones al Parlamento Europeo para ver en persona la gran torre de Babel y para conocer a los intérpretes con los que colaboramos. Gran amiga también de todas las secretarías y despachos de intérpretes en Europa, ¡dudo que haya mejor embajadora!


Los primeros años trabajamos sin parar, cada uno aportando su montaña de arena. Tenemos la gran suerte de contar con licenciados en economía, derecho, comunicación, protocolo… con apasionados de la informática que han dedicado largas horas a diseñar nuestra base de datos, a crear la web, a participar en acciones de marketing… Muchos lo han compaginado con las clases en la universidad y con la organización de masters en interpretación de conferencias… y todos con familias que iban creciendo y cambiando con nosotros. El multi-tasking de los intérpretes dará juego a otro artículo, espero, con muchas anécdotas que contar.


Los años no nos han dado tregua, algunos aiberos han cambiado de país, de ciudad, se han embarcado en nuevas lenguas y nuevas competencias… lo hemos celebrado todo, porque nos sentimos muy orgullosos de lo que creamos aquel lejano noviembre del 2000 y felices del camino recorrido desde entonces.





Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas

Tuesday, July 1, 2014

DECÁLOGO DE CONSEJOS PARA EL INTÉRPRETE EN CASO DE EMERGENCIA



También en la vida del intérprete de conferencias pueden aparecer situaciones imprevistas, incómodas y/o indeseadas y es muy recomendable tener soluciones prácticas a mano:

1.     Vaya siempre equipado con un buen bloc de notas, aunque le hayan contratado para simultánea. La garantía de que se encuentre con una cabina en el lugar esperado no es absoluta. Si no hay cabina, no se desespere, el bloc seguro que le sacará de apuros y todo el mundo le admirará por lo hábil que es en el arte de la taquigrafía (sic).
2.     Si tiene suerte y se encuentra con una cabina en el lugar de la reunión, compruebe que dispone de todo el material que necesita. Si echa de menos sillas, una consola, enchufes o lámpara, pídalo educadamente al técnico o al personal del hotel. Ellos no tienen por qué saber que un intérprete se sienta en cabina o que para una reunión superior a 40 minutos son necesarios dos intérpretes.
3.     Revise siempre el estado de construcción de la cabina (fija o móvil) y mantenga la compostura aunque la mesa haya cedido al apoyarse en ella y se haya desplomado en sus rodillas (¡ay!) o un panel del techo se haya soltado y haya caído a modo de lanza en el iPad que se compró el mes pasado.
4.     Si le mandan a un cuarto al otro lado de la sala de conferencias y se encuentra con una mesa y una consola pero sin visión directa sobre la sala o sin monitores, no se enfade. Se supone que un intérprete solo va traduciendo lo que oye y no lo que ve, por lo tanto nadie tiene por qué conocer todos los caprichos de un “traductor simultáneo”.
5.     Si acude a unos estudios de radio o televisión y le anuncian que todo funciona a la perfección y que no hace falta probar nada, no se fíe. Se podría encontrar con que, al empezar la entrevista en directo al ministro de economía, oyera su propia voz superpuesta a la del orador. Mantenga la calma e intente descifrar las palabras del ministro y distinguirlas de las suyas.
6.     Si tiene el gran privilegio de tener que acompañar a este mismo ministro o al presidente del gobierno e interpretar en susurrada o en enlace la entrevista con su homólogo de otro país, aproveche los días previos para ponerse en forma y así poder mostrar su fuerza de codos ante los guardaespaldas, que en todo momento querrán alejarle del personaje. Si no lo hace, se arriesga a perderse la entrevista.
7.     Si alguna vez tiene que trabajar en una visita a una fábrica, lleve ropa y calzado cómodos y no se atuse demasiado el pelo ese día: tendrá que llevar casco, gafas protectoras o incluso tapones en los oídos. Sí, tal como lo oye. Es cierto que esto dificultará bastante su trabajo.
8.     Si tiene el gusto de tener que acompañar a una delegación a hacer una visita a un matadero, es aconsejable no comer demasiado durante las horas previas y no hacer comentarios sobre la protección de los animales o sobre su condición de vegetariano.
9.     Si a su hija/o de cinco años le preguntan en el colegio a qué se dedica su madre/padre y la criatura responde que “a hacer y deshacer maletas”, no se lo tome mal. Es normal que los niños le echen de menos después de dos meses seguidos de viaje y seguro que más adelante sabrán entender la importancia y trascendencia de su profesión.
10.  Recuerde: pase lo que pase durante el ejercicio de su profesión – no pierda los nervios, no grite, no llore, no haga muecas ni gestos, no resople, no patalee, no critique, no se queje, no se canse, no se agobie, no se enfade. Todo pasa en esta vida.

Buenos consejos basados en hechos reales J

Friday, May 30, 2014

Translator, interpreter, whatever…

   by Catherine Sherry
                                                                                 
A generally invisible cog in the machine of global communications, we perhaps have Nicole Kidman to thank for clarifying who The Interpreter is, although it has to be said that our daily work life tends not to be quite so dramatic (at least mine anyway). Interpreting and translating are two distinct professions; they do share some common features but there are many more that set them apart.

Interpreters work with the spoken word, translators with the written. Naturally, both groups have an excellent command of more than one language. We are lovers of all things linguistic, wordsmiths if you will (though sometimes described less favourably by those who know and love us as being pedantic about language). Both interpreting and translating are fundamentally about conveying another person’s message accurately, faithfully and eloquently in a different language, usually into our own mother tongue. So where do they diverge?

Human communication is wonderfully rich. Unlike the basically descriptive, present-tense language of most other species (‘Lion! Run for it lads!’), we have honed the capacity to joke, provoke, profess, digress, condone, bemoan, imply, deny… and so on. To do their jobs well, interpreters and translators must first work out exactly what message their client wants to get across by carefully dissecting each and every sentence or utterance and making a decision on the intention encapsulated in it. This is usually easier for interpreters because the speaker is right there, conveying their message not only through words but also posture, tone of voice, facial expressions and so forth.

Whereas translators have as much time as their deadline permits to ponder the matter and consult dictionaries, colleagues and perhaps even the author, interpreters generally have to make split-second decisions, drawing on their experience and prior research of waste management in smart cities, say. In their delivery, translators often burn the midnight oil revising and reformulating, by which time interpreters have finished their meeting and are tucked up in bed, exhausted from yet another day saving the planet from evil dictators.

Translators need time and long-lasting concentration, because the written word perdures and must be carefully constructed to be crystal-clear to another person at another time. Interpreters need to generate surges of maximum brainpower to listen, analyse meaning and speak all at once, as well as the physical stamina to perform a role – to become (temporarily) the person who they are interpreting.


In sum, although these twin professions have the same aim of enabling cross-cultural communication, the delights and difficulties they entail are vastly different. One last word about Microsoft’s recently unveiled ‘Skype Translator’. LOL. (And by the way guys that would be ‘Skype Interpreter’, if anything.) Progress is great, but let us not pretend we can preserve the richness and subtlety of human communication by having machines do this job. 

Wednesday, January 29, 2014

Simultaneous Interpretation: Talent or Technique?

These days many schools around the world offer aspiring interpreters the opportunity to study Simultaneous interpretation at Undergraduate and Graduate levels.  

Interpreting has developed a reputation as a profession where one can make a good living, travel the world and be privy to fascinating discussions. Even Hollywood has taken note. Films such as The Interpreter, The Hurt Locker and Zero Dark Thirty show interpreters as essential players in the world of diplomacy and politics steeped in intrigue and excitement. 

As a result of Interpretation’s growing popularity, here at AIB we’ve been getting a lot of questions from young people about what it takes to be a good interpreter.

The most frequent question we are asked is “Can Simultaneous Interpretation be Taught?”

The answer is mostly YES…and partly, NO.

Let’s start with the YES. Most reputable Interpretation Programs can provide training in the following:

  •         To grasp what lies behind the speaker's words
  •        To keep the message in context
  •        To convey it consecutively or simultaneously
  •         To learn a special note-taking technique
  •         To practice concentration, discourse analysis and fast reaction
  •         To build useful glossaries
  •         To develop public speaking skills
  •         To prepare for different types of assignments
  •         To manage stressful situations
  •         To observe a code of conduct
  •         To prepare for entry into the profession
  •         To understand what the speaker wants to say


The above skills are key to our profession, but they cannot be put into practice unless one naturally possesses the following traits:

  •           A polished command of their own native language 
  •           A complete mastery of their non-native languages
  •           A familiarity with other cultures 
  •           A commitment to helping others communicate
  •           An interest in and understanding of current affairs
  •           World experience away from home and school 
  •     A pleasant speaking voice
  •           A friendly, collegial attitude
  •           Calm nerves, tact, judgment and a sense of humor
  •           A willingness to adhere to rules of conduct (e.g. confidentiality)
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For further information about what it takes to have a career in interpretation, please contact us